“Hoy estoy denunciado por trabajar", dijo Villarruel tras el polémico operativo contra Uber
El director de Tránsito rompió el silencio y dio su versión sobre los hechos ocurridos en marzo del año pasado.
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El director de Control Urbano Vehicular, Walter Villarruel, rechazó las acusaciones vinculadas al operativo que terminó con la detención de un chofer que trabajaba mediante una aplicación de transporte y defendió el accionar durante el procedimiento que tuvo lugar en marzo del año pasado en Machado y Alem. “Por supuesto que no lo hicimos y no es nuestro modus operandi”, afirmó al descartar la existencia de una “emboscada” para interceptar al conductor.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEn una entrevista con El Eco Multimedios, el funcionario sostuvo que el control realizado formó parte de un operativo “rutinario” organizado junto a la Jefatura Departamental y recordó que ese mismo día se labraron decenas de infracciones y se secuestraron varios vehículos.
Además, Villarruel remarcó que el conflicto no se originó por el uso de una aplicación en sí misma, sino porque el vehículo involucrado “no estaba habilitado para cumplir esa función” bajo las ordenanzas vigentes. También cuestionó la versión del conductor absuelto y aseguró que “terminó en el calabozo porque quiso atropellar a cuatro inspectores y a un policía, no por un extra”.
Sin notificación
Invitado al ciclo Plataforma Magazine (EcoTV y 104.1 Tandil FM), Villarruel inició su descargo aclarando que, hasta el momento, no recibió ninguna notificación oficial sobre la demanda presentada en su contra. “Todo lo que sé me enteré a través de los medios”, dijo.
No obstante, se mostró predispuesto a dar explicaciones ante quien lo requiera, aunque expresó que “a veces explicar lo obvio es más difícil que explicar algo complicado”.
Su postura fue firme respecto a la naturaleza del procedimiento al señalar que se trató de un control “rutinario” que se planificó con al menos una semana de antelación junto a la Jefatura Departamental.
Operativos de rutina
En ese sentido, el funcionario descartó la hipótesis de “emboscada” al recordar que el lugar donde se produjo el incidente es un punto frecuente de fiscalización, donde además ese mismo día “secuestramos 12 vehículos e hicimos casi 50 infracciones”.
“En esa esquina hacemos decenas de operativos al año. Es una emboscada bastante particular”, deslizó con tono irónico para luego aclarar que “por supuesto que no lo hicimos y no es nuestro modus operandi”.
Villarruel mencionó que la identificación de los vehículos que operan bajo estas aplicaciones no requiere de grandes mecanismos, sino que basta con observar las herramientas tecnológicas disponibles. Mencionó que, tal como se puede comprobar ingresando a la aplicación, los vehículos y sus patentes son visibles para cualquier usuario.
Además, destacó que el área a su cargo cuenta con un listado y recibe denuncias de vecinos y trabajadores del sector sobre quiénes ejercen esta actividad que “no está habilitada por el Municipio”, sentenció.
Identificación y cruce
“No fue tan sencillo” determinar que se trataba de un chofer de aplicaciones, aseguró Villarruel, que relató que el auto detenido estaba registrado como un remís de la agencia Alas, pero al consultar con la empresa, se informó que la unidad no estaba prestando servicio oficial en ese momento.
“Cuando le preguntamos al chofer si era Uber o remís, dijo que era remís, pero el pasajero aseguró que lo había tomado como Uber”, expuso el funcionario. Entonces, ante la contradicción, se comunicaron con los encargados de la agencia, que se presentaron en el lugar. Al constatar que el vehículo realizaba una tarea para la cual no tenía permiso municipal, se procedió “a la infracción y la retención” de la unidad conforme a la norma vigente por “un auto no habilitado para cumplir esa función”.
En un momento también se produjo un fuerte intercambio de palabras entre el conductor y el ocupante del rodado, que era dueño de una agencia de remises de la ciudad, circunstancia que motivó la intervención del personal municipal.
Las plataformas en Tandil
Sobre la vigencia de servicios al que los usuarios acceden mediante plataformas, Villarruel remarcó que el Gobierno comunal “nunca se opuso” a la habilitación de estas aplicaciones de transporte privado de pasajeros, pero aclaró que deben ajustarse al marco regulatorio vigente en la ciudad.
Bajo ese encuadre, mencionó que estas alternativas incumplen, por ejemplo, con la designación de un espacio físico para la atención de los usuarios, entre otros requisitos que contemplan las ordenanzas que regulan el transporte privado de pasajeros.
Incluso, señaló que la fiscalización no se limita únicamente a Uber, sino que alcanza a los denominados “remises truchos” que operan incluso sin aplicaciones de por medio. “Hay otros que practican el mismo servicio sin la aplicación y que nos denuncia la misma gente”, afirmó el director.
“Me denunciaron por trabajar”
Sobre el final de la entrevista televisiva, Villarruel hizo un descargo personal sobre su rol como funcionario de la gestión comunal. Con 17 años de trayectoria, aseguró que, a pesar que “no es grato” ser señalado en una presentación penal, expresó: “Hoy estoy denunciado por trabajar; no me denuncian por robar”.
El director de Control Urbano Vehicular también objetó las declaraciones que realizó el conductor del Uber que, ante los micrófonos de la 104.1 Tandil FM, dijo que fue detenido por realizar “un mango más para festejar el cumpleaños de mi mujer un poco más holgado”.
“Terminó en el calabozo porque quiso atropellar a cuatro inspectores y a un policía, no por un extra”, replicó el funcionario en cuanto a la reacción del trabajador del volante al momento del control.
El fenómeno de las “moto Uber”
Otro dato que grafica la situación del transporte privado de pasajeros gira en torno a la presencia de motos que operan bajo la plataforma. El director de Control Urbano Vehicular reveló que recientemente retuvieron una “moto Uber” que circulaba “sin chapa patente” y que, al interceptarlo, comprobaron que el conductor “no poseía licencia de conducir” y que el pasajero que iba sentado atrás admitió haber contratado el servicio a través de la aplicación.
“El mismo pasajero dijo que lo llevaba y ni siquiera tenía licencia”, relató Villarruel, utilizando el ejemplo para ilustrar los riesgos a los que se exponen los usuarios de sistemas no regulados. “Uno tiene que velar el control de la norma y cómo cuidamos a nuestros vecinos”, expresó.
Finalmente, lamentó que la Justicia no lo haya convocado antes de emitir una resolución sobre la validez del procedimiento. “Nunca me llamó porque le hubiese relatado cómo fueron los sucesos”, afirmó.
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