“Las gentes claman por un gobierno riguroso, en una palabra: militar”
Bajo el incógnito de José Matorras, el general José de San Martín regresó al país en 1829. Ante el derrocamiento del gobierno por parte de Lavalle, el libertador recordó una frase premonitoria y decidió no desembarcar, partiendo hacia su exilio final.
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José de San Martin. (1778-1850)
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailFebrero de 1829. José Matorras, a bordo del Countess of Chichester, arriba al puerto de Buenos Aires. Por prudencia o temor, había embarcado con el apellido de su madre en Inglaterra varias semanas atrás.
San Martín repasa en su memoria los últimos cinco años de exilio en Europa. Bruselas, París, Londres, Escocia; los homenajes recibidos allí de su amigo James Duff, ya entonces IV Conde de Fife, a quien había conocido en sus años peleando en el ejército español para expulsar a los franceses y quien lo había inducido a involucrarse en la causa americana. El reencuentro con viejos amigos y la visita de quienes le llevan noticias de Buenos Aires. La correspondencia con Guido, Paroissien y O’Higgins. La guerra con Brasil y la posibilidad de que pudiera ser de utilidad a la causa rioplatense. Dorrego está en el Gobierno y él tiene afecto y admiración por este valeroso militar. Unitarios y federales están en pugna, y el conflicto perjudica a todos.
