"Si a la gente no le das tango, es difícil que lo encuentren"
Nació en La Plata, se crió en Tandil y cantó rock hasta que el tango apareció en su vida. Con él triunfó en Colombia y lo que en 2019 parecía ser una corta visita de regreso a nuestra ciudad se estiró por la pandemia. Esta es la historia de Manu Mazzarini, el cantante de la esquina tandilense.
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Por Pablo Dal Dosso
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Es viernes, es mediodía, y el centro de la ciudad es el paso obligado para todas esas personas que hacen lo que hacemos todos. Se nota en el apuro, en las bolsas con las compras del día, en ese sobre donde anidan las radiografías de nuestros pesares, en esos papeles que se aferran a nuestras vidas porque ya son parte de los trámites futuros. Para algunos aún hay tiempo de entrar al bar para tomar un café, para otros ni siquiera eso. El reloj apura, la señora que acaba de salir de la farmacia pasa por ahí caminando rápido, como una exhalación, enfocada en todo lo que aún le queda por hacer. De golpe, su paso se hace cada vez más lento y ella queda como el tango de Cadícamo, rondando la esquina. "La mariposa del dolor cruza en la noche de mi vida", dice la letra del poeta, pero acá no hay nada de eso. Al contrario. Una gran sonrisa se dibuja en su rostro, y mientras oye al cantor se reconoce a sí misma cuando era niña. Es la letra de aquel tango que le escuchaba cantar a su padre, que fue con quién aprendió la letra. Así que ya no hay reloj que valga para ella. No hay apuro. Se queda ahí, haciendo una segunda voz, hasta que el cantante lo percibe y le acerca el micrófono. Ahora son un dueto surgido de la nada. Una casualidad que, para ella, será el gran momento de su mañana, de su tarde y de su noche. Porque tan breve como fue, un par de minutos, quizás un poco más, lo recordará por siempre. El día que cantó el tango preferido de su padre en una calle de la ciudad.
