Jorge Salinas y un contexto histórico de la agrimensura
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Por Fernando Izquierdo, de esta Redacción
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Jorge Salinas lleva casi cincuenta años trabajando en la agrimensura. Proyecta jubilarse pero de ningún modo retirarse, respaldado por quienes también componen su estudio y la necesidad de seguir sintiéndose útil.
En el Día del Agrimensor, Salinas ofrece en principio un contexto histórico, refiriéndose a que en Tandil, “el agrimensor interviene desde el 4 de abril de 1823, el día de la fundación de la ciudad. Chapeaurouge es quien arma, a través del Fuerte Independencia, el primer trazado de Tandil. La ciudad tiene, en su parte céntrica, todas cuadras regulares, de 129.90; y calles de 13.85 de ancho. Es decir, que desde el origen de la ciudad interviene el agrimensor en Tandil.
-Luego, la actividad se fue expandiendo.
-Claro, con el crecimiento de la ciudad hubo otros profesionales. La agrimensura siempre fue importante, tanto en el trazado de nuevas calles como en las obras públicas. Para los tendidos de gas, de luz y de cloacas, siempre interviene el agrimensor. Habitualmente se lo toma como el que mide la parcela y divide los terrenos, pero su acción va más allá de eso. Es decir, somos partícipes necesarios en el crecimiento de la ciudad.
-¿Cómo ha evolucionado la actividad?
-Lo que ha cambiado mucho son las técnicas de medición. Era muy diferente cuando yo comencé, hace cincuenta años. En ese entonces, se utilizaban cintas de medir y el famoso teodolito para medir los ángulos. Se trabajaba con esos dos instrumentos y, después, todo el cálculo era manual. No existían las computadores que hay actualmente. Era un trabajo muy artesanal que requería tener muchos conocimientos de física y matemáticas, como también mucho concepto de teoría de errores. Hoy, se mide con instrumentos que se posicionan con quince o dieciocho satélites, llamados GPS, lo cual te brinda una ubicación prácticamente exacta.
-Se avanzó mucho en términos de precisión.
-Absolutamente. Hay estaciones inteligentes que toman puntos a distancia. Es decir, la tecnología, sumada a los software que se agregaron, cambió muchísimo la ecuación. Hubo muchos años durante los cuales se trabajó con el mismo instrumental, aquél que utilizó Chapeaurouge en 1823 se mantuvo hasta la década de 1960. De ahí para acá, el salto que se ha dado es vertiginoso.
-¿Cómo asimiló personalmente esos cambios?
-Es algo que nos facilitó muchísimo el trabajo. Esto de las estaciones totales ha agilizado mucho el trabajo en el campo. Los datos ya no se anotan en una libreta, empezaron a bajarse mediante un software a una computadora para, desde ella, analizar esos datos. El cambio ha sido brutal, lo que antes te llevaba dos días, pasó a hacerse en medio.
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-¿Eso redujo la agrimensura en cuanto a fuente de trabajo?
-No. Incluso somos más profesionales. Cuando vine a Tandil, había cinco estudios de agrimensura. Estaban los hermanos Zabaleta, Juano Schang, Enrique Usandizaga y Juan Carlos Espelet. Éramos muy pocos y había trabajo para todos.
-Se ha lanzado a la agrimensura como una carrera de próspera salida laboral y buenos ingresos.
-En Tandil no estamos de acuerdo con esa publicidad. No es una carrera que puedas comparar con la de un médico o un abogado. Estoy de acuerdo en que es una buena carrera, pero no es de “plata fácil”. En Tandil, por caso, hay muchos colegas, somos actualmente alrededor de 25. Todos, con un estudio bien armado y el instrumental adecuado. También es cierto que en otras profesiones hay muchísimos más matriculados en la provincia.
-¿Qué avizora para su carrera a corto plazo?
-Me estoy por jubilar, ya inicié los trámites, llevo casi cincuenta años de carrera. Pero a mi estudio voy a seguir yendo, allí tengo a mis hijos Bernardo y Nicolás, además de un grupo de colaboradores. Contar con ellos me ha permitido seguir trabajando hasta hoy, a mis 74 años. Además, mantengo mucha interacción con la Municipalidad, también con escribanos, martilleros, arquitectos y maestros mayores de obra. Me siento útil y me hace bien seguir en actividad. Pienso seguir trabajando mientras la salud me acompañe.
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