BisBlick abrió una nueva convocatoria para lograr que más jóvenes sean los primeros profesionales de sus familias
La Fundación BisBlick Talento Joven lanzó una búsqueda de 50 nuevos socios fundadores para expandir su programa de becas, mentorías e inclusión laboral, con el objetivo de reducir la deserción universitaria en sectores vulnerables y fomentar la movilidad social ascendente.
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La Fundación BisBlick Talento Joven ha puesto en marcha una nueva convocatoria estratégica con el propósito de transformar el futuro de la juventud en contextos de vulnerabilidad. La organización, que acompaña actualmente a 293 estudiantes, busca sumar 50 nuevos socios fundadores para fortalecer su modelo de intervención, el cual combina apoyo económico, mentorías personalizadas y herramientas de inserción laboral.
El proyecto, que nació el 1 de mayo de 2013 por iniciativa de un grupo de 50 socios iniciales, se ha consolidado como un puente fundamental para que jóvenes con alto potencial puedan acceder a la educación superior. Según datos de la entidad, apenas uno de cada 100 estudiantes menores a 25 años que vive en contextos vulnerables logra obtener un título universitario, una cifra que la fundación trabaja para revertir mediante un acompañamiento integral que aborda barreras económicas, sociales y culturales.
Historias de superación y esfuerzo
El impacto de esta iniciativa se refleja en trayectorias personales como la de Solana Acosta, abogada egresada de la Universidad de Buenos Aires. Solana, quien se convirtió en la primera profesional de su familia, recuerda que durante su formación enfrentó el desafío de equilibrar la necesidad de colaborar con la economía familiar y la exigencia académica. "Yo no quería abandonar mis sueños, y eso lo pude sostener gracias a BisBlick", asegura la joven, quien hoy se desempeña como supervisora en el Ministerio Público Tutelar de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y colabora como tutora dentro de la misma organización.
Por su parte, Jazmín Mantilla, recientemente graduada como contadora pública, destaca que el apoyo económico fue determinante para costear los viáticos necesarios para cursar sus estudios, recorriendo largas distancias desde Lomas de Zamora. "La mayor parte de la beca servía para costear los viáticos, que fue lo que me permitió avanzar con los estudios", relata. Actualmente, Jazmín integra el equipo administrativo de la fundación, cerrando un ciclo de formación que le permite hoy ser un soporte fundamental para su núcleo familiar.
Un modelo de impacto probado
La labor de la organización se articula a través de diversos ejes, entre los que destacan el Programa de Desarrollo de Alto Potencial, la iniciativa Impulso BisBlick —enfocada en competencias laborales— y el Programa de Inclusión Laboral. Según explica Belén Ochoa, directora ejecutiva de la entidad, el enfoque principal reside en las capacidades de los jóvenes. "Cuando miramos a los jóvenes, miramos su potencial y competencias específicas, no la vulnerabilidad o la carencia", sostiene.
Los resultados respaldan la metodología aplicada: mientras que a nivel nacional la deserción en el primer año de estudio para este segmento socioeconómico alcanza el 70 por ciento, la fundación cerró el año 2025 con una tasa de abandono del 18 por ciento. Este éxito ha permitido que, desde 2020, la cantidad de ingresos al sistema de becas creciera en más de un 900 por ciento, impactando a más de 3.000 jóvenes a lo largo de sus 13 años de trayectoria.
La búsqueda de nuevos aliados
El cofundador de la organización, José Demicheli, enfatiza que el origen de BisBlick estuvo marcado por una reflexión personal sobre la falta de oportunidades educativas en generaciones anteriores. "Siempre me pregunté qué hubiera sido de Pepe, mi papá, que dejó el colegio en tercer grado, si hubiera podido terminar el secundario e ir a la universidad", comenta. Bajo esa premisa, la organización busca ahora renovar su compromiso con la educación.
En este sentido, Germán Magnoni, también cofundador de la entidad, realizó un llamado a la comunidad empresarial y a particulares para sumarse a este desafío. "Siempre se necesitan cabezas, manos y apoyo", afirma. La nueva ronda de socios fundadores tiene como meta replicar el impulso inicial de hace más de una década, garantizando la sostenibilidad de los programas y permitiendo que más jóvenes puedan romper el ciclo de pobreza a través de la formación académica y profesional.
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