Cerone habló un balance positivo de las vacaciones de invierno
El referente del sector turístico, destacó la recuperación del movimiento durante la segunda semana del receso.
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Transitando los últimos días de las vacaciones de invierno, el sector turístico realizó un análisis sobre el comportamiento del flujo de visitantes y el nivel de consumo registrado. Luis Cerone, referente de la actividad y titular del complejo del Cerro El Centinela, evaluó el desarrollo de la temporada y advirtió que, si bien el inicio estuvo condicionado por factores externos de gran impacto social, el resultado final arrojó cifras alentadoras que ratifican el posicionamiento de Tandil como el destino predilecto de la provincia de Buenos Aires.
El comienzo del receso invernal estuvo marcado por una particularidad atípica: el desarrollo del Mundial de fútbol. Según explicó el empresario, la cita deportiva "había paralizado el país", lo que se tradujo en un nivel de consultas y reservas bajo durante las jornadas previas. Sin embargo, una vez finalizada la competencia, la tendencia cambió de manera drástica. "La gente empezó a movilizarse y a disfrutar del período vacacional de los chicos", señaló Cerone, detallando que, tras un inicio "flojo", la afluencia se aceleró hacia el cierre de la quincena.
Uno de los pilares que sostuvo la temporada fue, una vez más, la ubicación estratégica de la ciudad. Para Cerone, el hecho de que Tandil se encuentre a 360 kilómetros de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires sigue siendo una ventaja comparativa inigualable. "Hay muy pocos destinos que tengan toda la propuesta que tiene nuestra ciudad a cuatro horas de ida y cuatro de vuelta", analizó. Esta dinámica permitió que muchos turistas optaran por escapadas de corta duración.
En este contexto, el complejo de la aerosilla se mantuvo como un gran atractor de visitantes. "Llevamos más de dos millones de personas que disfrutaron del medio y calculo que debe haber no menos de dos millones de fotos", reflexionó el empresario con orgullo. Durante los días pico de esta segunda semana, el movimiento en el cerro fue incesante, con una capacidad de traslado de 250 personas por hora y tiempos de espera en la cumbre que oscilaron entre los 30 y 45 minutos, lo que evidenció un lleno total en las plazas de estacionamiento y locales gastronómicos.
El clima y la psicología del consumo
Respecto a las condiciones meteorológicas, que durante la primera semana se presentaron adversas, Cerone minimizó su impacto negativo sobre la llegada de público. Según su visión, el turista que elige Tandil conoce la geografía y no se deja amedrentar por el mal tiempo. "Tandil no tiene una geografía extrema. Si llueve, la gente se retira un momento, para de llover y vuelve", explicó. Incluso resaltó que ciertos fenómenos, como la niebla, aportan una mística especial a actividades tradicionales como las cabalgatas dentro del pinar, transformándolas en experiencias "espectaculares" para el visitante.
En cuanto al impacto de la situación económica en el bolsillo de los turistas, el balance fue más complejo pero no por ello negativo. Cerone observó que el comportamiento del visitante actual se asemeja al del espectador deportivo: está dispuesto a realizar un esfuerzo económico extra por una experiencia satisfactoria. "Hoy el 80 o el 90 por ciento del comercio del turismo se maneja con tarjetas y aplicaciones. Cuando no fondeas el banco, fondeas la tarjeta de crédito", graficó.
No obstante el éxito en la afluencia, el sector no es ajeno a las presiones estructurales que atraviesa el comercio en el país. Cerone no ocultó su preocupación por la elevada carga impositiva y la intensidad de los controles realizados por el Ministerio de Trabajo durante los operativos de vacaciones de invierno, factores que, según sus palabras, "agobian" la actividad diaria del empresario turístico. Para el referente del cerro, la gestión de un complejo de tal magnitud implica lidiar con una burocracia que a veces no contempla las dinámicas propias de la temporada alta.
Sin embargo, el balance final se inclinó hacia el optimismo. La devolución de los turistas, tanto de aquellos que descubrieron Tandil por primera vez como de quienes regresan desde hace 20 años, sigue siendo el principal motor de la actividad. "La gente se lleva el paisaje en los ojos, que es lo más importante, y se lleva el recuerdo", concluyó Cerone. Para el empresario, el hecho de ver la ciudad colmada y recolectar los fondos necesarios para dar continuidad a la oferta turística permite cerrar el invierno con la certeza de que Tandil continúa siendo un destino ineludible en el mapa nacional.