Alarma en Tandil por el consumo de sustancias durante el embarazo
Un relevamiento del Hospital Santamarina reveló que el 40 por ciento de las gestantes presenta consumo de sustancias.
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El Sistema Integrado de Salud Pública (SISP) lleva adelante desde 2024 un registro estadístico de una problemática que durante las últimas semanas ocupó la mesa de debate comunal a partir de un pedido de informe realizado por la concejal Noelia Domenghini: el Síndrome de Abstinencia Neonatal.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún explicó la jefa del servicio de neonatología del Hospital Municipal Ramón Santamarina, Marilina Osinaga, el registro se realizó con el objetivo de protocolizar la atención de los recién nacidos expuestos a consumos problemáticos durante la gestación.
De acuerdo a las estadísticas recogidas, durante 2024 nacieron 448 niños, de los cuales 115 requirieron internación en el área de neonatología. De ese total de internados, cinco fueron recién nacidos expuestos a consumo prenatal. Si bien sólo se documentó un caso con síndrome de abstinencia neonatal, la médica advirtió que la exposición a sustancias conlleva riesgos que exceden los síntomas inmediatos al parto y pueden presentarse en su desarrollo pediátrico.
La doctora remarcó que el consumo de sustancias durante el embarazo se asocia a graves complicaciones obstétricas, tales como desprendimiento placentario, retraso del crecimiento intrauterino, partos prematuros e incluso muerte fetal. En lo que respecta al recién nacido, las secuelas pueden incluir hemorragias digestivas, hipoglucemia y malformaciones en el sistema nervioso central.
La detección temprana
Uno de los datos más alarmantes que arrojó el relevamiento en el nosocomio local es la brecha existente entre el consumo declarado y el detectado. Osinaga explicó que comparten números con las guías nacionales, en donde hay entre un 10 y 12 por ciento de las madres que “refieren en la consulta prenatal el consumo, pero cuando hacemos la búsqueda activa, que es lo que se hizo el año pasado, ese porcentaje asciende al 40 por ciento”.
La profesional precisó que las sustancias de mayor prevalencia en la ciudad son las legales: el alcohol y el tabaco lideran las estadísticas en un 40 por ciento de los casos positivos. No obstante, también se registró la presencia de drogas ilícitas en un rango que oscila entre el ocho y el diez por ciento, con prevalencia de cannabis, seguida por cocaína y estimulantes como las anfetaminas.
La reticencia de las madres a declarar el consumo se vincula con el miedo a las posibles consecuencias legales. “Vivimos en una sociedad que estigmatiza y eso a veces las aleja del contacto de la salud porque tienen miedo de lo que va a pasar después con ese bebé”, señaló la médica. Por este motivo, el enfoque institucional se aleja de lo punitivo y se centra en la consejería y el acompañamiento, intentando captar a la mujer gestante antes del nacimiento para disminuir los riesgos.
La doctora Osinaga insistió en que el embarazo debe ser visto como una oportunidad para cambiar el destino y la vulnerabilidad del niño. La meta es que el sistema de salud actúe como una red de contención que acompañe a la persona gestante, a quien definió como un sujeto de derechos con su voluntad disminuida por una patología de salud mental.
Protocolos y contención
Cuando un recién nacido ingresa al servicio con antecedentes de exposición a sustancias, se activa de forma inmediata un protocolo de observación que se extiende entre las 24 y 72 horas posteriores al parto. Para evaluar la gravedad del cuadro, los profesionales utilizan la escala de Finnegan, una herramienta sistematizada que permite puntuar los síntomas y determinar el tipo de intervención necesaria.
En cuanto al tratamiento para mitigar el síndrome de abstinencia, la jefa de neonatología aclaró que no se administra la misma sustancia que consumió la madre. Por el contrario, se utilizan fármacos como anticonvulsivantes o drogas que actúan sobre el sistema cardiovascular y nervioso central, según la complicación que presente el neonato, ya sea hipertensión, arritmias o cuadros neurológicos.
Sin embargo, el alta médica no representa el fin de la intervención estatal. Osinaga explicó que el egreso del hospital está condicionado a una evaluación del entorno socio-familiar por parte del Servicio Social y el Servicio Local. Antes de que el bebé abandone el hospital, se debe garantizar un domicilio seguro y la identificación de referentes de crianza, ya sean abuelos o tíos.
“Si el recién nacido no es traído a los controles, se lo busca y se lo llama; el contacto con el sistema de salud es permanente”, aseguró la profesional. Para la médica, el abordaje de esta problemática requiere de políticas públicas sostenidas y un trabajo interdisciplinario que entienda a la madre como una persona que necesita asistencia y no castigo, garantizando así un mejor futuro para los niños tandilenses.
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