Con el confinamiento, la campaña de vacunación contra el Covid continúa y busca intensificarse
La doctora Iparraguirre señaló que esta situación los “obliga” a inocular lo más rápido posible a más personas. Reveló que avanzan con las segundas dosis a menores de 60 y la semana que viene llegarán aplicaciones de Astrazéneca. Ante las nuevas medidas, razonó que una cosa es la dificultad económica, otra es el cansancio que resulta “banal, fútil y tonto en una situación de guerra” como para no cumplirlas.
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Ayer entró en vigencia la determinación del presidente Alberto Fernández que pone a Tandil, como a la gran parte de las localidades, en un nuevo confinamiento ante la coyuntura que arrastra la pandemia.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa directora asociada de la Región Sanitaria VIII, Martina Iparraguirre, aclaró que a pesar de las restricciones, los cronogramas de vacunación no se verán alterados ni en horario, ni en cantidad, ni en días. “Eso no se toca, de ningúna manera”, aseveró.
Por el contrario, sostuvo que este nuevo aislamiento los “obliga” a vacunar lo más rápido posible, por lo que dijo que toda la gente que tiene turno o ha sido citada concurra tranquilamente al vacuantorio, garantizando que no tendrán problema en la circulación, siempre que muestren la asignación del turno o el carnet de vacunación.
La médica reveló ante el noticiero de EcoTV, que el jueves se terminó con las aplicaciones a los mayores de 60, por lo que ya comenzaron a asignarse los turnos para la semana que viene poder completar las dosis de todos los menores a esa edad con comorbilidades y docentes que recibieron Sinopharm en marzo.
Recordó que en la oportunidad se colocaron alrededor de siete mil dosis de la vacuna china, pero que de esas, ya 5.600 segundas dosis llegaron a la ciudad, o sea que están a la espera de que lleguen las 1.400 restantes para terminar de completar el esquema a ese universo de personas.
“Entiendo la preocupación de aquellos que integran estos grupos y todavía no recibieron su primera dosis”, admitió, y señaló que “muy probablemente” vayan a ser convocados con la “gran llegada” de Astrazéneca que se espera para la semana que viene.
Cuántos faltan de cada universo
Con respecto a la totalidad de las personas que ya sean inscripto para recibir su inoculación contra el Covid-19 y todavía no lo han conseguido, la referente de la Región VIII indicó que gracias a los registros de Anses y PAMI pueden observar que de los 25 mil adultos mayores que hay en Tandil, 22 mil ya están vacunados.
“Entendemos que esa diferencia de tres mil puede ser porque algunos están inscriptos como trabajadores de la salud, otros como docentes, y se genera una pequeña dispersión, pero además hay que tener en cuenta que esta vacunación es optativa y no obligatoria”, afirmó.
Por otro lado, aceptó que hay otros universos que son más difíciles de definir como por ejemplo los menores de 60 con patologías de riesgo, que aseguró les resulta todavía un poco desconocido en cuanto a cantidad.
Reveló que hay aproximadamente siete mil inscriptos, de los cuáles ya son 3.500 los inoculados con la primera dosis y que arrancan con la segunda ahora. “No estamos seguros si de verdad ese universo está completo”, aclaró.
También están los trabajadores de la salud, núcleo que garantizó “está más que completo” porque la adherencia a la campaña ha sido “exitosísima”, y de hecho están rastreando hasta el último trabajador que quede sin vacunar.
Además, está el grupo de docentes y auxiliares, que si bien al principio se presentó con algunas dificultades con la inscripción, indicó que hoy se está un poco más cerca de lo que sería la mayoría. En este sentido, contó que hace unos días se reunió con algunos gremios y estimaban un número de docentes en torno a los 5.600 en total. Pero son 4.080 los inscriptos, de los cuáles 3.850 ya recibieron la primera dosis.
Internación de inmunizados
Iparraguirre celebró la buena noticia que viene demostrando que de las personas vacunadas es muy bajo el porcentaje de las que llegan a necesitar de internación.
En este aspecto, reveló que están trabajando con los registros de internados en unidad de terapia intensiva (UTI) o de cuidados críticos (UCRI) del Hospital Ramón Santamarina y la Clínica Chacabuco, desde marzo a la fecha, evidenciando que los inmunizados con dos dosis no llegan a UTI.
“Las que sólo recibieron una dosis, han requerido en algunos casos internación en UCRI, pero porque la aplicación no había alcanzado la cantidad de tiempo necesaria para generar protección”, aclaró.
El mismo sistema de análisis están realizando en otras ciudades y consideró “muy alentadora” la tendencia. “Nos obliga a tener paciencia, extremar las medidas de cuidado y esperar la vacuna”, reflexionó Iparraguirre.
El cansancio como justificativo es tonto
Aunque no se aventuró a confirmar que este se trate del momento más duro de la pandemia para la ciudad, ya que advirtió que van pocos días y se necesitan al menos 15 a 20 para un diagnóstico, sí admitió la complejidad que se atravesó la semana pasada.
Recordó que todos los viernes se reúne junto a integrantes del Sistema Integrado de Salud Pública (SISP) con el Municipio y justamente en el encuentro pasado dijo que todos entendieron que se estaba pasando por un cuadro “extremadamente complejo”.
“Tandil tiene la ventaja, si se quiere, de haber entrado a la Fase 2 el lunes, vamos a ver qué impacto tiene esto dentro de la próxima semana”, sostuvo con la expectativa de que realmente signifique una mejoría.
A conciencia del cansancio de la gente con respecto a las restricciones, admitió que ni siquiera se sabe si estas nuevas determinaciones del presidente Alberto Fernández van a ser el último esfuerzo que se deba hacer. “Estamos en una guerra”, dijo permitiéndose la metáfora bélica, “porque no queda otra” para decir que se está en el peor momento de un enfrentamiento.
Planteó que el año pasado pudieron haberse hecho proyecciones erróneas, e incluso aseguró que se hicieron las autocríticas necesarias, pero aseveró que “ahora nadie puede decir que no estamos atravesando un momento dramático¨.
En este sentido dijo que hay cuestiones distintas. Por un lado la población que está con serias dificultades económicas y para la cuál se está trabajando a contrarreloj para mitigar esa angustia, y por otro lado y disímilmente está el cansancio general, el cuál no consideró que sea un argumento válido, sino que es “banal, fútil y tonto en una situación de guerra” que se usa como justificativo y termina contagiando a la gente.
“Hoy sabemos que nuestro sanitario no puede dar respuesta y un rebrote, por más pequeño que sea, en este contexto es una tragedia sanitaria”, exclamó, rogando entender que no hay más margen.
