Desde hace 17 años, Todos Leemos lleva libros y compañía a la espera en el Hospital de Niños
Nacido a partir de una necesidad detectada tras la inauguración del Hospital de Niños, el proyecto reúne a mediadores voluntarios que, cada semana, acercan la lectura a niños y familias mientras aguardan ser atendidos. Ya formó decenas de lectores-mediadores y continúa sumando participantes.
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Cada semana, mientras decenas de familias esperan a ser atendidas en el Hospital de Niños "Debilio Blanco Villegas", un grupo de voluntarios transforma la sala de espera en un espacio de encuentro con la literatura.
Libros, cuentos y poesías reemplazan por un momento la incertidumbre propia de la consulta médica gracias a Todos Leemos, un proyecto de la Sala Abierta de Lectura y de la Fundación del Hospital de Niños que desde hace 17 años sostiene una propuesta comunitaria basada en la empatía, el compromiso y el poder de la lectura compartida.
La iniciativa nació en 2009, pocos meses después de la inauguración del Hospital. Según recordó Valeria Rabal, una de las coordinadoras junto a Rosana Goyeneche y Camila Calvento, todo comenzó cuando un equipo de trabajadores sociales realizó un relevamiento impulsado por la Fundación del Hospital de Niños para conocer las necesidades de quienes transitaban el nuevo espacio.
“Una de las cuestiones que surgió es que en la sala de espera hubiese libros mientras los chicos esperaban ser atentidos”, contó Rabal ayer, en el Día del Lector, que se celebra cada 24 de agosto para recordar el nacimiento de Jorge Luis Borges.
A partir de ese diagnóstico, la Sala Abierta de Lectura fue convocada para darle forma a la propuesta. La experiencia previa de la institución fue determinante para pensar un proyecto que trascendiera la simple presencia de libros.
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"Nosotros como Sala de Lectura ya teníamos mucha experiencia y sabíamos que el libro necesita, por lo menos en los inicios, de la presencia en el lugar de un mediador de lectura, de alguien que acompañe la lectura del material", explicó Rabal a El Eco de Tandil.
“Que no fuera un entusiasmo pasajero”
Con esa idea comenzaron a diseñar una iniciativa que también sumó a la Escuela Hospitalaria Domiciliaria 502 y a un grupo de voluntarias.
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El objetivo era claro: construir un proyecto sólido y perdurable. "Una de nuestras premisas era que esto no fuera un entusiasmo pasajero de gente que tiene ganas de leer, sino que fuera un proyecto con toda su fundamentación que se sostuviera en el tiempo", afirmó.
Los primeros meses fueron los propios trabajadores de la Sala Abierta de Lectura y de la escuela quienes se alternaron para concurrir al Hospital con una valija de libros. Sin embargo, pronto advirtieron que era necesario ampliar el alcance de la propuesta.
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"Nos dimos cuenta que no bastaba con eso, que era necesario cubrir una franja horaria que nosotros no podíamos hacer y entonces nos propusimos formar mediadores de lectura, personas que se comprometieran a hacer esta tarea de ir a leer una hora por semana", señaló.
Así nació el cuerpo de mediadores que hoy sostiene el proyecto. Para incorporarse, cada voluntario debe realizar una capacitación inicial de tres encuentros obligatorios y asumir el compromiso de asistir una vez por semana a leer al Hospital durante una hora. La tarea es completamente voluntaria y gratuita.
"Como mediadores necesitamos transitar por diferentes cuestiones: por ejemplo, tomar conciencia de nuestros propios caminos como lectores y volver a leer literatura infantil", explicó Rabal, quien destacó que la formación continúa luego en la práctica y en los encuentros entre mediadores.
Actualmente el proyecto está finalizando su trigésima capacitación y prevé sumar una nueva hora semanal de lectura.
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Para cubrir cada turno se necesitan cuatro personas, una organización que permite garantizar la continuidad del servicio.
Espacio de construcción de lectores
Según contó Rabal, quienes participan conforman un grupo tan diverso como la propia comunidad. En estos 17 años hubo adolescentes, jubilados, profesionales, amas de casa y personas que eligieron Tandil para vivir. Todos comparten el mismo compromiso.
"Siempre les informamos que son tres encuentros obligatorios, que hay que tener disponibilidad de, por lo menos, una hora semanal en la mañana. Y aclaramos que se trata de un compromiso; no es: 'voy cuando puedo, y cuando no puedo, no'", remarcó.
La dinámica es sencilla. Los mediadores llegan con los libros, preparan el espacio y son los propios chicos quienes, muchas veces, se acercan espontáneamente.
"Generalmente los chicos se acercan. Hay niños que vienen inmediatamente a ayudar a poner las mesas y las sillas. Si no es así, el mediador va y les ofrece libros", describió.
Con un catálogo de más de mil títulos, el equipo prioriza autores de literatura infantil y una fuerte presencia de la poesía. María Elena Walsh, Graciela Cabral, Graciela Montes, María Teresa Andruetto, Yael Frankel, Laura de Devetach, Claudia Rueda, Anthony Brown y Oliver Jeffers, se encuentran entre los nombres más destacados, de ayer y de hoy.
“Nosotros proponemos mucha poesía y tratamos de evitar, en la medida de lo posible, los libros muy comerciales”, señaló la coordinadora.
El objetivo no es solo entretener durante la espera, sino despertar el interés por la lectura y acompañar la formación de nuevos lectores. "Decimos que es un espacio de construcción de lectores y con lectores nos referimos a todos y cada uno de los que están allí, alrededor de los libros, sean mediadores, mamás o papás", sostuvo.
Y destacó que, en muchos casos, la experiencia continúa incluso después de la consulta médica. "A veces, al salir de la consulta, se quedan más tiempo porque los chicos quieren seguir leyendo", relató Rabal.
Y cuando descubren un interés especial por los libros, el equipo orienta a las familias hacia la biblioteca más cercana a su barrio para que ese vínculo continúe.
A lo largo de estos años, el proyecto también atravesó cambios.
Antes de la pandemia las capacitaciones convocaban a más participantes y llegaron a contar con 54 mediadores activos.
Hoy son alrededor de 36, aunque el compromiso sigue intacto y la propuesta continúa creciendo, incluso con su llegada el año pasado al Centro de Salud del barrio Palermo, donde además hay alta concurrencia de adultos.
Los interesados en obtener más información sobre la propuesta pueden comunicarse por correo electrónico a: proyectotodosleemos@hotmail.com
En las redes se encuentra como todosleemos.tandil
Periodista de El Eco de Tandil.