Desde el comedor Los Tatú advirtieron de un fuerte incremento en la demanda ante la llegada del invierno
Paola Quero, referente del comedor, alertó sobre el crecimiento constante de familias que solicitan asistencia.
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Desde el comedor Los Tatú, que asiste a 45 familias del barrio La Movediza, advirtieron de un fuerte incremento en la demanda ante la llegada del invierno. Según relató Paola Quero, referente del espacio, la necesidad de asistencia se ha incrementado de manera sostenida en las últimas semanas, alcanzando a familias que anteriormente lograban autosustentarse mediante empleos informales o changas.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAl respecto, Paola Quero señaló: "La demanda viene creciendo. Esta semana se agregaron cuatro familias nuevas todo más que nada de la zona de La Movediza de arriba. Todas las semanas, de una a dos familias se van agregando. Está complicado, se viene complicado el asunto, más ahora con el invierno, y la demanda aumenta".
La situación, planteó la referente, se agrava por el contexto macroeconómico que golpea a los sectores más vulnerables. Al respecto explicó que el sentimiento predominante entre los concurrentes es de frustración. "La situación económica está cada vez peor y la gente no llega", afirmó. Asimismo, detalló que "las familias transmiten la impotencia de no llegar a fin de mes, de no poder sostener el plato de comida, de no poder tener una campera de abrigo para sus hijos, de mucha bronca e impotencia".
La falta de recursos básicos y el desafío del invierno
Uno de los puntos de mayor preocupación para los responsables del comedor es la imposibilidad de las familias para acceder a servicios esenciales como la calefacción y la cocción de alimentos. La eliminación del Plan Hogar, señalaron, ha dejado a muchos vecinos en una situación de desamparo frente al costo de la energía, en particular de las garrafas.
Sobre este punto, Paola Quero manifestó: "Uno de los temas que más preocupa es el tema de la garrafa, está complicado. La garrafa hoy cuesta 30 mil pesos. No existe más lo que es el Plan Hogar. Entonces eso también lleva a la gente a no tener. En Desarrollo Humano del Municipio le dan 15 mil pesos pesos y tampoco alcanza para comprarla".
La referente enfatizó que la carencia es integral: "No tienen para calefaccionarse, no tienen para cocinar, faltan frazadas, falta ropa de abrigo, es todo junto". Ante este panorama, surgió una iniciativa solidaria impulsada por las propias colaboradoras del espacio. "Sí, hay un grupo de mamás que colabora con el comedor y salió de ellas la idea de poder realizar frazadas en polar para las familias del comedor", comentó.
La logística de distribución representa un desafío adicional debido a la cantidad de integrantes por grupo familiar. "Nosotros tenemos familias donde hay cinco o seis chicos, entonces como que es medio complicado después para repartir porque va a alcanzar una frazada para cada familia. Lo importante es que se suman y estas mamás están trabajando para poder hacer esas frazadas para que lleguen al comedor", explicó Quero.
Actualmente, el comedor asiste a 45 familias. La dinámica de trabajo se desarrolla de lunes a jueves, donde las voluntarias comienzan la preparación a las 16:30. Entre las 19:30 y las 20:00, los vecinos se acercan con sus recipientes para retirar la ración diaria. La organización prioriza a quienes residen en la zona más alta del barrio para facilitar su retorno.
Además de la comida caliente, el comedor distribuye otros insumos cuando están disponibles: "Se llevan la comida. Si hay manzana, se les da, si hay galletitas o latas de tomate que se consiguieron también se les reparte, además de la comida", concluyó la referente.
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