Radioterapia: avances que mejoran los tratamientos oncológicos y la calidad de vida
Es una terapia local que permite actuar sobre zonas específicas afectadas por la enfermedad. Su utilización puede tener fines curativos o paliativos y forma parte de las estrategias fundamentales de la oncología moderna.
La radioterapia es una de las herramientas más utilizadas para tratar enfermedades oncológicas. Se estima que la mitad de los pacientes con cáncer necesitará este tratamiento en algún momento de su evolución. Su desarrollo tecnológico permitió mejorar la precisión, reducir efectos adversos y aumentar las posibilidades de curación en numerosos tumores.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa radioterapia forma parte de las tres grandes estrategias terapéuticas utilizadas en oncología junto con la cirugía y los tratamientos sistémicos, que incluyen quimioterapia, inmunoterapia y terapias dirigidas.
"La radioterapia es una herramienta que usamos los oncólogos para poder tratar el cáncer y, fundamentalmente, se basa en el uso de radiaciones ionizantes para destruir células tumorales", explicó el doctor Gonzalo Mandiola, médico oncólogo, especialista en Oncología Radiante y Oncología Clínica.
En diálogo con Eco Salud de El Eco Multimedios, el especialista indicó que, a diferencia de la quimioterapia, que actúa en todo el organismo, la radioterapia es un tratamiento local. Su objetivo es dirigir la radiación sobre una zona específica afectada por la enfermedad, procurando proteger al máximo los tejidos sanos cercanos.
"Las radiaciones ionizantes tienen capacidad tumoricida, pero también afectan los tejidos normales sanos que se encuentran vecinos o linderos al tumor", señaló. Por eso, el avance de la tecnología resultó determinante para mejorar los resultados.
Un tratamiento diseñado para cada paciente
Antes de iniciar la terapia se realiza una planificación minuciosa basada en estudios de imágenes como tomografías, resonancias magnéticas e incluso PET-CT. Con esa información, el equipo de radioterapia define qué tejidos deben recibir la radiación y cuáles deben ser protegidos.
"Dependiendo el tipo de enfermedad, los radioterapeutas vamos a pedir una tomografía o una resonancia para definir qué es lo que se quiere irradiar, qué es lo que se quiere tratar y qué es lo que se quiere proteger", explicó Mandiola.
En un cáncer de mama, por ejemplo, “el objetivo es irradiar la glándula mamaria minimizando la exposición del corazón y los pulmones. En tumores de cabeza y cuello, en cambio, se busca proteger estructuras como la médula espinal o las glándulas salivales”, ejemplificó el especialista, al tiempo que remarcó que se analiza cada caso en particular y la manera en la que se aplicará el tratamiento.
La indicación también varía según cada situación clínica. Existen tratamientos con intención paliativa, orientados a aliviar síntomas como el dolor o el sangrado, y otros con intención curativa.
"En los casos en los que es con intención curativa, generalmente, se irradia el tumor visible y las áreas ganglionares donde potencialmente podría haber enfermedad diseminada", detalló.
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Sesiones breves y sin internación
Uno de los aspectos que más desconocen los pacientes es cómo se realiza el procedimiento. Lejos de ser un tratamiento invasivo, las sesiones suelen durar apenas algunos minutos.
"La aplicación de radioterapia es básicamente como hacer dos o tres radiografías. No es más que eso, dura cinco minutos", explicó.
La cantidad de sesiones dependerá del diagnóstico, el estadio de la enfermedad y los objetivos terapéuticos. Habitualmente, se realizan de lunes a viernes, aunque existen modalidades especiales, como la radiocirugía, que permiten administrar dosis muy altas en una a tres aplicaciones.
Según datos estadísticos, aproximadamente el 50 por ciento de los pacientes con cáncer recibirá radioterapia en algún momento de su tratamiento.
Tecnología e inteligencia artificial al servicio de la precisión
La evolución tecnológica cambió por completo la radioterapia moderna. Los antiguos equipos de cobalto dieron paso a aceleradores lineales capaces de administrar radiación con una precisión impensada décadas atrás. "La radioterapia es 100 por ciento dependiente de tecnología", destacó el oncólogo.
En los últimos años, además, comenzó a incorporarse la inteligencia artificial en distintas etapas del proceso. Tareas que antes demandaban horas de trabajo manual hoy pueden resolverse automáticamente mediante software especializado.
"Hoy por hoy con la inteligencia artificial te lo hace todo solo un programa. Cargas las imágenes y te devuelve automáticamente todo lo que hacíamos manualmente", explicó.
Esta innovación no solo reduce tiempos de planificación, sino que mejora la precisión de los tratamientos y optimiza los cálculos necesarios para administrar las dosis adecuadas.
Menos efectos adversos y más posibilidades de éxito
Uno de los principales beneficios de la tecnología actual es la reducción de la toxicidad. Los tratamientos históricos eran considerablemente más agresivos y generaban mayores complicaciones.
"El avance tecnológico y el aumento de la precisión del haz de radiación nos permite disminuir la toxicidad y los efectos adversos, mejorando la calidad de vida del paciente", afirmó.
La mayor precisión también permite aumentar las dosis dirigidas al tumor sin comprometer estructuras sanas, lo que incrementa las probabilidades de control y curación de la enfermedad.
"Mientras más precisión tengamos, mayor escalamiento de dosis y más chance de curación", resumió Mandiola.
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Mitos y dudas frecuentes
Entre las consultas más habituales aparecen inquietudes vinculadas a los efectos de la radiación. Algunos pacientes preguntan si podrán estar en contacto con familiares después del tratamiento o si existe algún riesgo para personas cercanas.
Según explicó el especialista, la mayoría de estas preocupaciones responden a mitos instalados alrededor de los tratamientos oncológicos. También existen dudas relacionadas con la fertilidad, el dolor o los posibles efectos secundarios, que varían según la edad y las circunstancias personales de cada paciente.
Una terapia con presente y futuro
Desde los descubrimientos de los rayos X a fines del siglo XIX hasta la incorporación de inteligencia artificial en la actualidad, la radioterapia ha recorrido un largo camino. Hoy constituye una herramienta indispensable dentro del tratamiento integral del cáncer.
Los avances tecnológicos continúan ampliando sus posibilidades y permiten ofrecer terapias cada vez más personalizadas, eficaces y seguras, consolidándola como una de las principales aliadas en la lucha contra las enfermedades oncológicas.
Cáncer de páncreas: avances que invitan al optimismo, con cautela
Respecto de la noticia que se viralizó en los últimos días sobre un avance en cáncer de páncreas, los especialistas llaman a interpretar la información con cautela.
Si bien no se trata de una cura ni de un tratamiento disponible actualmente, los resultados presentados en un importante congreso internacional de oncología fueron considerados muy alentadores.
Según explicó Mandiola, “la nueva droga mostró la capacidad de duplicar la sobrevida de pacientes con cáncer de páncreas metastásico, pasando de aproximadamente seis meses y medio a trece meses”.
"Para muchas personas puede parecer poco, pero en oncología, especialmente en una enfermedad donde durante décadas los avances fueron muy limitados, duplicar la sobrevida representa un logro muy importante", señaló el especialista.
La medicación aún debe completar etapas regulatorias antes de su comercialización, pero el hallazgo abre una nueva expectativa para el desarrollo de futuras terapias.
El doctor Gonzalo Mandiola forma parte del equipo de profesionales especialistas de AMEMT, Sanatorio Tandil y Centro Oncológico de la Sierra.