Cómo lograron devolverle la forma original al Coliseo tras siglos de derrumbes y terremotos
El Parque Arqueológico del Coliseo reabrió al público los corredores del sector sur, restaurados tras siglos de daños estructurales mediante una alianza tecnológica que permitió devolverle al monumento su geometría original sin utilizar cemento.
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El Parque Arqueológico del Coliseo ha marcado un hito en la preservación del patrimonio mundial al anunciar la reapertura de los deambulatorios sur del anfiteatro Flavio. Esta zona, que durante siglos permaneció oculta o degradada por el paso del tiempo y los desastres naturales, vuelve a ser accesible para el público tras una intervención de alta complejidad técnica. El proyecto no solo buscó la consolidación estructural, sino la recuperación exacta de la geometría original de uno de los monumentos más emblemáticos de la humanidad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa zona intervenida había sufrido las consecuencias de una historia turbulenta. Los registros históricos y arqueológicos dan cuenta de que estos sectores específicos de la fachada sur fueron víctimas de derrumbes, demoliciones y terremotos que alteraron su fisonomía de manera drástica. Especialmente críticos fueron los colapsos ocurridos entre los siglos VI y VII, los cuales dejaron inhabilitados el primer y segundo corredor de la estructura. La tarea de los especialistas consistió en una meticulosa labor de excavación y repavimentación para devolver la funcionalidad y el esplendor a estos espacios de tránsito.
Para llevar adelante una obra de tal magnitud, el Parco Archeologico del Colosseo coordinó un equipo multidisciplinario donde la tecnología aplicada a la construcción jugó un rol determinante. En este escenario, la empresa Mapei, reconocida por su trayectoria en productos químicos para la construcción, participó como socia técnica fundamental. Su labor se centró en el desarrollo de materiales diseñados a medida para cumplir con los requisitos extremadamente exigentes que impone un edificio con casi dos mil años de antigüedad.
Innovación tecnológica al servicio de la historia
Uno de los mayores desafíos técnicos del proyecto fue la total prohibición de utilizar cemento convencional en las mezclas. El cemento moderno, debido a su composición química y rigidez, suele ser incompatible con las estructuras antiguas de piedra y travertino, pudiendo causar daños irreversibles a largo plazo. Por ello, los investigadores debieron trabajar durante aproximadamente un año en el desarrollo de soluciones alternativas que respetaran la integridad del monumento.
La solución técnica se basó en la utilización de cal hidráulica NHL y aglutinantes hidráulicos especiales. Estos materiales permiten una transpirabilidad y flexibilidad similar a los morteros utilizados en la época romana, pero con las prestaciones de resistencia necesarias para el flujo constante de visitantes que recibe el anfiteatro diariamente. El objetivo era crear un contrapiso robusto que ofreciera un soporte estable para las pesadas losas de travertino que conforman el suelo de los deambulatorios.
Al respecto, Verónica Squinzi, ceo de Mapei, destacó la importancia de este tipo de colaboraciones público-privadas en la conservación del arte. Según expresó la directiva:
“Este proyecto representa nuestra contribución a la preservación y puesta en valor del patrimonio histórico: el desarrollo de productos innovadores que respetan la tradición y son capaces de responder a las necesidades específicas de cada intervención.”
La intervención en el Coliseo demandó una precisión quirúrgica en la elección de los adhesivos. Las losas de travertino, piedra natural característica de la arquitectura romana, requieren un tratamiento especial para evitar la aparición de manchas o eflorescencias. El adhesivo seleccionado debía ser apto para exteriores, poseer una buena deformabilidad para absorber los movimientos estructurales del anfiteatro y, fundamentalmente, garantizar que la piedra no sufriera alteraciones estéticas por el contacto con los químicos del pegado.
El desafío del tiempo y la compatibilidad
Otro obstáculo técnico que debió sortearse fue el tiempo de fraguado de los materiales tradicionales. La cal, por naturaleza, tiene un proceso de endurecimiento mucho más lento que el cemento, lo que podría haber retrasado los plazos de la obra de manera significativa. Para equilibrar esta situación, se optó por un adhesivo de fraguado rápido. Esta innovación permitió acelerar el proceso de endurecimiento del mortero sin comprometer la compatibilidad con los materiales históricos, logrando un equilibrio perfecto entre la química moderna y la arquitectura clásica.
La restauración de los corredores sur no es un hecho aislado, sino que se inscribe en una serie de intervenciones internacionales de gran envergadura. La experiencia adquirida en el Coliseo se suma a otros trabajos de preservación cultural donde la tecnología química ha sido clave, como las restauraciones realizadas en el Teatro La Scala de Milán y la Catedral de Notre-Dame en París. Estos proyectos demuestran que la ciencia aplicada es hoy una herramienta indispensable para que las generaciones futuras puedan seguir apreciando el legado de las civilizaciones antiguas.
Con la finalización de estos trabajos, el Parque Arqueológico del Coliseo no solo recupera metros cuadrados de recorrido para el turismo, sino que cierra una herida abierta hace más de diez siglos. La recuperación de la geometría original del sector sur permite ahora una comprensión mucho más clara de cómo funcionaba la logística de acceso y circulación en el anfiteatro más grande del mundo, devolviendo la coherencia arquitectónica a una estructura que ha desafiado al tiempo y a la naturaleza.
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