La historia de Agustín y su noche inolvidable junto a Divididos
En su visita a El Eco, relató cómo nació su pasión por el rock y el momento en que Ricardo Mollo lo invitó al escenario.
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El escenario tandilense fue testigo, el viernes por la noche, de un momento que trascendió la música local para convertirse en un fenómeno viral en todo el país. Agustín, un niño de diez años con una impronta roquera inusual para su edad, cumplió el sueño de cantar junto a Divididos ante una audiencia que estalló en aplausos. La historia detrás de este encuentro se conoció en detalle durante su visita a Cultura Zip (El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1).
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailDurante la entrevista, el joven cantante recordó los instantes previos a subir a las tablas. Confesó que, si bien sentía el deseo de estar allí, notaba que la posibilidad era difícil de concretar. Sin embargo, el impulso de su madre fue determinante para que el niño logara cruzar el vallado de seguridad y quedara a pocos metros de los músicos. Agustín le hizo una seña a Ricardo Mollo para preguntarle si podía cantar, recibiendo una respuesta afirmativa por parte del líder de la banda.
El niño de diez años interpretó "La rubia tarada", un clásico de Sumo que conoce a la perfección. Según explicó, es fanático de La Bigornia, la banda tributo a Sumo, desde que estaba en la panza, y suele interpretar esa canción en sus presentaciones con ellos. El impacto de su actuación fue tal que, tras bajar del escenario, recibió elogios de los propios músicos e incluso Mollo le regaló una de las púas que utilizó durante el concierto.
El vínculo de Agustín con el género es un estilo de vida que se respira en su hogar. En su casa se escucha rock nacional e internacional de forma constante, lo que moldeó su gusto musical hacia bandas como La Renga, Viejas Locas, AC/DC, Nirvana y Queen. "Me gustan sus letras y su forma de expresar", señaló el niño al intentar explicar qué es lo que lo atrae de Sumo, una banda que suele interpelar a un público de mayor edad.
Esta pasión lo llevó a subirse a un escenario por primera vez cuando apenas tenía dos años, ocasión en la que cantó "Fuck You" junto a La Bigornia. Desde entonces, su camino artístico no se detuvo. Agustín estudia música y participa en clases de teatro y prebanda. Además, en su domicilio cuenta con un escenario propio donde realiza presentaciones para su familia, demostrando una vocación que apunta a la formación de su propia banda en el futuro.
El contraste con su generación
A pesar de la masividad que alcanzó el video de su presentación, Agustín mantiene los pies en la tierra, aunque reconoce la sorpresa que le generó la reacción de sus pares. Relató que, tras el fin de semana, recibió mensajes de muchos compañeros del colegio que se asombraron al verlo. "Mis amigos no escuchan rock, escuchan RKT y cumbia; me impresionó que ahora me estén escuchando a mí", comentó entre risas.
A pesar de su firme postura a favor del rock, el folclore y el tango, el pequeño artista se muestra abierto a otras expresiones. Recordó con orgullo cuando el año pasado se vistió de paisano para cantar una chacarera de El Chaqueño Palavecino en un acto escolar. Esta versatilidad y carisma son los que, según su madre, lo definen desde su nacimiento y le permiten manejarse con soltura frente a los micrófonos de los medios nacionales que hoy lo requieren.
El apoyo familiar
Detrás del pequeño artista se encuentra Ana, su madre, quien cumple un rol fundamental en el acompañamiento de su carrera y su vida cotidiana. Ana destacó no solo el talento musical de su hijo, sino su madurez y compromiso en el hogar, especialmente en el cuidado de su hermana menor de dos años. "Es un excelente hijo, al margen de lo que canta o baila; la alegría que le pone a la casa es tremenda", expresó emocionada durante la charla en el programa de El Eco.
La repercusión mediática de los últimos días fue inmensa, con llamados de figuras nacionales y participaciones en diversos canales de streaming. No obstante, la prioridad sigue siendo su formación académica. En ese sentido, Ana mencionó que mantuvo una charla con la directora de la Escuela 21, quien comprendió la situación excepcional que atraviesa el niño.
Con la mirada puesta en el futuro, Agustín ya tiene una fecha marcada en el calendario: el 4 de julio viajará a Buenos Aires para ver nuevamente a Divididos. Mientras tanto, continúa con su rutina cargada de actividades que incluyen fútbol, cocina y mucha música. Su sueño es seguir sorprendiéndose y, por qué no, cumplir sus próximas metas pendientes: compartir escenario con La Renga o el Pity Álvarez, manteniendo siempre intacta esa esencia roquera que lo convirtió en el protagonista de la semana en Tandil.