El Gobierno amplió la venta de inmuebles del Estado y un predio en Tandil volvió a quedar bajo la lupa
El Ejecutivo nacional autorizó la enajenación de cuatro inmuebles estatales y avanzó con nuevas subastas a través de la AABE. La decisión vuelve a poner el foco sobre el predio de 360 hectáreas de Tandil que figura como “subasta futura” y donde durante años se proyectó el Polo Logístico municipal.
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El Gobierno nacional avanzó este viernes con una nueva tanda de ventas y subastas de inmuebles pertenecientes al Estado Nacional, en el marco de la política de administración y liquidación de activos impulsada por la gestión de Javier Milei. La medida alcanzó a cuatro propiedades ubicadas en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Tierra del Fuego, mientras que la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) también habilitó nuevos procesos de subasta sobre terrenos porteños.
La novedad volvió a poner la mirada sobre Tandil, donde el Estado Nacional mantiene dentro de su listado de “subastas futuras” un extenso predio ubicado en el camino a la Base Aérea, en el Cuartel X, conocido como “La Huerta”. Se trata de una superficie de 3.596.516,25 metros cuadrados, es decir, unas 360 hectáreas, que durante años estuvo vinculada a un proyecto estratégico del Municipio y la Unicen.
La incorporación de ese terreno al esquema de posibles ventas había sido revelada meses atrás por este medio. El inmueble es uno de los aproximadamente 150 bienes que el Gobierno nacional identificó como posibles objetos de futuras subastas y que, hasta el momento, no cuentan con fecha de remate ni precio base definido.
Una política nacional que alcanza a los bienes del Estado
El nuevo movimiento del Gobierno se concretó mediante el Decreto 764/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial y firmado por Javier Milei y el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
La norma autorizó a la AABE a disponer y enajenar cuatro inmuebles considerados ociosos o sin una afectación específica. El Ejecutivo argumentó que la venta de esos bienes permitirá generar ingresos para el Tesoro Nacional y, al mismo tiempo, poner esas tierras al servicio de actividades productivas.
Según la explicación oficial, los inmuebles fueron identificados a partir de auditorías realizadas por la AABE, que contemplaron situaciones de falta de afectación específica, uso indebido, subutilización o innecesariedad.
En paralelo, la agencia avanzó con nuevas subastas. Uno de los terrenos, ubicado en Santos Dumont al 2600, en la Ciudad de Buenos Aires, tiene un valor base de 3.510 millones de pesos, mientras que otro inmueble porteño tendrá un nuevo llamado luego de que el primer proceso fuera declarado desierto.
La mecánica es la misma que ya se viene utilizando para desprenderse de activos estatales: los inmuebles son tasados por el Tribunal de Tasaciones de la Nación y posteriormente ofrecidos mediante el sistema electrónico Subast.ar.
El caso particular de Tandil
Aunque el decreto conocido este viernes no incorporó al predio de La Huerta entre los cuatro inmuebles cuya venta fue autorizada, la decisión adquiere una dimensión particular para Tandil porque el terreno ya forma parte del universo de propiedades que la AABE mantiene bajo la categoría de “subasta futura”.
El antecedente local tiene varios años. En junio de 2019 se había firmado una carta de intención entre la AABE, el Municipio y la Universidad Nacional del Centro para avanzar con la transferencia de tierras nacionales a la ciudad y a la casa de altos estudios. El objetivo era destinar aproximadamente 80 hectáreas al Polo Logístico y otras 110 hectáreas a una chacra experimental de la Facultad de Ciencias Veterinarias.
El proyecto municipal contemplaba una playa de estacionamiento para camiones, un polo agroquímico y un centro de distribución de cargas. La iniciativa apuntaba también a retirar progresivamente parte del tránsito pesado de las calles de la ciudad y concentrar las actividades vinculadas al movimiento y almacenamiento de mercaderías en un sector específico.
Sin embargo, la transferencia nunca llegó a concretarse.
A fines de 2019, una medida cautelar dictada por la Justicia Federal restringió las intervenciones en todo el predio debido al interés judicial que revestía el área vinculada con “La Huerta”, donde funcionó un centro clandestino de detención durante la última dictadura cívico-militar. Esa decisión frenó tanto el proyecto del Polo Logístico como la iniciativa de la Unicen.
Con el paso de los años y los cambios en la administración nacional, las tierras volvieron a quedar bajo la órbita de la AABE. Finalmente, durante la gestión de Milei fueron incorporadas al listado de bienes que podrían ser subastados.
De proyecto estratégico a posible activo estatal
El contraste es uno de los elementos que vuelve especialmente significativa la situación para Tandil.
En 2019, el predio era presentado como una pieza estratégica para el desarrollo productivo y logístico de la ciudad. La carta de intención firmada entonces buscaba darle un destino local a una porción de las tierras nacionales y había sido presentada como una apuesta de largo plazo para Tandil y la Unicen.
Siete años después, ese mismo inmueble aparece dentro del universo de activos que el Gobierno nacional evalúa vender.
La política de Milei contempla la utilización de bienes estatales como una de las herramientas para obtener recursos. En febrero, cuando este Diario abordó específicamente la situación del predio tandilense, se consignó que el Gobierno había planteado la posibilidad de recurrir a la liquidación de activos estatales para incrementar su capacidad de pago frente a los compromisos de deuda.
En ese momento, la AABE había informado que ya había vendido diez inmuebles por 214,7 millones de dólares, mientras que otros doce estaban próximos a ser rematados por unos 44,6 millones de dólares. A esa nómina se sumaban alrededor de 150 propiedades en condición de “subasta futura”, entre ellas el terreno de Tandil.
Qué puede pasar con La Huerta
Por ahora, la novedad conocida este viernes no implica que el predio tandilense haya sido puesto formalmente en subasta ni que exista una fecha definida para su venta.
La situación de La Huerta continúa siendo diferente a la de los inmuebles incluidos en el Decreto 764/2026: el terreno permanece identificado por la AABE como una futura subasta, a la espera de que eventualmente se determine una fecha y se realice la correspondiente tasación.
Pero el nuevo avance del Gobierno sobre otros inmuebles confirma que la política de revisión, desafectación y venta de bienes estatales continúa activa.
Para Tandil, el interrogante vuelve a ser qué ocurrirá con un terreno que durante años estuvo asociado a un proyecto local que nunca pudo concretarse y que ahora podría terminar convertido en un activo del Estado Nacional disponible para el mercado.
El caso además mantiene una particularidad que excede lo inmobiliario: cualquier definición sobre el predio deberá contemplar el sector de “La Huerta” vinculado a las causas por delitos de lesa humanidad y a la preservación del sitio de memoria.
Por eso, mientras el Gobierno nacional avanza con nuevas ventas y subastas de inmuebles estatales, en Tandil La Huerta continúa esperando una definición sobre su destino: si finalmente será utilizada para el desarrollo que durante años imaginaron el Municipio y la Unicen o si terminará formando parte del proceso de liquidación de activos que impulsa la administración de Milei.
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