Jóvenes de ATAD diseñaron productos inspirados en clásicos literarios
A través del proyecto "Tinta y Tiempo", jóvenes crearon bolsas y cubrelibros mediante serigrafía.
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Los alumnos de ATAD realizaron la entrega de una serie de ejemplares limitados de productos textiles en la sede de la Sala Abierta de Lectura. El hecho representó la culminación de un proceso de trabajo que comenzó a principios de año y logró amalgamar los proyectos institucionales de ambas entidades. La propuesta se centró en la participación de jóvenes de entre 11 y 18 años, quienes asumieron el rol de diseñadores y productores de piezas únicas basadas en la exploración de textos clásicos y contemporáneos.
La articulación se dio a partir del encuentro entre dos programas de la Sala Abierta de Lectura, denominados "Multiverso Shelley" y "Mujeres y Poesía", con el consolidado proyecto "Tinta y Tiempo" que ATAD desarrolla de manera sostenida desde hace cuatro años. El objetivo primordial de este cruce institucional fue tejer vínculos comunitarios y ofrecer a la población estudiantil del nivel secundario un acercamiento vivencial a la lectura y a la producción artística profesional.
La directora de la Sala Abierta de Lectura, Lucía Veiga, explicó que la iniciativa fue concebida como un proyecto anual con diversas etapas de ejecución. En la primera instancia, los participantes se sumergieron en el conocimiento de obras emblemáticas. Según lo comentado, el trabajo incluyó la lectura de la obra "Frankenstein", el estudio de su autora, Mary Shelley, y la visualización de versiones cinematográficas para comprender el concepto del multiverso gótico. Paralelamente, en el eje de poesía, se organizaron mesas exploratorias de textos y objetos que permitieron seleccionar versos y elementos simbólicos para sus futuras creaciones.
Una propuesta que unió la literatura con el diseño
El resultado material de este proceso creativo se tradujo en bolsas de tela y cubrelibros, estos últimos destacados como objetos de gran utilidad para la preservación de los textos en la actualidad. Las piezas presentan diferentes estéticas: una línea enfocada en el terror gótico de "Frankenstein" y otra inspirada en la sensibilidad poética de Alejandra Pizarnik. Cada diseño fue fruto de un diálogo permanente entre los estudiantes y el personal de la biblioteca, asegurando que la elección final de las imágenes y los versos representara fielmente el espíritu de las obras abordadas.
Juan Olano, docente de ATAD, subrayó la importancia de estas experiencias de integración para la población escolar con la que trabajan. Remarcó que "Tinta y Tiempo" no se limita a la enseñanza de una técnica aislada, sino que busca insertar la serigrafía en un contexto cultural, histórico y social. Según Olano, el proyecto ya homenajeó en años anteriores a figuras y colectivos relevantes para la identidad local, como el ilusionista René Lavand, los pueblos originarios de la región y los picapedreros de las canteras.
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En esta oportunidad, la vinculación con la Sala Abierta de Lectura permitió a los alumnos ser protagonistas de una oferta cultural abierta a la comunidad. "Este año decidimos centrarnos en esta posibilidad de hacer parte a los estudiantes de propuestas vinculadas a la lectura. Nos encontramos hoy hermanados en esto tan importante que es tejer vínculos en la comunidad entre las instituciones que estamos haciendo algo", manifestó el docente.
El proceso creativo y la formación técnica
La producción de los objetos demandó una compleja organización técnica que involucró a otras instituciones educativas de la ciudad, como el Instituto Profesorado de Arte de Tandil (IPAT) y la Escuela de Cerámica. Rodrigo Achaval, docente de artes visuales y preceptor de ATAD, detalló que la técnica de estampado en serigrafía fue el eje central de la producción. La comunidad estudiantil se encargó de la creación de las imágenes originales, utilizando métodos como el collage y la fotografía, para luego proceder a la impresión de las piezas en serie.
El proceso contó con la colaboración de actores externos que fortalecieron el intercambio de conocimientos. Achaval mencionó que, mientras el IPAT acompañó con su experiencia pedagógica, el espacio "El Galpón Serigrafía" brindó soporte en la etapa del revelado de los marcos, una de las fases técnicas más complejas del sistema. "El placer de trabajar lo artístico es muy rico y los chicos se enganchan porque son ellos los productores de las imágenes", destacó el preceptor sobre la autonomía lograda por los estudiantes.
Finalmente, la confección textil de las bolsas y cubrelibros fue posible gracias a la participación de la docente jubilada Gabriela Mendiburu, quien aportó sus máquinas de coser y guió a los jóvenes en la parte exploratoria de la costura. Este trabajo artesanal garantizó que el producto final estuviera listo para su entrega. De esta manera, el proyecto cumplió con una función pedagógica y terapéutica, demostrando la potencia del trabajo en red entre instituciones.