Rehabilitación neuropsicológica: el camino clave para recuperar la autonomía tras un daño cerebral
Lejos de limitarse a recuperar funciones perdidas, propone un abordaje interdisciplinario que contempla los aspectos cognitivos, emocionales, físicos y sociales de cada persona. La intervención temprana, el acompañamiento familiar y los objetivos personalizados son clave para favorecer una mejor recuperación.
Un accidente cerebrovascular, un traumatismo de cráneo o cualquier otro evento neurológico puede modificar de manera repentina la vida de una persona y de todo su entorno. Frente a estas situaciones, la rehabilitación neuropsicológica busca acompañar el proceso de recuperación desde una mirada integral, adaptada a las necesidades, posibilidades y proyectos de cada paciente.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa rehabilitación neuropsicológica comienza mucho antes de que el paciente llegue a un consultorio. De hecho, el proceso se inicia desde el mismo momento en que ocurre el daño neurológico.
"Empieza el proceso de rehabilitación desde el momento en que se da el evento neurológico. Esto que sería el ACV, un traumatismo de cráneo o cualquier situación que desencadena un cambio de nivel cognitivo o cerebral y deje determinadas secuelas", explicó Karina Alejandra García, licenciada en Gerontología, psicopedagoga y responsable de Nos, Usina de Ideas, consultorio de rehabilitación cognitiva integral.
En diálogo con Eco Salud de El Eco Multimedios, la especialista en rehabilitación neuropsicológica indicó que en esa primera etapa conviven dos procesos. Por un lado, la recuperación natural del organismo. "Es nuestro cuerpo haciendo todo lo posible por recuperarse, con la capacidad de adaptarse y cambiar sus estructuras para seguir funcionando". Por otro, la recuperación formal, guiada por profesionales especializados que intervienen desde la internación y continúan el tratamiento una vez que la persona recibe el alta.
Antes de iniciar la rehabilitación se realiza una evaluación integral que permite diseñar un plan terapéutico adaptado a cada paciente. Esa valoración no responde únicamente a una disciplina, sino que se construye de manera interdisciplinaria.
"La información sobre la persona y lo que le sucedió se trae al equipo interdisciplinario y se discute entre todos la forma de abordarlo", señaló.
La licenciada explicó que una lesión cerebral no afecta únicamente el movimiento o el habla. También puede alterar la memoria, la atención, las emociones, el comportamiento y la forma de relacionarse con los demás.
"No vemos una máquina rota con una parte dañada que cambiamos. Es un trabajo conjunto entre todos para lograr que esa persona pueda volver a desempeñarse en las actividades que hacía antes o de una manera muy cercana a como lo hacía", describió.
Un tratamiento pensado para cada persona
La rehabilitación neuropsicológica no sigue recetas iguales para todos. Cada proceso se construye a partir de las necesidades, capacidades y deseos de quien atraviesa la recuperación.
“Todo plan de tratamiento va a estar basado en los objetivos de esa persona. De lo que quiere hacer, de lo que quiere recuperar”, indicó.
Esa individualización también responde al momento biológico en el que se encuentra el cerebro. Durante los primeros seis meses posteriores al evento neurológico predomina la recuperación natural. Luego, la intervención terapéutica adquiere un papel determinante.
"Entre los cero y los seis meses la persona va a tener esta compensación natural y entre los seis y los doce meses necesita sí o sí de la ayuda terapéutica para recuperarse. Si la compensación natural y la terapéutica trabajan juntas desde el inicio, la persona se recupera antes y mejor", puntualizó García.
El objetivo tampoco es únicamente recuperar una función específica, sino lograr que esas mejoras puedan sostenerse en el tiempo y se traduzcan en una vida cotidiana más autónoma.
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La recuperación también involucra las emociones
Además de las secuelas físicas o cognitivas, el daño neurológico produce un fuerte impacto emocional tanto en el paciente como en su familia.
"Los afectivos y emocionales van a estar desde el momento cero. Está el impacto del diagnóstico, de conocer de qué se trata la rehabilitación y después el mismo proceso en sí, porque hablamos de un proceso largo."
La recuperación suele atravesar distintas etapas, con avances, retrocesos y momentos de agotamiento.
"No todo es positivo, bueno y optimista durante el proceso de rehabilitación. Como la vida misma, es un proceso con subidas y bajadas. La persona se cansa, se agota, quiere volver a arrancar, recobra energía y vuelve a caer", resaltó la licenciada.
Por eso el plan terapéutico también se ajusta permanentemente. "A veces tener mucha cantidad de terapias no ayuda. Se llenan de actividades y no tienen tiempo de calidad para pensar, para integrar lo que están haciendo y viviendo."
La familia, un actor fundamental
La rehabilitación no ocurre únicamente durante las sesiones con los profesionales. Gran parte del trabajo sucede en el hogar y en los vínculos cotidianos. "La rehabilitación es 24/7 durante todo este proceso", recalcó García.
El acompañamiento familiar resulta determinante para favorecer la recuperación, aunque también requiere apoyo y orientación.
"No trabajamos el caso aislado, sino que trabajamos a esa persona en ese momento de su vida con esos vínculos y la acompañamos en ese proceso."
En muchos casos, los propios familiares necesitan espacios de contención y herramientas para comprender los cambios que atraviesa el paciente.
"Ellos mismos a veces nos piden un espacio de contención porque están agotados, porque hace muchos años que vienen con esto o porque no entienden por qué a veces se enoja con ellos. Todas las situaciones merecen acompañamiento y contención", contempló.
La llamada psicoeducación también forma parte del tratamiento. “Es capacitarnos para esto que está sucediendo en este momento. Si yo elijo voluntariamente acompañar a esa persona, poder entrenarme un poco para saber cómo hacerlo”, explicó.
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Recuperar autonomía, no volver a ser quien era
Uno de los principales mitos sobre la rehabilitación es creer que la persona volverá a ser exactamente igual que antes del evento neurológico. “Hay mucho mito en cuanto a la rehabilitación. Personas que piensan que la rehabilitación es volver a ser como era antes. Eso no va a pasar nunca porque ya está modificado por el evento que le pasó”, sentenció.
Aceptar esa nueva realidad no implica resignarse, sino construir nuevas formas de autonomía y participación.
"Primero está la aceptación de la propia persona y de quienes la rodean. Bajemos a veces las expectativas para tener más oportunidades y sostener las mejoras en el tiempo", indicó la licenciada.
Cuando la recuperación alcanza su máximo potencial comienza una etapa de mantenimiento destinada a preservar lo conseguido y seguir favoreciendo la funcionalidad en la vida cotidiana.
Consultar a tiempo
La especialista remarca la importancia de buscar orientación apenas ocurre el evento neurológico, ya que muchas familias atraviesan los primeros días con incertidumbre y sin saber cómo organizar el tratamiento.
"Lo que suele suceder es que salen de la internación con una cantidad de órdenes, estudios y cosas que tienen que hacer y no saben para dónde ir", describió García.
En ese contexto, el equipo ayuda a establecer prioridades. "Uno ordena, ayuda a poner orden. Decir: 'bueno, de todo esto que te dio el médico podes empezar por esto'. El equipo terapéutico puede ayudar a ordenar al paciente y a su familia para saber qué es lo que tienen que hacer primero", indicó la especialista.
El objetivo final es ofrecer un tratamiento integral que contemple no solo las secuelas neurológicas, sino también la historia, los vínculos y el proyecto de vida de cada persona. Porque, como resume la licencida, "siempre van a tener ayuda para poder entender la situación que están atravesando y tratar de conseguir la mejor estrategia para ellos".
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