“¡Qué amante tan dulce es la perspectiva!”
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Paolo Uccello. Pintor italiano.(1397-1475)
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLos artistas suelen tener actitudes y palabras que, realzadas por su genialidad o fama —justificada o no—, exaltan el valor de una circunstancia, hecho o concepto. Con frecuencia, esas acciones están relacionadas con obras innovadoras que, para los cánones de la época, resultan muy originales y, con frecuencia, extravagantes.
Paolo di Dono —cuyo verdadero nombre era este, pues lo de Uccello se debía a su propensión a pintar pájaros— mostró desde chico su talento. Sin embargo, fue dejando de lado su habilidad en la pintura figurativa para dedicarse obsesivamente a la perspectiva, lo cual, a pesar de ser uno de los primeros y afamados renacentistas, lo mantuvo en la pobreza toda su vida. Retraído, tímido y poco sociable, fue formado en el taller de otro grande del arte, Lorenzo Ghiberti, autor de dos de las puertas del Baptisterio de Florencia. Se destacó como pintor de santos y escenas bíblicas con gran maestría, pero abandonó progresivamente la pintura figurativa de un gótico tardío para dedicarse a estudiar y reflejar diferentes y complicadas perspectivas de objetos, cuerpos de animales y personas, así como escenas campestres y de batalla.
