Sara Ramírez, la reconocida maquilladora que conquistó el mar como patrona de velero
La destacada profesional reveló su faceta menos conocida y la construcción de un camino marcado por la independencia y la superación personal.
La reconocida maquilladora y escenógrafa Sara Ramírez realizó un recorrido por su trayectoria profesional y personal. En un clima distendido, la invitada desglosó su "lado A" —su consolidada carrera en el mundo del maquillaje y el teatro— y su "lado B", una faceta marcada por la náutica, el deporte y la búsqueda constante de nuevos desafíos.
Ramírez, oriunda de Pilar, recordó sus inicios vinculados al teatro y cómo la influencia de su padre, quien se dedicaba a la construcción, fue determinante para su formación.
"A mí me gustaba trabajar detrás de escena. Mi papá me ayudaba mucho, compraba revistas de decoración y yo de chica siempre las miraba", relató. Esta inclinación por lo manual y el diseño la llevó a estudiar escenografía en el actual UNA (Universidad Nacional de las Artes), una carrera que en aquel entonces presentaba un ingreso complejo y poco convencional.
En Plataforma Magazine, programa que se emite por Eco TV y Tandil FM 104.1, contó que su llegada a Tandil, ciudad que adoptó como propia, estuvo ligada a su labor profesional. Tras participar en un festival de teatro en el año 2001, se radicó definitivamente en 2008, donde se integró al ámbito académico y artístico local.
"Me presenté a concurso en la UNICEN cuando se abría la carrera de audiovisuales y por suerte entré, eso me dio la oportunidad de quedarme", recordó sobre sus primeros pasos en la ciudad.
La pasión por la navegación
El "lado B" de Sara Ramírez tiene un protagonista especial: el mar. Su incursión en la náutica comenzó a partir de su relación con su pareja, Charlie, un capitán de barco con amplia trayectoria. Lo que empezó como un acompañamiento se transformó en una disciplina propia.
"Dije: tengo que tener el carnet yo también, porque es como conducir. Además, hay todo un protocolo para salir", explicó sobre su decisión de formarse.
Ramírez se capacitó en el Club Náutico de Tandil, donde rindió los exámenes correspondientes ante autoridades de la Prefectura Naval Argentina. Tras obtener primero el título de timonel y luego el de patrón, hoy cuenta con la habilitación necesaria para navegar en mar abierto.
"Con el título de patrón ya podés manejar otras distancias porque te enseñan a ubicarte en el océano, a manejar planos y tomar medidas. Mis compañeras se reían porque me decían: 'a la vejez viruela', pero es fundamental para trazar rutas", comentó entre risas.
La experiencia la ha llevado a navegar en distintos puntos del mundo, incluyendo las Islas Canarias y Barcelona, donde comparte esta afición con su familia política. "Desde que me metí en el mundo de la náutica, vi que hay muchas mujeres navegando solas. No es solo lavar los platos, hay que estar muy atento a los vientos, a las mareas y a los protocolos de seguridad", enfatizó.
Un espíritu inquieto y solidario
Además de la navegación, Ramírez encontró en el karate una herramienta para fortalecer su equilibrio y resistencia física, cualidades necesarias para la vida a bordo y para soportar las largas jornadas de trabajo como maquilladora. "Empecé de grande, después de la pandemia, y me ayudó mucho con la espalda y las piernas", señaló la actual cinturón marrón.
Durante la entrevista, diversos colaboradores y allegados enviaron mensajes de afecto, destacando su generosidad y compromiso.
Fernanda, integrante de su equipo de trabajo, y Lara, la hija de su esposo, resaltaron su capacidad de reinvención. "Ella ha pasado de ser la que llega al barco y no sabe cómo subirse, a ser una patrona en toda regla", expresó Lara.
Por su parte, Ramírez concluyó reflexionando sobre su presente: "estoy agradecida con este momento, aprendiendo a vivir y a disfrutar de lo logrado, bajando un poco la ansiedad y estando más presente en el día a día".