Plazos fijos UVA: el ahorro en pesos vuelve a ganarle a la inflación
Tras un año de caídas pronunciadas, los depósitos vinculados al índice de precios mostraron un crecimiento real del 18,7 por ciento en febrero, impulsados por nuevas opciones de la banca pública que permiten el cobro de intereses mensuales.
Luego de un año en que los depósitos atados al Índice de Precios al Consumidor (IPC) sufrieron una marcada caída, los plazos fijos UVA comienzan a mostrar una recuperación en el stock de pesos del sector privado. Este mecanismo, pensado para resguardar el poder de compra de los ahorristas frente a la suba de precios, vuelve a perfilarse como una de las herramientas más eficaces para obtener rendimientos superiores a la inflación.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl repunte se vincula a nuevas estrategias de la banca pública y a un reacomodamiento en las carteras de inversión. La clave del atractivo del plazo fijo UVA está en su unidad de cuenta: la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), que se ajusta diariamente siguiendo el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), vinculado al IPC. Esto asegura que el monto invertido conserve su poder de compra, independientemente de la inflación. Además, los bancos deben sumar una tasa real sobre el capital ajustado, lo que tiende a garantizar un rendimiento positivo en términos reales.
Nuevas modalidades en el Banco Nación
En este contexto de renovado interés por cobertura inflacionaria, el Banco Nación implementó cambios en la estructura de este producto. La entidad estatal apunta a captar fondos del sector privado mediante un esquema que atenúe la principal desventaja del instrumento: la falta de flujo durante el periodo de inversión.
La nueva modalidad del plazo fijo UVA del Banco Nación permite cobrar intereses mensuales con una tasa anual del 4,5 por ciento. A diferencia del esquema habitual, donde los intereses y el capital ajustado se cobran al vencimiento del plazo (al menos 180 días), la alternativa lanzada por el BNA acredita los intereses por ajuste cada 30 días en la cuenta del cliente, mientras que el capital actualizado se paga al finalizar el contrato.
Para acceder a esta opción, el plazo mínimo es de 90 días y el máximo de 1.095 días, con un monto inicial de 1.500 pesos. Este formato está orientado a quienes necesitan una renta periódica sin quedar expuestos a la erosión inflacionaria, pero sin perder liquidez total.
La visión oficial sobre el ahorro
Sobre esta iniciativa, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, remarcó la necesidad de que la banca pública encabece la oferta de instrumentos que resguarden el ahorro. Según Federico Sturzenegger, la estabilidad financiera requiere mecanismos que permitan rendimientos positivos reales y eviten la pérdida de valor del capital ante la inflación.
En su análisis, el ministro señaló que los plazos fijos tradicionales han generado rendimientos negativos, con un promedio anual del -cinco por ciento. Esto desalentó el ahorro bancario y favoreció la compra de divisas. Federico Sturzenegger advirtió que, aunque comprar dólares es una práctica extendida, dicha alternativa no genera ganancias y está sujeta a la inflación estadounidense, lo que implica cierta pérdida de valor año tras año.
Evolución del mercado
Durante buena parte de 2025, la tasa fija permitió superar la inflación en meses de menor presión de precios; sin embargo, ante un repunte inflacionario, el plazo fijo tradicional vuelve a quedar rezagado frente a las opciones indexadas. Los datos muestran que el stock promedio mensual de estos depósitos pasó de 840.500 millones de pesos al cierre de 2024 a 698.400 millones en diciembre de 2025, según valores constantes.
La baja se registró tanto en las variantes tradicionales como en las precancelables. Durante ese lapso, los plazos fijos a tasa nominal anual fija avanzaron 10,3 por ciento en términos reales, mientras que los depósitos a la vista remunerados crecieron 15,5 por ciento real.
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