Con la terapia intensiva del Hospital completa, alertaron sobre la compleja situación
El encargado del nuevo sector de cuidado intermedio del Sanatamarina, doctor Damián Silva, manifestó intranquilidad. Cuidados críticos limitados, personal que se va enfermando, contagios que no se conocen y la gente que sigue andando. “Hoy hay que evitar que el virus circule”, apuró, ya que si no se controla estimó que mucha gente "no tendrá la mejor atención".
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Ayer por la mañana se terminó la capacidad de la terapia intensiva del Hospital Ramón Santamarina, según confirmó el neumonólogo Damián Silva, quien tiene a cargo el nuevo sector de servicios respiratorios intermedios, que se implementó para disminuir justamente el requerimiento de camas en intensiva y ampliar el área de cuidados críticos.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDe acuerdo al detalle que brindó en una entrevista con el ciclo radial “Cosas que Pasan”, por Tandil FM (104.1), se trató de un paciente que era atendido en la sala intermedia con la nueva tecnología, pero previeron que el equipamiento no servía para el cuadro puntual y lo removieron a cuidado superior.
Cabe recordar que con un millonaria inversión, más la donación de la Comisión de Damas de Hospital, pusieron la semana pasada en funcionamiento dispositivos de alto flujo, que permiten administrar una cantidad mayor de oxigeno tolerado por los pacientes, porque es una cantidad mayor pero caliente y húmedo como se necesita.
Eso tiene otras utilidades que hacen que sea un escalón más que la terapia de oxigeno convencional, aunque advirtió que no reemplaza a un respirador con intubación orotraqueal con respiración invasiva.
Tal como se dio a conocer, el recurso humano que se necesita para utilizar estas tecnologías no requiere el mismo entrenamiento que el de terapia intensiva, los sistemas de monitoreo lo mismo, por lo tanto es algo más fácil de implementar.
Según reveló el especialista, es un sistema que se utiliza hace tiempo en pacientes pediátricos, sin embargo ante El Eco de Tandil aseguró que los médicos pediatras están familiarizados con el dispositivo, pero no con tratamiento de adultos. Por lo tanto, si bien están colaborando, consideró que “sería deseable no necesitarlos”.
Asimismo, confirmó que es un tratamiento que se tolera muy bien cuando la persona tiene las condiciones adecuadas, o sea “lucidez, colaboración y no tan grave en su estado”. “Que lo tolere no significa que sea exitoso en todos los casos, solo sirve para pacientes leves a moderados, si el paciente empeora va a requerir intimación”, aclaró.
Al borde del colapso
“Esto que armamos es para tratar de mejorar el sistema de salud, pero si el virus sigue circulando a este nivel yo no sé cuánto va a aguantar”, advirtió. “Realmente estoy preocupado”, aseveró el neumonólogo.
Ante estas reflexiones, añadió que si bien desde el equipo sanitario pueden “hacer cosas”, igualmente es necesario que se entienda que no es posible armar una cama de terapia intensiva, “inventarla”, con respiradores. “No es tan sencillo, no es fácil porque los terapistas necesitan una formación de muchos años”, aseguró.
Por lo tanto, insistió con que estas son medidas complementarias y no sustitutas. Entonces, remarcó que si los profesionales de la salud se saturan y también la terapia intensiva, “se terminó”. “Esto tiene un límite, un techo. Yo no sé cuál va a ser la demanda de acá a 15 días o un mes”, alertó.
Al ser consultado cuánto falta para que esta saturación llegue, simplemente respondió que todas las camas de terapia del Hospital están ocupadas. O sea que si hay que poner en respirador a un paciente, intubarlo, probablemente se quede fuera de la terapia intensiva ante el cuidado de algún neumonólogo, que aclaró que no son terapistas.
De todas formas sostuvo que, de acuerdo a la urgencia, podría de manera programada derivarse a un centro de asistencia privado. Además, claro, de hacer uso de estas opciones de cuidado intermedio, que permiten hacer un seguimiento de cerca y anticiparse a la evolución.
Igualmente, Silva señaló que si los pacientes vienen muy avanzados en su enfermedad y no los pudieron ir monitoreando, una vez que está con toda la complejidad es más difícil de trasladar y de organizar.
Por otro lado, consideró que las medidas tienen que ser racionales y tienen que estar fundadas en la necesidad, y aseveró que “hoy la necesidad es evitar que el virus circule”, porque si esto no se controla mucha gente no tendrá la mejor atención.
En tanto que, con respecto a los médicos, enfermeros y todos los trabajadores, lamentó que esta situación lleve a que empiece a haber enfermos dentro del personal de la salud. “Conocemos muchos colegas que ya están enfermos, y eso es importantísimo porque al momento de disponer de ellos para poder atender a estos pacientes se va diezmando y nos vamos a ir enfermando, pero alguien tiene que seguir cubriendo esos espacios”, manifestó, recordando que a todo esto se le suma el cansancio de los profesionales.
El cuidado es ahora
En otro término, el médico neumonólogo declaró que a su parecer hay un desfasaje entre lo que dice el virus y lo que la ciudadanía está dispuesta a bancarse, o puede, en términos de cumplimiento de las medidas preventivas.
“Todos estos meses de aislamiento que no fueron tan necesarios hicieron que la gente se quede con poca energía para cuando lo necesita realmente, que es ahora, porque la circulación en la ciudad es enorme”, aseguró.
En ese aspecto, garantizó que la cantidad de casos nuevos que se conocen y los que no se conocen es grande. “La mayoría son leves, no pasa nada”, indicó, aunque advirtió que en pacientes inmunodeprimidos, obesos, mayores o con otros factores de riesgo la realidad es otra.
Así, se refirió a que cuando se aumenta la escala de población de enfermos, empiezan a aparecer los casos graves y el sistema tiene una capacidad de respuesta limitada. “Creo que estamos en un momento en que hay que tomárselo muy en serio”, valoró.
Finalmente, reforzó la idea de ocuparse y evitar la circulación, ya que sostuvo que si bien se usa el barbijo, el movimiento que se percibe al andar por las calles “es normal” y “así también se infecta a otros”. Damián Silva insistió con que, a su parecer, hay muchísimas más personas infectadas, con cuadros leves o que todavía no se enteraron y atravesarán quizás un poquito de tos, por lo que hacen vida normal.
