Enfermedad venosa: cuando la pesadez en las piernas es una señal de alerta
Dolor, pesadez, edema y hasta riesgo de trombosis son algunas de las manifestaciones de la patología venosa, que afecta a personas de todas las edades. El abordaje oportuno y el seguimiento médico son claves para prevenir cuadros graves.
Las várices y otras enfermedades de la circulación venosa afectan a personas de todas las edades y suelen manifestarse con síntomas como pesadez, dolor e hinchazón en las piernas, especialmente en verano. Aunque muchas veces se las considera solo un problema estético, pueden derivar en complicaciones importantes si no se tratan a tiempo. La consulta precoz, el diagnóstico adecuado y el seguimiento especializado son claves para prevenir riesgos y mejorar la calidad de vida.
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“La flebología es una especialidad que está abocada puntualmente a la circulación venosa. Es un capítulo dentro de lo que es la patología vascular”, señaló el médico flebólogo, Diego Azcona, cirujano vascular de los Consultorios de la Familia de Amemt.
En diálogo con Eco Salud de El Eco Multimedios, el especialista explicó que la flebología trabaja en estrecha relación con la linfología, especialidad dedicada a los problemas del sistema linfático. “Es muy importante separar lo que es arterial, venoso o linfático”, subrayó, ya que muchas veces los pacientes consultan por hinchazón sin saber cuál es el origen. “El paciente consulta por un edema, por una hinchazón, y puede ser por causa linfática, venosa o sistémica general, cardiológica, renal”, detalló.
Consultas que aumentan en verano
Azcona comentó que las consultas se incrementan durante el verano. “La mayoría de la gente consulta por dolor, pesadez, cansancio, hinchazón de piernas, edemas. Eso es mucho más frecuente en el verano que en el invierno”, indicó.
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El motivo está vinculado a las altas temperaturas. “Cuando pasa los 30 grados tiene una tendencia a generar una vasodilatación, un aumento del tamaño de la vena. Si el paciente viene con un problema circulatorio, esto genera un empeoramiento”.
También influyen las bajas presiones atmosféricas, como en épocas de tormentas. “Se traducen en tensión, calambres, pesadez, hormigueos, edemas. La gente viene a la consulta y dice ‘no tengo tobillo, no aguanto más el dolor de piernas’”, describió.
En invierno, en cambio, suelen realizarse tratamientos estéticos. “Se descubren en verano cuando empiezan a utilizar short o malla, pero generalmente en el invierno es cuando se tratan”.
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¿Qué es un edema?
“El edema es una acumulación de agua, básicamente”, explicó Azcona. En el caso de origen venoso o linfático se denomina fleboedema.
El problema aparece cuando se altera el retorno venoso. “Entre la punta del dedo gordo y el tórax, la sangre tiene que venir en esa dirección. Cuando surge algún problema y se invierte el sistema circulatorio, en vez de ir de abajo hacia arriba, va de arriba hacia abajo”, explicó.
Como consecuencia, el líquido se acumula principalmente en los tobillos por efecto de la gravedad. “Por eso las úlceras se forman generalmente abajo”, precisó.
Várices: más que una cuestión estética
El médico aclaró que la patología venosa afecta principalmente a los miembros inferiores, aunque existen manifestaciones en otras zonas. “La gente relaciona las várices con las piernas, pero el urólogo tiene sus várices a nivel del testículo, que se llaman varicocele, o las hemorroides también son várices”, ejemplificó.
Definió la várice como “una deformación venosa”. Y remarcó que no todas las venas visibles están enfermas: “Son venas sanas cuando no están deformadas, cuando tienen su tamaño y su anatomía conservada. La várice es todo lo contrario”.
Entre los síntomas mencionó edema, pesadez, calambres, ardor y complicaciones como flebitis, tromboflebitis y trombosis. “La flebitis es inflamación de la pared de la vena”, explicó.
Además, desmitificó la idea de que es un problema exclusivamente femenino. “La várice tiene un componente hereditario enorme”. Incluso personas con peso adecuado y vida saludable pueden desarrollarlas.
“Las várices no se curan, las várices se tratan”, enfatizó. El objetivo es evitar complicaciones clínicas o mejorar el aspecto estético. “Hoy un paciente con una úlcera es un paciente con una discapacidad”, advirtió.
Trombosis y riesgo pulmonar
La trombosis es una de las complicaciones más graves. “Es un coágulo de sangre en una vena”, describió. El estancamiento sanguíneo en una várice favorece su formación.
El riesgo aumenta con viajes prolongados o posiciones sostenidas. “Un viaje de tres horas en una posición con un territorio varicoso tiene riesgo de generar una trombosis”, alertó.
Si el coágulo se desplaza puede provocar un tromboembolismo pulmonar. “Lo mismo que tiene en la pierna impacta en una vena del pulmón. El corazón va a empezar a trabajar el doble”, explicó.
Por eso insistió en la consulta temprana y el seguimiento médico periódico. “Lo importante es un seguimiento a dos o tres años con respecto al mismo especialista”, recomendó.
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Tratamientos menos invasivos
En las últimas décadas, los tratamientos evolucionaron notablemente. “Hoy prácticamente las várices no se están operando en un alto porcentaje de pacientes”, señaló.
Actualmente predominan técnicas ambulatorias como la espuma esclerosante o el láser. “No pasan por anestesia ni por internación. El paciente no modifica su vida”, destacó.
Sin embargo, aclaró que no todos los casos son iguales. “No es para todo el mundo el mismo tratamiento. Cambia en base a la edad y a la situación clínica”.
En cuanto a medidas complementarias, Azcona explicó que la actividad física ayuda pero no soluciona el problema de fondo. “Actúa reemplazando el problema circulatorio, lo compensa, no lo mejora”, indicó, al describir el rol de los músculos de la pantorrilla como “un fuelle” que impulsa la sangre hacia arriba.
Finalmente, el especialista reiteró la importancia de la prevención y el diagnóstico oportuno. “Acercarse a consultar y tener un panorama de cuál es el estado circulatorio de una persona, tenga o no tenga síntomas”.
Al doctor Diego Azcona pueden encontrarlo en los Consultorios de la Familia de Amemt, en la calle 4 de Abril 1075 - Tel: 249-4386700 / WhatsApp: 2494646353.