El tandilense con dos décadas de trayectoria en el tiro que se subió al podio suramericano
El tirador de 37 años, Marcelo Zoccali Albizu, obtuvo la medalla de plata en rifle tres posiciones en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. En diálogo con El Eco, repasó su camino en el alto rendimiento, las dificultades para sostener económicamente su carrera y los objetivos internacionales que todavía tiene por delante.
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Marcelo Zoccali Albizu regresó este lunes a Tandil con una medalla de plata y prácticamente sin tiempo para detenerse a dimensionar lo conseguido. Llegó a su casa alrededor de las 14 y apenas media hora después ya se encontraba nuevamente trabajando.
La escena resume buena parte de la carrera del tirador tandilense: competir al máximo nivel internacional mientras sostiene paralelamente su actividad laboral y encuentra espacios para entrenar donde puede, incluso durante la madrugada.
Un día antes, Zoccali había sido protagonista de una jornada sobresaliente para el tiro argentino en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. El tandilense consiguió la medalla de plata en los 50 metros rifle tres posiciones, detrás de su compañero de Selección Alexis Eberhardt.
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Los dos argentinos dominaron la competencia desde la clasificación. Eberhardt terminó primero con 589 puntos y 35x, mientras que Zoccali fue segundo con 584 puntos y 23x. En la final volvieron a ocupar los primeros lugares: Eberhardt obtuvo el oro con 350,9 puntos y el tandilense quedó apenas detrás, con 349,4.
A sus 37 años, Zoccali acumula alrededor de dos décadas dedicado al tiro deportivo y cuenta con una extensa experiencia internacional. Participó en cinco ediciones de los Juegos Suramericanos y también representó al país en Juegos Panamericanos, Copas del Mundo y campeonatos mundiales.
Su acercamiento a la disciplina comenzó a partir de una costumbre familiar de concurrir al Tiro Federal. Con el tiempo decidió volcarse a la faz deportiva y comenzó un camino que incluyó el aprendizaje de las normas de seguridad, el manejo del arma y la munición, las categorías formativas y posteriormente las competencias nacionales e internacionales.
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Con los años se incorporó al plantel argentino. Allí, explicó, es el cuerpo técnico el que determina quiénes están en condiciones de representar al país, mientras que en competencias como los Suramericanos también entran en juego los cupos disponibles para conformar la delegación.
Una especialidad definida por los detalles
Zoccali está actualmente enfocado en 50 metros rifle tres posiciones con arma calibre .22, la prueba en la que consiguió la medalla de plata.
La competencia obliga a disparar de rodilla, tendido y de pie. Durante la clasificación se realizan 20 disparos en cada una de las posiciones y los ocho mejores avanzan a la final. Allí las exigencias cambian: los tiempos se reducen y, después de las primeras series, comienzan a eliminarse competidores hasta llegar a la definición.
En Santa Fe, Zoccali llegó hasta el último disparo peleando por el primer puesto con Eberhardt.
“Quedé junto con mi compañero hasta el último disparo”, contó. Y el resultado no fue inesperado para ninguno de los dos. “Era lo que queríamos y lo que veníamos tratando, planeando y esperando que se dé”, aseguró.
Zoccali llegó a los Juegos con antecedentes que le permitían pensar concretamente en el podio. Según explicó, en sus últimas participaciones en Copas del Mundo había conseguido ubicarse habitualmente entre los mejores representantes de Latinoamérica.
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“Si no quedé primero, quedé segundo”, resumió sobre esas actuaciones. Por eso, cuando se le preguntó si había viajado en busca de una medalla, fue contundente: “Exactamente”.
Eso no significa que una definición sea previsible. En el tiro de alto rendimiento una enorme cantidad de variables puede alterar un disparo. El viento, las condiciones climáticas y los cambios de luz conviven con factores propios del deportista como la respiración, la concentración y el cansancio.
También resulta determinante el equipamiento. Cada competidor utiliza su propia arma y necesita garantizar que funcione en condiciones óptimas, además de encontrar la munición adecuada.
La relación entre tirador y rifle llega al punto de que prácticamente nadie más manipula el arma. “Nosotros no dejamos que nadie toque el arma. Fuera del círculo íntimo no la toca ni Cristo”, graficó Zoccali.
Entrenar a las dos de la mañana
La contracara de competir con la Selección argentina aparece cuando termina el torneo. El tiro tiene una visibilidad mucho menor que otros deportes y sostener una carrera internacional requiere recursos económicos que no siempre están disponibles.
“Vivir del tiro, te diría que en Argentina es casi imposible”, reconoció Zoccali.
Los apoyos pueden provenir de becas, organismos deportivos o acuerdos privados, pero las posibilidades cambian considerablemente según cada atleta. A eso se suma otra dificultad: “Es muy difícil conseguir sponsor para nosotros porque no es un deporte tan visible”.
Zoccali tiene su propio trabajo y organiza la preparación alrededor de sus obligaciones. Así aparecen jornadas que difícilmente se perciban cuando llega el momento de recibir una medalla.
“Hago malabares y extiendo entrenamientos a horarios que personas normales no lo harían. Capaz que me pongo a entrenar y son las dos de la mañana, o me levanto a las cinco de la mañana derecho a entrenar”, relató.
La rutina se hizo evidente apenas regresó de los Juegos. Llegó a Tandil a las 14 y media hora después salió nuevamente para trabajar. Recién al terminar la jornada pudo comenzar a ordenar el equipamiento con el que había competido.
Un calendario que no se detiene
La medalla de plata tampoco representa un punto de llegada. Zoccali tiene por delante meses cargados de competencias internacionales y una planificación que apunta mucho más lejos.
En octubre disputará en Buenos Aires un Sudamericano específicamente de tiro y posteriormente tendrá fechas de ranking. Además, tiene confirmada su participación en una competencia panamericana en Lima, que tendrá incidencia en la clasificación para los próximos Juegos Panamericanos.
En su horizonte también aparecen nuevas competencias en Alemania, Copas del Mundo y el próximo Mundial. La planificación apunta a alcanzar el máximo nivel de rendimiento durante el próximo ciclo internacional.
“Tenemos que estar en el pico máximo de rendimiento”, explicó.
El objetivo incluye competir en una Copa del Mundo en Roma y, posteriormente, viajar al Mundial en Corea. Pero nuevamente aparece el desafío económico detrás del deportivo.
“Eso ya es por mi cuenta, por apoyo propio. Como decimos nosotros, de mi propio bolsillo”, señaló.
Así, la plata conseguida en los Juegos Suramericanos es una escala dentro de un recorrido que Zoccali construye desde hace casi dos décadas. Entre competencias con la Selección, Copas del Mundo, jornadas laborales y entrenamientos que pueden comenzar a las cinco de la mañana o terminar a las dos, el tandilense sigue apuntando más lejos.
El deportista agradeció al ENARD y a la Secretaría de Deportes por el apoyo y acompañamiento brindados a lo largo de su carrera.
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