Inés volvió a Tandil: una emotiva caravana le dio la bienvenida
Recorrió las calles de la ciudad y culminó con un emotivo encuentro frente al mural de la calle Pinto.
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Inés Socobehere, la bebé que mantuvo expectante a toda la comunidad tandilense durante 2025, tuvo su tan ansiado regreso a Tandil. Luego de recibir la aprobación médica a poco más de seis meses del trasplante de corazón, “Inesita”, como la adoptó la sociedad tandilense, fue recibida este sábado por una multitud que la acompañó en caravana y la ovacionó en el mural de Pinto y 9 de Julio.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailEl arribo de la bebé junto a sus padres, Julia y Juan, y su hermano mayor, Bautista, se coordinó con el personal del Cuartel Central de Bomberos. Los oficiales aguardaron a la familia a poco más de 200 metros de la rotonda de Espora y la Ruta Nacional 226 para subirlos al camión y realizar el recorrido hasta el mural dedicado a Inés, en Pinto al 600.
La familia Socobehere relató el viaje hasta Tandil a través de las redes sociales. El mismo inició con una salida bajo una llovizna en la Ciudad de Buenos Aires y tuvo una parada estratégica en Las Flores para almorzar, con el objetivo de que Inés "llegue de buen humor a Tandil". Todo esto retrasó un arribo que estaba anunciado para las 16 y finalmente fue, pasadas las 17.
Varios autos y camionetas se acercaron hasta Espora desde antes de las 16 para esperar el arribo de Inés. Algunos de los vecinos presentes llevaron globos rojos con forma de corazón, carteles que le daban la bienvenida a la familia y reposeras para sentarse sobre la vereda y transitar la espera. Fueron cerca de 20 vehículos los que se acomodaron entre Pugliese y Espora.
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Una caravana de alegría
La sirena de la autobomba comenzó a escucharse exactamente a las 17:22. En ese entonces, los presentes se agolparon sobre la esquina de la avenida y la colectora. Los niños corrieron con los globos rojos, mientras los adultos empezaron a dejar de manifiesto la emoción por el hecho.
El vehículo de los bomberos fue el primero en aparecer por la arteria nacional. Los efectivos, todos con barbijo, también hicieron sonar las bocinas para celebrar la llegada de Inés. La bandera de "Un corazón para Inés" ondeaba bien alto en la parte trasera de la autobomba y detrás, cerca de una decena de autos acompañaba con el mismo ritmo de los bocinazos.
La caravana pasó con tal rapidez que resultó difícil divisar a Inés y su familia. Igualmente, todos los presentes mostraron alegría y rápidamente se subieron a sus vehículos para acompañar el recorrido. El mismo tomó el tramo de avenidas hasta Santamarina y luego ingresó en el centro de la ciudad.
Tras casi 20 minutos, la caravana llegó hasta el mural ubicado en Pinto, casi llegando a la esquina de 9 de Julio, el cual expresa la palabra “Gracias” realizado con las calcomanías de la campaña “Un corazón para Inés”. Allí aumentó considerablemente la cantidad de gente presente: a los que realizaron la caravana se sumaron vecinos de la zona y peatones que circulaban por el centro.
La gente acompañó con palmas y el grito de “Inesita”, los autos tocaron bocina sin parar y la familia descendió de la autobomba generando una gran ovación. Con una indisimulable alegría mezclada con la emoción, Julia y Juan sostuvieron a Inés ante una multitud que cada vez se apretó más sobre el vehículo de los bomberos, pero siempre respetando las medidas de seguridad para la salud de la bebé.
Julia fue quien habló a los presentes. Con un discurso en el que tuvo que parar en varias oportunidades por las lágrimas y por los aplausos de la gente, la mamá expresó: “Los cuatro nos fuimos y los cuatro volvimos. Acá hay un ejemplo, como Isi, de que donar órganos salva vidas. Gracias a todos, gracias por el recibimiento. Hay familia que hace casi un año que no vemos".
Justamente la historia de Isidro Gastaldi Aladro, el niño tandilense de cuatro años, tiene muchos puntos en común con la de Inés. Dos nenes que a tan temprana edad atravesaron un proceso quirúrgico complejo para seguir con vida gracias a la donación de un corazón. La historia unió a las familias y por eso los padres de Isi, Laura y Sebastián, estuvieron presentes en el recibimiento a la familia Socobehere.
Inés, su hermano y sus papás fueron hasta el mural y se tomaron una foto para el cierre de una jornada que quedará en la memoria de todos. Luego invitaron a Isi y su familia para hacer una imagen que resume la importancia de la donación de órganos para dar esperanza de vida a otras familias y una alegría incalculable a la comunidad que acompañó paso a paso ambos procesos.
De la incertidumbre a la alegría de volver
La historia de Inés Socobehere es un relato de resiliencia, fe y solidaridad que mantuvo en vilo a toda la comunidad. Todo inició en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde la bebé fue internada debido a un cuadro de salud complejo. Sus padres enfrentaron jornadas de angustia mientras los médicos trataban la cardiopatía que afectaba a su hija. En ese momento, Tandil comenzó a hacerse eco de la situación y acompañó a la familia.
La situación tomó un giro crítico cuando los médicos determinaron que la única salida para salvar la vida de Inés era un trasplante de corazón. Fue entonces cuando la pequeña ingresó formalmente a la lista de emergencia nacional del Incucai. La noticia impulsó campañas de concientización sobre la importancia de la donación de órganos pediátricos.
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Apareció el donante luego de que pasaran más de dos meses desde que Inés entró en la lista de emergencia. La intervención se llevó a cabo el viernes 4 de julio. Inés afrontó con fortaleza el postoperatorio. La pequeña guerrera superó las etapas asombrando a los profesionales del Hospital Italiano por su capacidad de respuesta y su vitalidad.
El capítulo final de esta etapa de su vida se escribió con el anuncio más esperado: el regreso a casa. Después de meses de vivir en Buenos Aires, lejos de su hogar y sus afectos cotidianos, los médicos autorizaron el retorno de Inés a Tandil. En total fueron 253 días de internación en donde, como contó su mamá, casi ni pudieron ver a sus familiares.
Este regreso no fue solo un traslado físico, sino el triunfo de la vida sobre la adversidad. La historia de Inés Socobehere, como en su momento también fue la de Isi, deja una huella imborrable en la ciudad, recordando la importancia de la donación de órganos. Hoy, Inés ya está en su ciudad, rodeada de su gente, escribiendo un nuevo futuro con cada latido.
"Inés volvió a vivir hoy"
Una de las primas de Julia, la madre de la pequeña, expresó conmovida a El Eco Multimedios que el corazón de todos los allegados "explotaba" de felicidad ante la magnitud del recibimiento. Según relató, todavía no lograban dimensionar el alcance que tuvo la historia de Inés en la sociedad tandilense y el profundo mensaje de esperanza que dejó su proceso de sanación.
"Por ahí uno no encuentra las palabras para dimensionar hasta dónde llegaron y los mensajes que dieron. Es inexplicable, Inés volvió a vivir hoy", manifestó la familiar en medio de los festejos. La mujer agradeció a cada vecino que, sin conocer personalmente a la niña, se tomó un momento para prender una vela u orar por su salud.
El sentimiento de gratitud hacia los ciudadanos fue el denominador común en la tarde de ayer. Uno de los tíos de Inés, hermano de Julia, recordó la dureza de los últimos 12 meses y el rol fundamental que desempeñaron las mujeres de la familia, quienes estuvieron "en el frente de batalla" día tras día en el hospital.
"Fue un año muy duro para todos. Ellas estuvieron allá, poniendo el pecho todos los días, y la verdad que fue impresionante y muy emotivo todo", relató el hombre. La descripción de la lucha familiar en Buenos Aires contrastó con la alegría del regreso, marcando la importancia del acompañamiento humano que recibieron.
El tío de Inés calificó la escena como "espectacular" al referirse a la cantidad de gente que se acercó a la rotonda. Según contó: "Cuando llegamos empezamos a ver toda esta cantidad de autos y eso la verdad que te emociona", concluyó.
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