Ante la llegada del Papa León XIV, monseñor Salaberry destacó la fuerza de la Iglesia de Tandil: “Es una comunidad que siempre está en movimiento”
El obispo de la Diócesis de Azul dialogó con El Eco en el marco de la cobertura especial por la visita del Santo Padre a la Argentina. Expresó su emoción por la llegada del Pontífice, anticipó las actividades de las que participará y dedicó un mensaje especial a los tandilenses. “Hay mucha gente comprometida”, aseguró, al tiempo que valoró el crecimiento y el trabajo de las comunidades de toda la diócesis.
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En medio de la expectativa que genera la llegada del papa León XIV a la Argentina, el obispo de Azul, monseñor Hugo Manuel Salaberry, compartió con El Eco sus sensaciones ante un acontecimiento que moviliza a millones de fieles y que también se vive con particular intensidad en Tandil y en las distintas comunidades de la diócesis.
En diálogo con este medio, que realiza una cobertura especial de la visita papal desde Buenos Aires, el Obispo puso el acento en la esperanza que despierta la presencia del Santo Padre, pero también tuvo palabras especialmente significativas para la comunidad católica tandilense, a la que describió como una Iglesia comprometida, activa y en permanente crecimiento.
“Tandil es uno de los grupos más numerosos y fuertes de la Iglesia diocesana. Porque, además de ser mucha gente, hay mucha gente comprometida”, afirmó Salaberry.
El prelado destacó que la vida de la Iglesia local se caracteriza por una participación sostenida, más allá de las dificultades y de los diferentes momentos que atraviesan las comunidades.
“Es una Iglesia que siempre va caminando, más o menos rápido, más o menos lenta, pero siempre está en movimiento”, expresó.
Para Salaberry, ese compromiso representa una fortaleza que se extiende a toda la Diócesis de Azul, donde las comunidades más pequeñas también sostienen una intensa actividad pastoral.
“En las ciudades más grandes sabemos que el movimiento siempre es mayor, por una cuestión de número. Pero en las comunidades más chicas, en el resto de las parroquias, hay un movimiento enorme y un deseo de crecer en conocimiento y en servicio al Señor que edifica”, reflexionó.
En ese sentido, sostuvo que la llegada del Papa representa una oportunidad para renovar la fe y fortalecer el camino que viene desarrollando cada comunidad.
“Esta visita de León nos confirma en la fe. Nos confirma en que el camino que cada uno va tomando en su comunidad de origen es bendecido por el Señor”, manifestó.
Una visita que despierta esperanza
Al analizar el clima que se vive en el país, Salaberry no ocultó su emoción.
“Lo estamos viviendo intensamente, porque el país lo está viviendo intensamente”, señaló, y destacó la movilización que provoca la llegada del Pontífice.
“La gente está muy esperanzada, con muchas ganas de recibirlo, de recibir la bendición. Estamos dentro de esta dinámica familiar en la cual la visita del Padre de todos nos hace bien justamente a todos”, expresó.
El Obispo se mostró particularmente agradecido por la posibilidad de acompañar de cerca algunas de las actividades del Santo Padre y definió esa experiencia como un honor.
También estableció una relación entre el pontificado de León XIV y el legado de Francisco, destacando la continuidad de una mirada pastoral que, según consideró, transmite esperanza.
“La mirada de León, como la de Francisco, es una mirada desde arriba, no desde afuera. Nos da mucha esperanza porque es muy sanante la visita”, sostuvo.
Y agregó una definición sobre la personalidad del Pontífice: “Es un hombre de paz”.
Salaberry destacó especialmente la historia familiar y personal de León XIV, marcada por sus diferentes raíces culturales y por los años que vivió en Perú. Para el Obispo, esa experiencia contribuye a comprender su sensibilidad frente a cuestiones como la paz y las migraciones.
“Dice cosas que son fuertes, pero las dice bien. Entonces uno las acepta. Cuando la verdad es bien dicha, nos hace bien a todos”, reflexionó.
Una agenda intensa junto al Papa
Durante la conversación, Salaberry también anticipó cómo será su participación en las actividades previstas para la visita papal.
Confirmó su intención de estar presente en Claypole, en la celebración de Palermo y en Córdoba, donde el Pontífice presidirá una misa en el predio de FAdeA.
También mencionó la actividad vinculada con la pastoral carcelaria en Devoto y la posibilidad de participar en Luján, aunque reconoció que la intensidad de la agenda y los desplazamientos podrían condicionar su presencia en todos los encuentros.
Explicó además que los obispos se organizaron en distintos grupos para acompañar las actividades del Santo Padre, de acuerdo con sus responsabilidades pastorales.
Una bendición especial para Tandil y toda la diócesis
Antes de finalizar la entrevista, monseñor Salaberry volvió a detenerse en Tandil, una comunidad a la que conoce por su actividad pastoral y por el compromiso de sus parroquias.
Incluso comentó que ese mismo día tenía previsto visitar la parroquia Santa Ana para celebrar confirmaciones, una referencia concreta a la vida cotidiana de una Iglesia que continúa trabajando mientras se prepara para recibir al Papa.
“Para mí es una bendición, una gran gracia que tiene la ciudad de Tandil poder caminar como Iglesia diocesana”, expresó.
Finalmente, el Obispo hizo llegar su bendición a los tandilenses y a todas las comunidades que integran la Diócesis de Azul.
“Un cariño para todos. Dios los bendiga abundantemente”, concluyó.
Sus palabras reflejan una de las dimensiones que atraviesan esta visita histórica: más allá de las grandes celebraciones y de las multitudes que acompañarán a León XIV, el acontecimiento también se vive en cada parroquia y en cada comunidad que encuentra en la presencia del Papa un motivo para renovar su compromiso y continuar caminando en la fe.