Desde Granja Los Pibes manifestaron su preocupación por la falta de cuidado del medioambiente
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Días atrás, desde el Centro de Rescate Granja Los Pibes encontraron un ejemplar de carancho en la zona del Relleno Sanitario que debió ser sacrificado por presentar deformaciones y una enfermedad incurable.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl referente de la ONG, Emilio Fernández, contó varios detalles sobre esta acción y otras que realizan habitualmente, al participar del ciclo Tandil Despierta que se emite por EcoTV y Tandil FM (104.1).
Puntualmente sobre este caso, reveló que son aves que se alimentan de carne, no son carroñeros estrictos sino “oportunistas”, o sea que si ven otro animal muerto pueden bajar a comerlo, éste al estar en el basural a cielo abierto se ha alimentado de cualquier cosa y eso le terminó provocando la enfermedad que lo llevó a ser sacrificado.
“Me sorprendió el volumen de basura expuesta a cielo abierto del Relleno Sanitario, había mucha cantidad de aves, desde gaviotas, chimangos, caranchos, entre otros. También me imagino la atracción que supone para roedores y otros mamíferos que andan más en horarios nocturnos”, exclamó el rescatista.
Medioambientalmente hablando, planteó una gran complicación con esa cantidad abundante de basura descubierta, sobre todo con respecto a la fauna que es lo que les compete. “Siempre decimos que si nosotros llegamos a visualizar un problema de estas características en algún animal, es porque la situación es muy grave y amplia”, aseguró.
La contaminación
Así, detalló que si se halla un ejemplar que lleva al menos un año alimentándose de residuos nuestros, sin querer imaginarse lo que está pasando con la fauna que no se ve. Fernández aseveró que eso es un cultivo de gérmenes y bacterias que hoy están afectando al ambiente. “No quiero imaginar el tema del agua”, cuestionó.
En este sentido, advirtió que cuando se hace visible es porque el problema avanzó demasiado e indicó la necesidad de poner en carpeta política el tema de los desechos en en la ciudad. Con las charlas que dan en las escuelas y jardines de infantes de la ciudad, región y provincia han dado cuenta que hay mucho movimiento “hermoso” con respecto al reciclaje.
Consideró sorprendente que en Tandil no exista una recolección diferenciada de residuos para que la gente realice con éxito la separación en origen. “Veo que la sociedad ya está preparada para hacerlo”, afirmó.
Las plagas
El ambiente ideal para los caranchos son tanto las llanuras como las sierras, y cuando comienzan a acercarse a la ciudad para poder conseguir alimentos, como también está pasando con los zorros o los chimangos, es porque en los espacios habituales de ellos la frontera agrícola ganadera ha avanzado descomunalmente. “Se han quedado sin espacios para alimentarse y refugiarse”, lamentó.
A raíz de haber participado recientemente del decomiso de dos guacamayos, junto a Policía ecológica y la Dirección de Flora y Fauna de la provincia de Buenos Aires, surgió la temática de los animales que suelen ser considerados “plagas”.
En este sentido, el referente del Centro de Rescate fue consultado por las cotorras y advirtió que el hecho de que hayan sido calificadas como plagas en algún momento fue por un error humano, debido a la masiva forestación de eucaliptus en zona de campos y sierras.
Relató que en Tandil no había árboles y entonces esta variedad de loro anidaba en arbustos, como las chilcas, donde podían ser capturados por depredadores naturales. Al plantar esos ejemplares tan altos, las aves tuvieron la posibilidad de conseguir nidos más elevados para su resguardo, y se interrumpió el ciclo natural de depredación.
Además, a la par, evidenció que la actividad humana trajo a las que se conocen como palomas monteras, que resultaron preferidas para los gatos monteses y zorros, en vez de las cotorras. “Son todas macanas del humano que tienen repercusión”, aseveró Fernández.
Siguiendo con la temática de plagas que están complicando a la fauna y flora en nuestro país se refirió a los jabalíes y las distintas variedades de ciervos, que son todos nativos de Norteamérica y han sido traídos con fines de coto y caza.
Son animales que se reproducen mucho, se autoliberan y hoy están naturalizados en esta región, compitiendo con las especies autóctonas y afectando a la biodiversidad nativa.
Cuidar lo autóctono
Granja Los Pibes es una ONG y conlleva un trabajo que calificó de “arduo”, ya que desde la impronta social como el trabajo con los animales se realiza totalmente a pulmón. De hecho, recordó que Walter Fernández, su padre e impulsor del proyecto, hace más de 40 años que vienen remontándolo.
A lo largo de su existencia el espacio se ha reversionado, ha mutado, se ha desarrollado y según distinguió Emilio, hoy la única limitante para el crecimiento es la cuestión de los recursos.
“Hoy el trabajo de Granja con los animales es avalado por instituciones a nivel nacional”, se enorgulleció y recordó que trabajan conjuntamente a la Dirección de Fauna tanto de Provincia, de la cual forman parte, como de Nación. Así también lo hacen con las direcciones de Medioambiente, establecimientos como Temaiken, Eco Parque e investigaciones incluso internacionales sobre fauna silvestre.
En la agenda que llevan adelante, además del trabajo de rescate, recuperación y liberación de animales, se han propuesto concientizar e informar para prevenir el daño a la biodiversidad. Así surgió “Conocer, para cuidar y conservar”, un dispositivo de charlas que desarrollan en los jardines de infantes, primarias y secundarias.
La idea con esta iniciativa es fortalecer el vínculo con la fauna y flora autóctonas para que los chicos conozcan la importancia que tiene la conservación de estos espacios, así como las consecuencias que se producen al no cuidarla.
Fernández anticipó que hoy están armando un documental con material para poder expandir estos conocimientos más allá de las escuelas y alcanzar a mayor parte de la sociedad.