Raquel, la primera guía de turismo de Tandil que unió la historia de la ciudad con la inclusión
Relató su experiencia, destacando su labor pionera al integrar la lengua de señas para acercar los paisajes serranos a la comunidad sordomuda.
La historia de Raquel Barrada en el turismo local comenzó a finales de la década del 90, cuando el Municipio lanzó una convocatoria para formar a los primeros guías de turismo de la ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailTras un año de formación intensiva, donde demostró su compromiso y responsabilidad, obtuvo su certificación. Sin embargo, su aporte fue mucho más allá de la simple narración histórica o geográfica, ya que decidió integrar sus conocimientos previos en lengua de señas para democratizar el acceso a los paseos serranos.
"Hice un listado a través del Municipio de personas con esa actitud de lengua de señas. Los visité uno por uno, casa por casa, familia por familia", recordó Raquel durante su entrevista en Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1.
Con el objetivo de brindar una experiencia inclusiva, organizó salidas grupales alquilando una combi, permitiendo que personas que nunca habían tenido la oportunidad de recorrer los puntos turísticos de la ciudad pudieran conocerlos de primera mano.
Durante aquellos recorridos, Raquel no solo describía los paisajes, sino que detallaba la historia detrás de cada escultura, quiénes las habían modelado o restaurado, y la riqueza geológica de las sierras.
"Llegó un momento que lloraban y lloraban, con lágrimas, conmovidos por haber sido tenidos en cuenta", compartió sobre la reacción de los participantes al sentirse integrados en la vida turística de Tandil.
A pesar de haber recibido numerosas propuestas para radicarse en el extranjero, como en Palma de Mallorca, Raquel siempre priorizó su arraigo local.
"El solo hecho de pensar que no podía ver los cerros y no podía viajar así porque era extranjero me hacía volver. Hasta el día de hoy es mi ciudad preferida", afirmó con orgullo.
A sus 80 años, Raquel mantiene intacta su curiosidad y su amor por la ciudad. Aunque reconoce que ya no realiza las caminatas de alta exigencia física, sigue recorriendo los paisajes locales, como la zona de La Elena o la rotonda del Dique, lugares que recomienda especialmente por su belleza natural y tranquilidad. "Tandil no baja, Tandil sube y sube. No tiene techo porque es hermosa, la mires por donde la mires", sostuvo.
Su trayectoria ha quedado documentada en una carpeta personal que atesora recortes de periódicos, incluyendo notas de El Eco de Tandil y publicaciones internacionales que dieron cuenta de su labor.
Durante la entrevista, los conductores del programa destacaron la importancia de su legado y sugirieron la posibilidad de plasmar toda su información en una guía escrita, una idea que Raquel recibió con entusiasmo, reafirmando su espíritu activo y su deseo constante de seguir haciendo cosas.
La visión de Raquel sobre el presente de la ciudad es optimista. Destaca la limpieza y el mantenimiento de los espacios públicos, señalando que, para quien sabe observar, Tandil siempre tiene algo nuevo para descubrir.
Su historia no solo representa el inicio de la profesionalización del turismo en la región, sino también un ejemplo de cómo la vocación de servicio y la inclusión pueden transformar la manera en que una comunidad se apropia y disfruta de su propio patrimonio.