Rinoplastia: cómo la tecnología ultrasónica transformó la cirugía nasal y mejoró la recuperación
El cirujano Martín Fernández explicó los avances en las intervenciones de nariz, destacando que la técnica ultrasónica permite mayor precisión, menos dolor y una recuperación más confortable para los pacientes.
La rinoplastia es una de las intervenciones más antiguas de la medicina. Históricamente, las reconstrucciones nasales se realizaban mediante técnicas complejas, como los colgajos indiano o italiano, que utilizaban tejidos de la frente o del brazo para reparar daños severos causados por traumatismos, quemaduras o accidentes.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún explicó el doctor Martín Fernández, , médico cirujano, estas prácticas han evolucionado significativamente con el paso de lo años.
En la década del '90, el procedimiento estándar se realizaba mediante una vía cerrada, sin visión directa y utilizando herramientas como martillo y escoplo. Esta técnica, basada en la palpación, presentaba desafíos importantes, ya que la fractura del hueso no siempre seguía la línea deseada, lo que derivaba en asimetrías frecuentes. "Cuando uno quiere romper un hueso tan delicado como es el de la nariz con un escoplo y un martillo, la fractura va para donde el hueso quiere ir", señaló el especialista, en diálogo con Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1.
Hoy en día, el paradigma ha cambiado hacia la rinoplastia ultrasónica. Este avance tecnológico permite utilizar un equipo con puntas intercambiables que, en lugar de fracturar el hueso, permite "dibujar" el trazo deseado. Esta maniobra delicada ofrece una mayor precisión y reduce drásticamente el trauma en los tejidos circundantes, lo que se traduce en una recuperación más rápida y menos dolorosa para el paciente.
Un enfoque multidisciplinario y funcional
El doctor Martín Fernández enfatizó la importancia de considerar la nariz no solo como un elemento estético, sino como el inicio del sistema respiratorio. Por ello, es fundamental un abordaje multidisciplinario que incluya la visión del otorrinolaringólogo, especialista en la parte funcional. "No sirve de nada tener una nariz muy bonita, pero que no respire", advirtió el cirujano.
En cuanto a las técnicas actuales, el especialista destacó el paso de la vía cerrada a la vía abierta. Esta última, que implica un pequeño corte en la base de la nariz, permite al cirujano levantar la piel y trabajar con visión directa, eliminando la dependencia exclusiva de la sensibilidad táctil. No obstante, el profesional subrayó que, al ser la nariz una estructura central en el rostro, cualquier retracción cicatrizal puede influir en el resultado final, por lo que el proceso de evaluación completa suele extenderse hasta un año después de la intervención.
Seguridad y expectativas del paciente
A pesar de que las cirugías actuales son ambulatorias y ofrecen mayor confort —como el uso de férulas termoplásticas en lugar de yeso y tapones endonasales que permiten la respiración—, el doctor Martín Fernández fue enfático al recordar que no se debe minimizar ningún procedimiento. "Tiene todos los riesgos de cualquier cirugía, más los riesgos específicos de cada cirugía plástica", afirmó, subrayando la necesidad de realizar estas intervenciones siempre en quirófanos habilitados y con todas las medidas de seguridad.
Finalmente, el especialista abordó el impacto emocional de la rinoplastia. Más allá de la estética, el cambio puede mejorar significativamente la seguridad y la calidad de vida de los pacientes.
Sin embargo, el médico también destacó su responsabilidad ética al evaluar las expectativas: "Cuando veo que no está a mi alcance o tiene una expectativa irreal, no lo hago". En casos donde el paciente busca cambios sutiles, el doctor mencionó que existen alternativas menos invasivas, como el uso de ácido hialurónico, que permiten resultados satisfactorios sin necesidad de pasar por el quirófano.