Destacan la labor de Amar frente a las adicciones y la vulnerabilidad
El coordinador Gastón Canale analizó la realidad de los sectores más vulnerables.
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El centro de día Amar La Movediza se consolida como un espacio de contención y transformación en el corazón de uno de los sectores con mayores desafíos sociales de la ciudad. Su coordinador, Gastón Canale, explicó que la institución se sostiene sobre tres pilares fundamentales que permiten un abordaje integral de las problemáticas territoriales: el trabajo de personas que alguna vez buscaron ayuda y hoy son agentes capacitados, el respaldo de la Secretaría de Protección Ciudadana y el acompañamiento de las iglesias, que aportan el sostén espiritual.
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Accedé a las últimas noticias desde tu email“Es una unión de personas que queremos realmente ayudar”, definió Canale al describir la esencia de este proyecto que no solo se limita a los consumos problemáticos, sino que abarca la salud mental y diversas situaciones de extrema vulnerabilidad. Según el referente, el centro recibe diariamente casos de violencia de género y personas que se encuentran en un estado de estancamiento vital, a quienes se intenta motivar para que, a pesar de las circunstancias, no se resignen.
La magnitud de la demanda en los barrios es evidente en las estadísticas que maneja la institución. Desde que iniciaron las actividades con mayor intensidad en febrero, aproximadamente 140 personas han pasado por la sede de La Movediza de forma permanente. A este número se suma un promedio similar en el centro ubicado en Las Tunitas, además del trabajo ambulatorio que se realiza mediante seguimiento telefónico y visitas domiciliarias para aquellos que no pueden acercarse a las sedes.
“Es un montón”, reconoció el coordinador, quien detalló que el acompañamiento incluye desde la prevención con niños hasta el trabajo con talleristas y asistencia personalizada. El foco está puesto en situaciones donde la familia llega “devastada” buscando soluciones urgentes. En este contexto, Canale advirtió sobre la recurrencia de la violencia de género y la violencia intrafamiliar, muchas veces disparadas por el consumo de alcohol, al que calificó como un factor “tremendo” de desestabilización.
El diagnóstico del coordinador es profundo: observa una población desmotivada, sumida en estados de depresión que derivan en diversos trastornos. “La persona está muy sola en su propia vida”, reflexionó. Por ello, los talleres buscan que los asistentes conecten con herramientas internas y virtudes que el día a día ha opacado. Gastón Canale subrayó que el objetivo es recuperar la autoestima para salir del estancamiento que lleva a la depresión.
Fragmentación familiar
y el flagelo del alcohol
Al analizar las edades de quienes asisten, el referente de Amar La Movediza señaló que la franja más crítica se sitúa entre los 14 y los 30 años, aunque el problema atraviesa todas las edades. Hizo especial hincapié en la necesidad de visibilizar el alcohol como una de las sustancias más destructivas en la actualidad, por encima incluso de otras drogas duras que también tienen una fuerte presencia en el barrio.
“Hay una fragmentación familiar profunda”, explicó el coordinador. Describió un escenario donde los padres, de entre 40 y 50 años, se encuentran agotados y sin herramientas para enfrentar el consumo de sus hijos, mientras que los hermanos sufren las consecuencias colaterales de esa dinámica. Esta realidad requiere, según su visión, una mirada humana que muchas veces el sistema burocrático no ofrece.
En ese sentido, relató la experiencia de un joven que, tras pasar por múltiples internaciones fallidas, logró abrirse al ser escuchado y abrazado. “Está faltando eso de humanidad”, sentenció el coordinador, quien además planteó que existe una “incomprensión generacional” que no se resuelve con mayor presencia policial ni con vecinos armándose. Para el referente, detrás de la delincuencia vinculada al consumo hay una “llamada de atención profunda” que no fue atendida ni orientada a tiempo.
De la recuperación a
la transformación social
Uno de los logros más destacados de la institución es la creación del denominado Escuadrón de Rescate y Sanación. Se trata de un grupo de personas que llegaron a Amar La Movediza en situaciones críticas, lograron transformar sus vidas, recuperaron sus vínculos familiares y hoy se desempeñan como agentes multiplicadores para ayudar a otros jóvenes.
“Llegaron rotos, desesperados, y hoy son transformadores sociales”, destacó Gastón Canale. Este modelo busca empoderar a la comunidad bajo la premisa de que la solución depende, en gran medida, del compromiso de los propios ciudadanos. Si bien reconoció que el Estado no puede hacerse cargo de todas las fragmentaciones familiares, instó a las familias a asumir su responsabilidad sin culpas.
Respecto a la relación con el sistema público, el coordinador confirmó que trabajan en conjunto con el área de Salud Mental, el CPA y otras instituciones. No obstante, fue crítico con la burocracia y la falta de escucha real hacia las necesidades de la gente. Finalmente, Canale enfatizó la necesidad de recuperar valores como el perdón y los límites que preservan la vida. “Nadie habla del perdón y tenemos que aprender a perdonarnos, nos equivocamos en la vida”, concluyó.
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