Red Nervadura impulsa el reciclaje descentralizado y la producción local en Tandil
La Asociación Civil Red Nervadura visitó Tandil para presentar su modelo de fábrica móvil, una propuesta que busca transformar residuos plásticos en productos de valor mediante procesos de baja escala que fomentan el empleo social y la sostenibilidad ambiental.
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La Asociación Civil Red Nervadura desembarcó en Tandil tras una invitación de la Asociación Nuestra Tierra, luego de un encuentro previo en la Bioferia de Buenos Aires. El propósito central de esta visita fue demostrar que es posible gestionar residuos a baja escala, convirtiendo lo que habitualmente se descarta en una oportunidad real de empleo social, limpieza urbana y aprovechamiento de recursos.
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El corazón de esta iniciativa es una fábrica móvil montada sobre un tráiler remolcado por una camioneta. Este equipamiento permite realizar el ciclo completo de transformación en el lugar de origen. El proceso comienza con la clasificación de tres tipos de plásticos domiciliarios comunes, tales como envases de productos de limpieza o champú, excluyendo específicamente al PET. Una vez clasificado, el material pasa por un molino donde se reduce a partículas pequeñas para su posterior procesamiento.
La producción se divide en dos métodos técnicos principales: la inyección, destinada a piezas pequeñas, y la extrusión, utilizada para generar perfiles largos. A través de la extrusión, el equipo logra fabricar listones de madera plástica, ideales para la construcción de muebles y baldosas. Por otro lado, mediante la inyección, producen artículos cotidianos como macetas, peines, perchas, palitas de jardín y broches para la ropa.
Uno de los elementos más destacados de su catálogo es el Broche Nervadura. Se trata de una pieza diseñada de forma integral sin resortes ni alambres, que aprovecha la flexión natural del material para su funcionamiento. Esta característica no solo simplifica su fabricación, sino que lo vuelve un objeto más duradero y menos propenso a roturas. Además, al trabajar a baja escala, la organización logra una estética distintiva: clasifican los plásticos por colores específicos, como los tonos dorados de las tapas de champú o verdes flúor, obteniendo productos con vetas únicas sin necesidad de recurrir a colorantes externos.
El modelo de Red Nervadura surge como una respuesta directa a las limitaciones de los grandes gestores de residuos, cuyos elevados costos logísticos suelen impedirles competir contra el plástico virgen importado. La propuesta de la asociación es clara: procesar la basura de un lugar con la gente de ese mismo entorno. De esta manera, se fomenta una economía circular donde una cooperativa local puede producir insumos, como perfiles plásticos, que luego son utilizados por carpinteros de la zona para fabricar mobiliario urbano, como bancos de plaza, que finalmente adquiere el municipio.
Si bien en la actualidad utilizan maquinaria de origen austríaco para sus tareas, la organización se encuentra trabajando en el desarrollo de tecnología y matricería propia de fabricación nacional. Este paso es fundamental para fortalecer la industria local y reducir la dependencia de equipos importados. Aquellos interesados en conocer más sobre el recorrido de la asociación o contactar con sus integrantes pueden hacerlo a través de su perfil en Instagram, @red.nervadura.
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