Claves para la detección temprana y el tratamiento del Alzheimer
Expertos aseguran que las alteraciones cerebrales pueden aparecer 20 años antes de los síntomas. Consejos para cuidar la salud cerebral y reducir riesgos.
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“El Alzheimer es la forma más común de demencia y se presenta con cambios progresivos en la memoria, el lenguaje y otras funciones cognitivas. Si bien aún no existe una cura definitiva, los avances en la investigación han permitido desarrollar tratamientos y estrategias que mejoran los síntomas en las etapas iniciales y ayudan a preservar la calidad de vida por más tiempo. Además, las primeras alteraciones cerebrales pueden aparecer muchos años antes de los síntomas, lo que abre una gran oportunidad para la detección temprana y la adopción de hábitos saludables que contribuyan a cuidar la salud cerebral. Con controles médicos regulares, estimulación cognitiva y el acompañamiento de la familia y la comunidad, es posible transitar la enfermedad con mayor bienestar y dignidad”, explicó la médica clínica de Ospedyc, Viviana Cantarutti.
Se sabe que las primeras alteraciones cerebrales vinculadas al Alzheimer pueden aparecer hasta 20 años antes de que se manifiesten los síntomas, en especial en el hipocampo, la región encargada del aprendizaje y la formación de nuevas memorias. Por eso, resulta importante prestar atención a los principales factores de riesgo asociados a la enfermedad, entre ellos:
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- Sexo femenino.
- Antecedentes familiares de Alzheimer.
- Episodios previos de depresión o traumatismos craneales.
- Factores de riesgo vascular como hipertensión, diabetes o colesterol elevado.
“Si bien existe una predisposición genética que no puede modificarse, distintos estudios sostienen que hasta un 40 por ciento de los casos de demencia podrían prevenirse atendiendo a factores de riesgo que sí son modificables. Lo fundamental está en trabajar hábitos y condiciones vinculadas al estilo de vida y la salud general, como mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física, controlar la presión arterial y el colesterol, evitar el tabaquismo, tratar la pérdida auditiva y fomentar la estimulación cognitiva y social. Es fundamental que hagamos todo lo que podamos, como individuos, para reducir nuestro riesgo y proteger la salud cerebral a lo largo de la vida”, señaló la especialista.
Mantener rutinas estables, facilitar la autonomía en actividades básicas, simplificar el vestuario o el entorno doméstico, y asegurar la seguridad en el hogar mediante buena iluminación, eliminación de obstáculos, instalación de pasamanos y resguardo de productos peligrosos son medidas que contribuyen al bienestar general. Al mismo tiempo, resulta importante que quienes acompañan a la persona con Alzheimer también encuentren espacios para preservar su propio equilibrio físico y emocional, de modo de sostener un cuidado más saludable y humano a largo plazo.
“Si bien el Alzheimer representa un gran desafío, existen muchas acciones que ayudan a transitar la enfermedad con mayor calidad de vida. La investigación científica avanza día a día en busca de nuevas respuestas, y la adopción de hábitos saludables puede contribuir a reducir el riesgo. Además, el acompañamiento cercano, la empatía y la construcción de redes de apoyo permiten que las personas con esta patología y sus familias no enfrenten este camino en soledad, sino rodeados de contención y cuidado”, finalizó Cantarutti.
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