El sábado se presentará el grupo de cultivadores de cannabis que buscan que se regule la actividad
CADE (Cultivadores Agrupados por sus Derechos) se conformó este año y hará su presentación oficial el sábado a las 10. Aseguran que la ley los complicó más de lo que los benefició. Y consideran a esa reglamentación como “tramposa”.
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“El Estado se llevó todos los aplausos por una ley que no le sirvió a nadie”, afirmó Carina Muñoz, integrante de la flamante agrupación CADE (Cultivadores agrupados por sus derechos). El sábado a las 10 los cultivadores nucleados en esa organización realizarán una presentación formal en Incubadora de Arte, en la Estación de Ferrocarril.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAsimismo, se realizará una charla abierta y gratuita sobre las necesidades y demanda actual, la visión sobre la marihuana, ilegalidad y riesgos, cambio social en los últimos dos años y el cierre será con taller de cultivo abierto.
Gustavo Ojeda, uno de los integrantes del grupo, contó que comenzó a conformarse desde mitad de año hasta ahora y que se trata de usuarios y cultivadores de cannabis medicinales y recreativos.
Recordó que en 2015 armaron el primer grupo que se llamó Tandil se Planta. En 2017 Cannabis Medicinal Tandil y hoy CADE ampliando la visión sobre la temática.
“El medicinal ha sido el auge de los dos últimos años, pero no es el único uso, hay muchos, y todos son igual de legítimos. Hoy la situación legal de la planta es la misma para todos, sigue sin haber regulación. Entonces está tan en riesgo legal la persona que cultiva para fumar, que la que cultiva para hacer aceite”, afirmó.
“No hay un mal uso de la planta”
Y sostuvo que “pareciera como que presenta un poco más de legitimidad el uso terapéutico pero no debería ser así, porque el uso adulto puede ser cualquiera. No hay un mal uso de la planta, es un poco la filosofía del grupo”.
Explicó que el proyecto principal es tratar de empezar a trabajar con la universidad, “no tanto en lo que es la difusión en sí, sino en un proyecto específico de cultivo con las herramientas que puede poner a disposición de esta causa la universidad, como ya está pasando en otros lados”.
“Nosotros estamos en contacto con la Universidad de La Plata, y el proyecto que ellos hoy están llevando adelante de cultivo dentro de la universidad. Son recién las primeras puestas en práctica de la investigación que se reguló el anteaño pasado”, señaló.
Y aseguró que si bien la ley de cannabis medicinal existe, solamente habilita la investigación a través del Inta o del Conicet pero “no se ha llevado adelante como se propone”.
“Uno de los proyectos más fuertes de eso es el que está pasando en La Plata, entre una agrupación de Buenos Aires y la universidad, ese proyecto está funcionando y nosotros tenemos intenciones de replicarlo acá, porque los chicos de la agrupación están dispuestos a venir y mostrarnos cómo está funcionando su proyecto”, indicó.
Evaluó que “en los últimos años cambio bastante la situación de la planta y de los usos de marihuana en general. Hace 2 ó 4 años no era tan común hablar sobre este tema, no había tanto conocimiento”.
La falta de regulación
No obstante, “al seguir faltando la regulación por parte del Estado, todavía se siguen generando un montón de riesgos a la hora de tener acceso a algún derivado de la planta. La persona que quiere fumar marihuana si la cultiva es ilegal entonces la quiere comprar pero eso lo expone a situaciones de riesgo”.
“La persona que quiere hacer un uso más medicinal, por cualquier patología o lo prepara en su casa o si sale a comprarlo al no haber regulación no se sabe que va a comprar. Hay una nueva problemática a través de lo que fue la legitimación social, porque eso también trajo aparejado que ahora hay mucha gente haciendo aceite”, afirmó.
Consideró que “la ausencia del Estado se puede contrarrestar con el conocimiento que nos podemos dar entre los mismos usuarios. Autorregularse es la única opción posible, segura y libre de todo tipo de riesgos”.
Y expuso que formaron la agrupación como asociación civil para ser reconocidos como institución porque “confiamos que va a haber una regulación que no va a ser tan lejana, esperemos que así sea, pero queremos estar armados con un mecanismo de trabajo”.
“Hay un uso muy amplio de la planta, el día que haya una regulación realmente el cambio social va a ser muy grande. Nuestro grupo es bastante variado en los usos, entonces nos permite tener una visión más amplia”, sostuvo.
Y recalcó que “es necesario que se haga algo al respecto porque es más la problemática que está trayendo la prohibición que las cosas que evita, incluso las persecuciones, causas, allanamientos, gente que va presa y pierde su trabajo”.
“La ley nos complicó más de lo que nos benefició”
Por su lado, Carina Muñoz lamentó que “la ley nos complicó más de lo que nos benefició. Sacaron una ley que todo el mundo aplaudió y les parece que el cannabis es un actor de vanguardia, pero en realidad nos engañó a todos”.
“El Estado sacó una ley que sólo lo pueden usar los pacientes con epilepsia refractaria, y no hay nadie investigando, nadie cultivando. Los aceites los tenés que buscar como puedas, y muchas veces en la desesperación uno cae en alguien que no se sabe qué vende”, manifestó.
En ese sentido, consideró que el Estado y la universidad “tienen que tomar un rol preponderante, tiene que haber cultivo estandarizado”.
“El médico te dice que tomes cannabis pero no te dice la dosis ni nada, así que a cultivar, que es ilegal, le sumás ejercicio ilegal de la medicina. Siempre los cultivadores con los usuarios tenemos que responder por el Estado”, expuso.
Una ley tramposa
Planteó que se trata de “una ley totalmente tramposa, el Estado se llevó todos los aplausos por una ley que no le sirvió a nadie”.
“En mi caso yo decidí primero cultivar y después darle el aceite a Bautista, mi nene, pero cuando tenés un familiar con una enfermedad terminal no podés esperar. El Estado no se lo da porque solo está indicado para epilepsia refractaria, y tiene un costo de 60 mil pesos por frasco”, señaló.
En ese contexto, manifestó que “hay que dejarse de pavadas y cada cual tiene que ocupar el rol que tiene que ocupar. La universidad de Tandil tiene que comprometerse, porque nosotros no podemos ser responsables de lo que tiene que ser responsable el Estado”.
Gustavo Ojeda sostuvo que “aumentó el cultivo pero no porque aumentó el consumo, sino que los usuarios se cansaron de depender de los demás. Hoy en la calle bajó muchísimo la cantidad de marihuana prensada porque la gente aprendió a cultivar”.
“Pero están en riesgo de tener un allanamiento, y también se ve mucho el robo de las plantas, al existir un mercado ilegal vale mucho en dinero. Todo eso se terminaría si se permitiera al menos el auto cultivo de dos o tres plantas por persona”, expuso.
“Prohibir no es el camino”
En tanto, consideró que el uso recreativo “todavía tiene un estigma, son muchos los años de prohibición que nosotros tenemos”.
“No hay que dejar de lado que como cualquier sustancia puede tener efectos secundarios, pero no es la prohibición el camino, sino la regulación de la mano de la información, como pasa con otras sustancias. Por ejemplo, el tabaco es una sustancia muy mala para la salud pero se le da a mayores de edad, paga un impuesto muy alto por los costos de salud que después se tienen por eso. Prohibir no es el camino, siempre termino fracasando”, sostuvo.
No obstante, recalcó que “la estigmatización del uso recreativo disminuyó mucho, pero nunca va a generar la misma empatía que algo que puede calmar el dolor, o que puede calmar un síntoma de una patología severa”.
“Hay que re significar el concepto de salud, porque la persona que fuma recreativamente también lo hace en función de la salud y el bienestar, sacarlo de la imagen de ‘Bob Marley, fiesta, no me importa nada”.
En tanto, Carina Muñoz resaltó que “cuando yo empecé a cultivar no tenía idea así que tuve que recurrir a un cultivador y pude tener el aceite gracias a que él me enseñó. Mi hijo (que tiene retraso madurativo y epilepsia refractaria) hace 3 años que está tomando aceite, a los 15 días de empezar a tomarlo, cambió por completo, pudimos conectarnos con su mirada gracias al cannabis”.
“No sólo sirve para la epilepsia refractaria, es para muchas cosas, hasta aumentó de peso, pesaba 22 kilos y ahora pesa 36, y no hubo cambio de alimentación. Hay un grupo que se llama Madres Cultivando, cantidad de madres fueron al Garrahan tiempo atrás a decir que estaban probando aceite de cannabis y las amenazaban con hacerles una denuncia por drogar a sus hijos y ahora tenemos que bancarnos que esos mismos médicos decir que el aceite funciona”, cuestionó.
Y agregó que “hay gente que sufre, que se muere y que va presa por una planta de marihuana, ya es momento de que haya una regulación. Yo confió en el aceite que le hago a mi hijo y el Estado me tiene que dar la posibilidad de seguir haciendo un aceite de calidad. Los médicos están a atados de pies y manos, porque si lo recetan corren riesgo de que les saquen la matrícula”.
