Sentís se alineó con Kicillof y marcó diferencias con el PJ local
El dirigente peronista marcó el fin del ciclo kirchnerista y cuestionó la conducción de Iparraguirre y Méndez.
El panorama dentro del peronismo atraviesa jornadas de definiciones estructurales que impactan de manera directa en la organización local. Rubén Sentís, referente histórico, analizó la reciente reconfiguración de las autoridades del Partido Justicialista y sostuvo que el movimiento se encuentra en una transición que representa el inicio de un ciclo donde se debe resolver la conducción nacional para enfrentar los desafíos de la próxima década.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn sus declaraciones en Tandil Despierta (Eco TV y 104.1 Tandil FM), Sentís enmarcó la situación actual como el cierre de una etapa. Consideró que la asunción de Kicillof en la presidencia del partido a nivel provincial fue un paso fundamental para ordenar las contradicciones que persistieron durante los últimos años. Según su visión, la convivencia entre la estructura de La Cámpora, encabezada por Máximo Kirchner, y la gestión de la gobernación había generado una "bipolaridad" que era necesario resolver.
Para Sentís, la resolución de este conflicto comenzó a visualizarse este fin de semana, permitiendo que el peronismo recupere una dinámica de conducción más tradicional y territorial, alejada de lo que definió como la "lógica del kirchnerismo clásico", la cual, a su juicio, tendía a achicar el espacio en lugar de expandirlo.
Diferencias con la conducción local
Uno de los puntos más destacados del análisis de Sentís fue la decisión del "axelismo" tandilense de no integrar el consejo del PJ local. El referente explicó que esta determinación se tomó tras una reunión donde varios grupos decidieron no participar de un esquema que, según sus palabras, responde únicamente a la lógica de La Cámpora. Sentís fue crítico al señalar que se repiten los mismos nombres desde hace 12 años para todos los cargos de relevancia: Rogelio Iparraguirre y Darío Méndez.
El dirigente aseguró que no se trata de una cuestión personal, sino de una diferencia en la concepción de la política. Para el espacio que representa, la permanencia de estos dos nombres en la distribución de cargos representa un esquema que debe ser superado. Al no encontrar margen para un consenso, optaron por no ser absorbidos por una minoría que carecería de peso dentro de la estructura institucional.
Por otra parte, detalló que el gobernador solicitó sumar congresales afines en toda la provincia para garantizar un órgano deliberativo que responda a su proyecto político. En ese sentido, puntualizó que Tandil aporta cuatro congresales, de los cuales dos pertenecen al sector de Iparraguirre y los otros dos representan al espacio de Kicillof, asegurando así una representación equilibrada en la instancia superior de decisión partidaria.
Sentís afirmó que se está asistiendo a una "retirada gradual" de La Cámpora en la provincia de Buenos Aires, aunque reconoció que en distritos como Tandil aún persisten focos de resistencia. Según su análisis, el peso de dicha agrupación se sustentaba más en una "superestructura" y en la portación de apellido que en una verdadera capacidad de generar consensos.
En relación a la figura de Iparraguirre, el dirigente consideró que tiene un "techo electoral". Recordó que el año pasado fue fundamental la estrategia de desdoblamiento impulsada por Kicillof, lo que permitió obtener resultados favorables en distritos tradicionalmente difíciles para el peronismo e incluso ganar en Tandil por un margen estrecho.
Para el referente, el peronismo local no puede encerrarse en una lógica de candidato único ni permanecer "encerrado en la casa de la calle Pinto". En esta línea, solicitó que se retiren los carteles con la imagen de Iparraguirre del frente de la sede partidaria, argumentando que el edificio debe ser un lugar de pertenencia para todos los posibles candidatos y no la promoción exclusiva de un sector.
La renovación de los 80
Al trazar un paralelo histórico, Sentís comparó el momento actual con el proceso de la renovación peronista de la década del 80, que en Tandil tuvo como protagonistas a figuras como Luis María Macaya, Gino Pizzorno y Roberto Mouilleron. Sostuvo que, al igual que en aquel entonces, hoy es necesaria una renovación que permita adecuar la doctrina de justicia social a los tiempos que corren.
El dirigente vinculó este renacer con la gestión de Kicillof y su visión estratégica del Estado. Defendió la recuperación de YPF y el desarrollo de Vaca Muerta como hitos que definen al gobernador como un dirigente que piensa en el futuro del país.
Ante las críticas por los juicios internacionales derivados de la nacionalización de la empresa, Sentís argumentó que la soberanía sobre el recurso energético es fundamental y que ha mantenido continuidad a través de las gestiones de Cristina Fernández, Mauricio Macri y el actual presidente Javier Milei.
Finalmente, proyectó el trabajo de la "mesa de Axel Kicillof" en Tandil para los próximos meses con la que trabajarán en la construcción de una alternativa que no se limite a la estructura partidaria tradicional y que buscarán incorporar al debate a dirigentes con trayectoria y prestigio. Mencionó nombres como el de Raúl Escudero y el exrector de la Unicen, Néstor Auza, como figuras que deben ser recuperadas.
Sentís concluyó que, si no encuentran los canales de participación dentro del partido, construirán "por fuera de la estructura de Pinto" para dialogar directamente con la sociedad tandilense.
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