Método Feldenkrais: el cuerpo también aprende a sanar desde el movimiento y la conciencia
Una propuesta que combina educación, prevención y autoconocimiento para mejorar la calidad de vida desde movimientos suaves y conscientes. El método invita a revisar hábitos cotidianos, tensiones y emociones que muchas veces se expresan en dolores, limitaciones o malestares físicos.
El método Feldenkrais propone reorganizar hábitos corporales y emocionales que, muchas veces de manera inconsciente, generan dolor, tensión o limitaciones. Desde una mirada integral, la práctica busca mejorar la calidad de movimiento, la respiración y la relación con el propio cuerpo, entendiendo que prevención y bienestar también se construyen desde la autopercepción.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Lo que queremos es esa libertad de la persona”, manifestó María Victoria Malleville, referente, desde hace años, del Método Feldenkrais en la ciudad.
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En diálogo con Eco Salud de El Eco Multimedios, la educadora somática indicó que el método Feldenkrais es definido como una propuesta de educación somática que apunta a que cada persona pueda reorganizarse “de una manera más saludable”. La base está en comprender que el cuerpo va adquiriendo hábitos y mecanismos de adaptación que, con el tiempo, pueden transformarse en disfunciones físicas o emocionales.
“Lamentablemente a través de los años vamos adquiriendo hábitos que no siempre son tan saludables ni funcionales. Pero sí nos hemos ido adaptando a situaciones y entonces el cuerpo a veces adopta hábitos dañinos”, explicó María Victoria Malleville.
En ese sentido, remarcó que muchas veces estos hábitos aparecen vinculados a experiencias emocionales, accidentes, traumas o situaciones de miedo. “El cuerpo en ese mecanismo de defensa empieza a reprimir y a acotar movimientos que nosotros traemos muy fluidos cuando somos bebés”, señaló.
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El cuerpo habla
Uno de los ejes centrales del método es entender que cuerpo, emociones y movimiento están profundamente conectados. Según explicó, una experiencia traumática puede modificar desde la respiración hasta la manera de caminar.
“Una persona que ha sufrido una caída generalmente tiene miedo y ese miedo hace que se restrinja la respiración. Entonces empieza a respirar cortito. Eso hace que su cuerpo se incline hacia delante y empiezan las disfunciones en el caminar”, describió.
La especialista sostuvo que muchas de estas respuestas se vuelven automáticas e inconscientes. “Nadie adquiere hábitos disfuncionales o dañinos de manera consciente. Pero ese ‘por las dudas’ que usamos para evitar el dolor, si lo mantenemos en el tiempo, se convierte en un hábito”, afirmó.
Desde esta mirada integral, la educadora somática explicó que las emociones también impactan en el funcionamiento orgánico y en la corporalidad. “La persona que mantiene un enojo durante muchos años tiene una corporalidad retraída, la cabeza se cae, hay mucho bruxismo, mucho reflujo, porque el diafragma está comprimido”, ejemplificó.
Volver a la fluidez natural
El método “fue desarrollado por Moshé Feldenkrais, físico, ingeniero y estudioso del movimiento humano, quien dedicó décadas a observar cómo se desarrolla el cuerpo desde los primeros años de vida”.
Melleville sostuvo que “la riqueza del método es que te da la oportunidad de volver a reconectarte con esas sensaciones que teníamos cuando éramos bebés: la libertad, la fluidez, la espontaneidad, la comodidad, la suavidad, lo lúdico”, expresó.
Las clases trabajan con movimientos suaves, conscientes y progresivos, alejados de la lógica tradicional de una gimnasia exigente. “Esto no es una modalidad gimnástica. Son movimientos inteligentes”, explicó.
Atención plena y movimiento consciente
El método cuenta con dos modalidades: las clases grupales, llamadas ATM (autoconciencia a través del movimiento), y las sesiones individuales, conocidas como Integración Funcional.
En ambos casos, el eje está puesto en la percepción interna y en la atención plena sobre el propio cuerpo. “El método es atención plena sobre lo que estás percibiendo de vos mismo”, detalló.
Durante las clases, las personas suelen trabajar con los ojos cerrados, guiadas verbalmente, observando la respiración, el apoyo del cuerpo y las diferencias que aparecen en el movimiento.
“Trabajamos mucho sobre observar las diferencias porque es ahí donde le podemos dar información al sistema nervioso”, detalló Malleville.
En las sesiones individuales, el trabajo se realiza de manera personalizada y con manipulaciones muy suaves. “Estamos trabajando sistema nervioso con sistema nervioso”, sostuvo.
Un proceso que requiere compromiso
La propuesta no se plantea como una solución inmediata, sino como un proceso gradual de aprendizaje y transformación personal.
“La persona que llega a la consulta tiene que querer generar cambios. Y para generar cambios tenemos que hacer cosas diferentes”, señaló.
Por eso, el trabajo suele organizarse en etapas. “Yo le planteo cinco encuentros y, si es necesario, continuamos. Hay personas que han estado un año o dos años”, comentó.
Sin embargo, aclaró que el objetivo final no es generar dependencia, sino autonomía. “Lo que queremos es esa libertad de la persona”, remarcó.
Prevención y calidad de vida
Uno de los aspectos destacados del método es su enfoque preventivo y educativo. Puede acompañar tratamientos médicos, actividades deportivas, yoga, pilates o simplemente ayudar a mejorar hábitos cotidianos y posturas laborales.
“Es muy rico el método para acompañar todo lo que hagas. Desde un deporte hasta lo laboral”, apuntó Malleville, al tiempo que agregó que los cambios en el movimiento impactan también en la manera de sentir y vincularse. “Todo lo que vos modificas en el movimiento se modifica en tu emocionalidad y tu psiquis. Esto es simultáneo”, concluyó.
A María Victoria Malleville la pueden encontrar en el teléfono 2494 68-7017. O a través de Ig: @destellosdeautoconciencia