Plan de Desarrollo Territorial: volvió el debate sobre cómo y hacia dónde debe crecer Tandil
El analista político Matías Orellano planteó la necesidad de actualizar el Plan de Desarrollo Territorial y revisar el impacto que tuvo el crecimiento urbano de las últimas dos décadas.
En diálogo con Calle Belgrano , el licenciado en Ciencias Políticas Matías Orellano, analizó la convocatoria impulsada por el Municipio para revisar el Plan de Desarrollo Territorial (PDT), la herramienta que regula el crecimiento urbano de la ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailOrellano sostuvo que la actualización del instrumento resulta necesaria frente a una realidad muy distinta a la existente cuando fue aprobado. Según recordó, el plan fue sancionado en 2005 y entró en vigencia en 2007, pero el crecimiento experimentado por Tandil en los últimos años terminó desbordando muchas de sus previsiones originales.
En ese sentido, remarcó que distintos sectores políticos, académicos y profesionales vienen reclamando desde hace tiempo la apertura de una discusión amplia sobre el tema. La Universidad, referentes del peronismo y diversos colegios profesionales ya habían comenzado a plantear la necesidad de revisar los lineamientos vigentes antes de que el Ejecutivo municipal avanzara con la convocatoria formal.
Orellano señaló que el debate excede las cuestiones urbanísticas y tiene consecuencias directas sobre aspectos cotidianos de la vida de los vecinos. La planificación del crecimiento urbano impacta en la provisión de servicios públicos, el trazado de recorridos del transporte, la recolección de residuos, la infraestructura educativa y sanitaria, además de cuestiones ambientales vinculadas a la protección de las sierras y el uso del suelo rural.
Infraestructura, vivienda y ambiente
Entre los principales desafíos mencionó la necesidad de definir dónde y cómo continuará expandiéndose la ciudad, en un contexto marcado por la demanda habitacional y por los conflictos que genera el avance de la urbanización sobre determinadas áreas.
También consideró central la discusión sobre la captación de plusvalías urbanas, es decir, los mecanismos mediante los cuales el Estado puede recuperar parte de los beneficios económicos que obtienen desarrolladores privados a partir de cambios normativos o habilitaciones especiales.
Otro de los puntos destacados fue la relación entre el crecimiento de la mancha urbana y las actividades productivas rurales. A medida que nuevos barrios avanzan sobre sectores históricamente destinados a la producción agropecuaria, aparecen tensiones vinculadas al uso de agroquímicos y a la convivencia entre distintos modelos de ocupación del territorio.
Para Orellano, el proceso de revisión debería incluir una evaluación de las políticas aplicadas durante las últimas décadas, algo que consideró poco frecuente en la gestión pública argentina.
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