La importancia de los rituales familiares y la comunicación asertiva en la vida cotidiana
La licenciada en Ciencias de la Familia, Mariel Fasola, analizó cómo los rituales compartidos y la inteligencia emocional resultan fundamentales para fortalecer los vínculos familiares y mejorar la calidad de nuestras interacciones diarias.
El valor de los rituales en la mesa familiar
La comunicación familiar y el fortalecimiento de los vínculos son pilares esenciales en la estructura de nuestra sociedad. En tiempos donde la inmediatez parece dominar las relaciones, resulta vital rescatar aquellos rituales que nos permiten conectar genuinamente con el otro.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Un ejemplo claro de esto es la costumbre argentina de reunirse alrededor de la comida. Este espacio no solo cumple una función alimenticia, sino que actúa como un catalizador de unión, donde las tensiones cotidianas tienden a diluirse en el compartir”, explicó la licenciada en Ciencias de la Familia, Mariel Fasola.
En el programa Plataforma Magazine, que se emite por Eco Tv y Tandil FM 104.1, indicó que estos encuentros, que funcionan como verdaderos rituales, “son fundamentales para mantener la cohesión. Al igual que sucede en los grupos de trabajo o equipos deportivos, como el caso de la Selección Argentina, donde el asado previo a los partidos funciona como una instancia de distensión y unidad, las familias deben proteger esos momentos. La mesa familiar es, por excelencia, el lugar donde surgen conversaciones amenas y descontracturadas que fortalecen la identidad del grupo”.
La especialista remarcó que “es necesario comprender que todo comunica. Desde nuestra vestimenta hasta nuestros gestos, cada acción envía un mensaje. La comunicación no es un proceso estático, sino una habilidad que se aprende desde la infancia y que debe evolucionar a lo largo de las distintas etapas de la vida. No es lo mismo dialogar con niños pequeños que con adolescentes, y es responsabilidad de los adultos adaptar los espacios y las formas para mantener el respeto y la apertura al diálogo”.
El desafío de la escucha activa en la era digital
Uno de los mayores obstáculos para una comunicación efectiva en la actualidad es la falta de escucha. “A menudo, se confunde la libertad de expresión con el derecho a decir cualquier cosa, en cualquier momento y lugar. Sin embargo, la comunicación es un proceso de a dos; no es un monólogo. La escucha activa, aquella que implica dejar de lado nuestras propias ocupaciones para prestar atención plena al interlocutor, se ha visto gravemente afectada por el uso constante del celular”, manifestó Fasola.
En ese sentido, la licenciada entiende que “el dispositivo móvil ha minado nuestra capacidad de concentración, dificultando que retengamos lo que el otro nos dice. Para revertir esta tendencia, es fundamental recordar que tenemos dos orejas y una sola boca, lo que sugiere que escuchar debería ser una prioridad sobre hablar. Correrse del lugar narcisista, donde solo importa lo que uno tiene para decir, es el primer paso para construir puentes reales con nuestros seres queridos”, resaltó Fasola.
La inteligencia emocional como herramienta de vínculo
La comunicación asertiva y la educación emocional son los pilares que permiten transmitir mensajes complejos sin caer en la crueldad. “Muchas veces, bajo la excusa de la sinceridad, se emiten juicios hirientes que dañan el vínculo. Es posible ser sincero sin ser cruel; la clave reside en la elección de las palabras, el tono utilizado y el momento elegido para la conversación. La forma en que decimos las cosas es, a menudo, tan importante como el contenido del mensaje”, describió la licenciada.
Para quienes buscan mejorar sus habilidades comunicativas, la práctica de la autobservación resulta sumamente útil. “Analizar nuestras expresiones faciales y ensayar cómo comunicamos una idea puede ayudarnos a ser más conscientes de nuestro impacto en los demás. La inteligencia emocional se trabaja desde la infancia, pero es un ejercicio que debemos mantener durante toda la vida, permitiéndonos rectificar conductas y buscar formas más constructivas de interactuar”, especifió la especialista.
Finalmente, es importante destacar que la comunicación también implica gestionar los momentos difíciles. “En el caso de las familias con niños, es recomendable evacuar dudas y resolver conflictos durante el día, evitando que las preguntas complejas surjan al momento de dormir, cuando el cansancio y la angustia pueden dificultar el entendimiento. Priorizar espacios de calidad y mantener una actitud abierta y observante son las claves para una convivencia más sana y enriquecedora”. concluyó.