Salud bucal infantil: en Argentina siete de cada diez niños sufren de caries y advierten por la falta de controles
Especialistas destacan la importancia de iniciar la prevención antes del primer año de vida y alertan que una gran parte de la población solo acude al consultorio ante situaciones de dolor o urgencia.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/salud_bucal_infantil.webp)
Las enfermedades bucodentales representan un desafío de salud pública a escala global. Según datos relevados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas afecciones alcanzan a casi 3.700 millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, el dato más relevante para los profesionales del área es que la gran mayoría de estas patologías son evitables.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn el contexto nacional, la situación es particularmente preocupante durante la etapa de crecimiento. En la niñez, aproximadamente siete de cada diez personas tienen caries en la Argentina. Esta problemática no debe ser minimizada, ya que se trata de una enfermedad crónica infecciosa que, a pesar de su alta prevalencia, puede prevenirse de manera efectiva a través de la incorporación de hábitos saludables desde los primeros meses de vida.
La importancia de la consulta temprana
Uno de los pilares fundamentales para garantizar una buena salud a largo plazo es el contacto inicial con el profesional. La doctora El Haj enfatizó que no se debe esperar a que se manifieste un síntoma evidente para buscar asistencia. "No hay que esperar que haya dolor. La primera consulta odontológica debe realizarse antes del primer año de vida", señaló la especialista. Este encuentro prematuro con el odontólogo es determinante, ya que permite detectar factores de riesgo de forma temprana.
El objetivo primordial de estas visitas iniciales es prevenir la denominada "caries de la primera infancia". Se trata de una afección que, aunque es común en los consultorios, resulta sumamente dañina para el desarrollo de las piezas dentales y la salud general del niño. La detección a tiempo evita que procesos simples se transformen en cuadros complejos que requieran intervenciones invasivas.
No obstante, las estadísticas de comportamiento de la población adulta reflejan una tendencia que se traslada a los menores. Se estima que una proporción importante de los ciudadanos solo consulta al odontólogo cuando se presenta un cuadro de dolor o una urgencia impostergable. En este sentido, los datos indican que cuatro de cada diez argentinos van al dentista una vez al año o menos, una frecuencia que resulta insuficiente para las tareas de prevención y mantenimiento.
Higiene y cuidados desde el primer diente
La prevención no comienza en el consultorio, sino en el hogar. El cuidado debe iniciarse incluso antes de que aparezca la primera pieza dental, pero se vuelve crítico en el momento en que esta asoma. En ese instante, el cepillo de dientes debe convertirse en un elemento cotidiano. Según las recomendaciones profesionales, este instrumento debe ser pequeño y poseer cerdas suaves para no dañar los tejidos sensibles de la boca del lactante.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/salud_bucal_infantil_1.webp)
Un punto que suele generar dudas recurrentes entre los padres y cuidadores es el uso de la pasta dental. La doctora El Haj aclaró que la pasta con flúor debe utilizarse desde el inicio del proceso de cepillado, aunque las cantidades deben ser estrictamente controladas según la edad del niño para garantizar su seguridad y eficacia:
Dosificación recomendada por edad
Para los niños menores de tres años, la cantidad de pasta dental con flúor debe ser equivalente al tamaño de un grano de arroz. Una vez que el niño alcanza el rango de entre tres y seis años, la dosis puede incrementarse levemente hasta alcanzar el tamaño de una arveja. Estas medidas mínimas son suficientes para proteger el esmalte dental sin representar un riesgo para el menor.
Asimismo, se remarca que el cepillado debe ser supervisado por un adulto de manera obligatoria, al menos dos veces al día. La destreza motriz de los niños pequeños no es suficiente para garantizar una limpieza profunda, por lo que la intervención de los padres es clave para asegurar que todas las superficies dentales queden libres de placa bacteriana.
Hábitos nocivos y construcción de salud
Más allá de la limpieza, existen conductas arraigadas que pueden perjudicar seriamente la dentición temporal. Para evitar complicaciones futuras, los especialistas advierten que es fundamental no dormir a los niños con mamaderas que contengan líquidos azucarados. De igual manera, se desaconseja terminantemente la práctica de endulzar el chupete, ya que el contacto prolongado de los azúcares con los dientes en formación es el escenario ideal para el desarrollo de caries agresivas.
La salud bucal debe ser entendida como un proceso continuo y no como una reacción ante la enfermedad. Como concluyó la doctora El Haj, se trata de una construcción diaria donde las acciones pequeñas que se toman hoy, como un cepillado correcto y una dieta baja en azúcares, son las que permiten evitar tratamientos odontológicos complejos en el futuro. La prevención temprana sigue siendo la herramienta más potente y económica para asegurar el bienestar de la población infantil.