Qué es el "Monogamish", el modelo que es tendencia y que redefine la pareja durante los viajes
Un estudio de la Universidad de Surrey analizó cómo el turismo y el anonimato fomentaron la flexibilidad en los acuerdos de pareja, consolidando una tendencia que la plataforma Grindr registró en tiempo real durante el último fin de semana largo en todo el país.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/monogamish_1.webp)
Durante la última Semana Santa, millones de argentinos se movilizaron hacia los principales centros turísticos del país, un fenómeno que no solo se tradujo en cifras récord de ocupación hotelera en destinos como Tandil, sino que también dejó al descubierto un cambio profundo en las dinámicas relacionales. Según una investigación reciente de la Universidad de Surrey, publicada en la revista especializada Annals of Tourism Research (2026), el crecimiento de los viajes estuvo directamente asociado a nuevas formas de vinculación afectiva y sexual. En este contexto, el modelo denominado “monogamish” ganó un protagonismo inédito, presentándose como una alternativa que desafió las estructuras tradicionales de exclusividad durante los períodos de descanso.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl estudio se basó en una serie de entrevistas exhaustivas realizadas a usuarios de la aplicación Grindr, con edades comprendidas entre los 24 y los 57 años. Los investigadores identificaron que el viaje funcionó como un catalizador de comportamientos distintos a los habituales, permitiendo que las parejas renegociaran sus límites de manera temporal. El término “monogamish” describió a aquellos vínculos que mantuvieron un compromiso principal, pero que habilitaron acuerdos flexibles en contextos específicos, especialmente al alejarse del entorno cotidiano. Esta dinámica no se catalogó como una relación abierta en sentido pleno ni como una monogamia estricta, sino como un punto intermedio que empezó a consolidarse con fuerza en la cultura contemporánea.
La distancia como catalizador de nuevas conductas
Los analistas que participaron del informe explicaron que la combinación de distancia, anonimato y el acceso a la tecnología generó lo que denominaron “desinhibición situacional”. Este fenómeno implicó que, lejos de la mirada del entorno social habitual y de las presiones de la rutina diaria, las personas se permitieron explorar dinámicas vinculares que no necesariamente replicaron en su vida cotidiana en sus ciudades de origen. En ese escenario, el “monogamish” apareció como una forma de negociación que ganó terreno entre los viajeros, demostrando que las reglas de la pareja no desaparecieron, sino que se redefinieron bajo nuevos parámetros de confianza.
El relevamiento destacó que el viaje se convirtió en el espacio físico y temporal donde esa flexibilidad ocurrió con una menor carga emocional. Al estar en un lugar de tránsito, la percepción del riesgo o de la ruptura del contrato original se atenuó, permitiendo que el acuerdo de "monogamia con excepciones" fuera vivido con mayor naturalidad. Para muchos de los entrevistados, esta posibilidad de exploración no debilitó el vínculo principal, sino que, en diversos casos, funcionó como un componente de renovación dentro de la estructura de la pareja, siempre mediado por el consentimiento y la comunicación previa al arribo al destino turístico.
A nivel nacional, este comportamiento se hizo más evidente durante los picos de demanda estacional, como es el caso de la festividad religiosa de abril. El usuario ya no llegó a una ciudad a improvisar sus encuentros o sus recorridos, sino que lo hizo con un esquema de conexiones previas y un contexto local ya asimilado a través de las plataformas digitales. La investigación subrayó que la tecnología no solo facilitó el encuentro, sino que también proveyó el marco de seguridad y discreción necesario para que este modelo “monogamish” pudiera desarrollarse sin interferir en la esfera pública de los individuos.
Por otro lado, el informe de la Universidad de Surrey puntualizó que este patrón no fue exclusivo de un grupo etario reducido. Si bien los jóvenes de más de 24 años mostraron una mayor permeabilidad discursiva hacia estos cambios, los adultos de hasta 57 años también reportaron una adopción creciente de estas prácticas, asociándolas a una búsqueda de libertad individual dentro de compromisos afectivos estables. Esta transversalidad generacional fue uno de los hallazgos más significativos para los expertos en sociología del turismo, quienes marcaron que estamos ante un cambio de época en la gestión de la intimidad.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/monogamish.webp)
La tecnología al servicio de la comunidad
En paralelo a los cambios en los contratos sentimentales, la aplicación Grindr se consolidó como una parte estructural de la experiencia de viaje para la comunidad gay, bi, trans y queer. Lo que en décadas pasadas podía considerarse un encuentro espontáneo en espacios públicos, hoy estuvo mediado por una plataforma que permitió conectar, explorar y planificar mucho antes de que el viajero hiciera el registro en su hotel. La aplicación, definida por sus desarrolladores como el Global Gayborhood in Your Pocket™, trascendió su función original de búsqueda de contactos para convertirse en una red de infraestructura social.
El jefe de producto de Grindr, A.J. Balance, explicó que la visión de la empresa se expandió hacia las necesidades integrales de sus usuarios. “Un verdadero ‘gayborhood’ no es solo un bar; es una farmacia, un gimnasio, una agencia de viajes o una clínica”, aseguró el directivo. Según sus declaraciones, los usuarios convirtieron a la herramienta en algo mucho más amplio que una simple aplicación de citas, utilizándola para obtener recomendaciones locales, información sobre salud y consejos de seguridad en destinos desconocidos. Esta evolución respondió a una demanda de acompañamiento constante durante la movilidad geográfica de las personas.
Para dar respuesta a estas nuevas dinámicas de consumo y vinculación, la plataforma desarrolló una serie de herramientas específicas que fueron tendencia durante la última Semana Santa. Entre ellas destacó Roam, una función diseñada para generar conexiones antes de iniciar el viaje, permitiendo que el usuario se integrara a la comunidad local de manera anticipada. Asimismo, se implementó Taken on Grindr, un sistema de verificación de fotos centrado en la privacidad, y la opción de perfil oculto, que otorgó a los viajeros un control total sobre su visibilidad en entornos donde prefirieron mantener la discreción.
Finalmente, el crecimiento del turismo y la evolución de las relaciones afectivas empezaron a cruzarse de manera irreversible. El fenómeno “monogamish” dejó de ser una práctica marginal para transformarse en una señal de época que reflejó la búsqueda de mayor autonomía personal. En ciudades con un perfil turístico tan marcado como Tandil, donde la Municipalidad de Tandil y prestadores privados registraron un flujo constante de visitantes, estas tendencias se manifestaron silenciosamente, pero con firmeza, marcando un nuevo paradigma sobre cómo se entienden el amor, la fidelidad y el descanso en el siglo XXI.
Más de 143 años escribiendo la historia de Tandil