Pablo Echarri y Paola Krum vuelven a compartir escenario en Maldita felicidad
La obra dirigida por Daniel Veronese se estrenó en el teatro Metropolitan con un elenco que completan Carlos Portaluppi e Inés Palombo en una trama sobre el éxito.
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Una comedia que combina humor y reflexión acaba de desembarcar en la cartelera porteña. Se trata de Maldita felicidad, la pieza que marca el reencuentro sobre las tablas de Pablo Echarri y Paola Krum, acompañados por un elenco de fuste que integran Carlos Portaluppi e Inés Palombo.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa obra, que se presenta en el teatro Metropolitan, aborda la búsqueda, el hallazgo y la pérdida de la felicidad a través de un ritmo preciso que mantiene la atención de la platea de principio a fin. Con texto de Agustina Gatto y versión y dirección de Daniel Veronese, la propuesta transita entre el desborde y la mesura, el realismo y el absurdo.
El relato se centra en Peter, interpretado por Echarri, un escritor que atraviesa un profundo desequilibrio al deprimirse frente al éxito de su primera novela.
“Triunfar es insoportable”
sentencia el protagonista, abrumado por un logro que se convirtió en best seller y deprimido ante la posibilidad de ser feliz.
Vínculos y procesos creativos
La trama se complica cuando Guido (Portaluppi) y Celeste (Krum), dueños de una pequeña editorial y amigos del autor, intentan retenerlo ante la oferta de una gran empresa competidora que amenaza con dejarlos fuera de juego. Para asegurar su permanencia, deciden involucrarse en su proceso creativo, centrado en una investigación sobre la felicidad.
En ese contexto aparece Ari (Palombo), quien se suma a una dinámica donde empiezan a aflorar las miserias, los dolores y las felicidades de los cuatro personajes. A través de una escenografía que recrea un living familiar, la pieza indaga en las obsesiones, el bloqueo creativo, la inspiración y la soledad.
La destreza actoral de Portaluppi aporta una cuota de comicidad sutil que convive con momentos de dramatismo, logrando un equilibrio que invita al debate una vez finalizada la función. Maldita felicidad se consolida como una propuesta seductora no solo por su elenco convocante, sino por la profundidad de los debates que propone sobre la verdad y los vínculos humanos.
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