“Con el día uno del cierre se vino todo el fantasma del año pasado”, lamentaron desde un jardín de infantes
Lo expresó la directora del jardín Arco Iris, Belén Andraca, y agregó que comprenden la situación sanitaria, pero desean volver a trabajar. Sostuvo que durante 2020, la virtualidad se hizo muy larga para los niños y las familias. Manifestó que en estas tres semanas se perdieron los logros obtenidos con las burbujas.
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En la tercera semana sin clases presenciales en la ciudad, a partir de la entrada en vigencia de las restricciones de la Fase 2, los jardines maternales y de infantes de gestión privada expresaron preocupación por la situación de los niños, las familias y de las instituciones. Temen que la situación se extienda en el tiempo, como ocurrió durante el año pasado, cuando perdieron la totalidad de la matrícula y cerraron en forma definitiva 68 instituciones en la provincia, entre ellas dos de Tandil.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailSegún trascendió, en la víspera hubo una reunión entre representantes legales y autoridades de colegios y jardines de infantes de gestión privada, donde debatieron las dificultades que enfrentan desde el 17 de mayo, cuando quedaron suspendidas las actividades en las aulas. En tanto, se encuentran trabajando para elevar algún tipo de planteo al Municipio y la Provincia, con el objetivo de poder evaluar estrategias que permitan recuperar algún nivel de presencialidad.
El panorama no resulta alentador, teniendo en cuenta que los casos de Covid-19 no han evidenciado una baja significativa a pesar de las restricciones que rigen desde el 14 de mayo. En simultáneo, las comunidades educativas padecen la incertidumbre y conviven con el “fantasma” del año pasado, cuando las clases en las aulas se cortaron por algunos días y recién se retomaron en marzo pasado.
“Somos parte de la organización familiar”
Eco Noticias dialogó con Belén Andraca, propietaria y directora del jardín maternal y de infantes Arco Iris –ubicado en Yrigoyen 846-, quien brindó un panorama sobre la realidad que atraviesa esa comunidad educativa.
“Estamos esperando que nos dejen trabajar. Sabemos que la situación sanitaria en Tandil es difícil, pero también sabemos que somos parte de una realidad, de una organización familiar, donde necesitamos estar abiertos para que el resto de las cosas puedan funcionar y que las familias cuenten con nosotros”, expresó.
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Resaltó que el nivel maternal constituye una alternativa para las familias, porque es “un espacio cuidado, con los protocolos seguros que tenemos desde la apertura”.
Describió que “empezamos en marzo, con la autorización que empezaron todos los niveles educativos, con los mismos protocolos. Hicimos las inversiones necesarias para comenzar y la verdad es que uno tiene la posibilidad de controlar los contagios”.
En ese sentido, manifestó que desde la reapertura en marzo, como ocurrió también en el resto de las instituciones, “trabajamos mucho con las familias, en la responsabilidad, porque ellos saben que para sostener esa presencialidad que había tenían que cuidarse para no romper las burbujas. Entonces, había una responsabilidad y un trabajo entre familias e instituciones para poder sostenerla”.
Lamentó que en estas tres semanas, “eso está casi todo perdido, porque hoy los nenes están en la casa de un abuelo, de un tío, entonces eso lo perdimos. Esa organización que nosotras traíamos, la perdimos”.
El sostenimiento
Desde el aspecto económico, el año pasado fue muy duro para los jardines maternales y de infantes. Muchos se vieron obligados a cerrar en forma definitiva, debido a que se quedaron sin matrícula ante la suspensión total de las clases presenciales.
Sin embargo, Belén Andraca destacó que en marzo, “empezamos muy bien. Tuvimos muy buena respuesta de las familias, porque se volvió. Confiaron en esto de decir ‘se abrieron las instituciones, lo necesitamos. Pasamos mucho tiempo en casa, los nenes perdieron el vínculo, necesitamos que se vuelvan a vincular’. Pero al mismo tiempo, con el día uno del cierre, se vino todo el fantasma del año pasado. ‘No volvemos más, se hace muy largo’. Entonces, es como que estamos en ese momento, sosteniéndonos otra vez como el año pasado”.
Al mismo tiempo, recordó que durante el 2020, “en la provincia de Buenos Aires cerraron 68 jardines, fue el último número que tuvimos en el grupo de la provincia, que es un montón. Sabemos que en Tandil cerraron dos”.
Por otro lado, reconoció que “las ayudas económicas de Nación y Provincia están al alcance nuestro”, pero evaluó que esos programas de subsidios “no tienen que ver con nuestra realidad específica, con nuestros números, con nuestras cosas. Obviamente que uno usa esas ayudas y las solicita y agradece, pero no tienen que ver con nuestro lugar”.
Función social
La directora del jardín Arco Iris adelantó que “estamos trabajando en eso de que entiendan lo que es un jardín maternal”. De ese modo, hizo referencia a la función social de este tipo de instituciones, que resultan fundamentales para que los padres puedan desarrollar sus actividades laborales dejando a los niños en un ámbito seguro donde aprenden, se desarrollan y socializan con sus pares.
“Dependemos de esa situación sanitaria, claramente. Los que tenemos jardín de infantes también estamos trabajando con esta modalidad de escuelas abiertas, donde los nenes vienen, retiran material. Es otra cosa, no es el cierre total del año pasado. Entonces, por ahí tenés la posibilidad de que el alumno venga a retirar material didáctico, tenga un contacto con la docente”, señaló.
En ese sentido, reparó en que “la virtualidad se hizo largo para ellos y no se conectan tanto como el año pasado. Estamos a la espera de que esta situación sanitaria mejore y que nos deje a nosotros trabajar”.
Por otra parte, adelantó que las autoridades provinciales les comunicaron que las clases presenciales estarán suspendidas por otras dos semanas. “Queremos esperar estos 15 días que nos dijeron, que supuestamente Tandil seguía en Fase 2”, expuso.
