Malas Artes, el proyecto autogestivo que sigue impulsando la difusión de artistas locales
La idea de la fotográfa Dolores Tuculet tomó forma hace cinco años y, tiempo después, incorporó una galería con muestras mensuales. Con un formato digital e impreso, la publicación bianual reúne en cada edición a 25 artistas de distintas disciplinas para dar a conocer su trabajo.
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La revista Malas Artes, que nació del deseo de la fotógrafa Dolores Tuculet, cumple cinco exitosos años en la revalorización de artistas locales y apuesta a seguir manteniendo la sinergia que vincule a los hacedores de la cultura con el público. Asimismo, poco antes de la pandemia, la propuesta sumó una galería para exponer diferentes obras de manera gratuita en el bar Macanudo, ubicado en Rodríguez 459, y habilitar otra vía de difusión artística.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAdemás, junto a Micaela Arroyo, la otra pata de la iniciativa, presentaron recientemente la experiencia en la Feria del Libro para acercar el proyecto a la gente que no lo conoce, en pos de ampliar las redes.
De este modo, con una tirada bianual al pulso de la autogestión, la revista se encuentra tanto en formato digital y papel, con una gran calidad de impresión. Tras nueve ediciones en su haber, en junio salió el primer número del año y en octubre se reeditará la convocatoria para la edición de noviembre. La misma busca reunir diferentes disciplinas como literatura, ilustración, fotografía, grabado, arte digital y demás.
En conversación con El Eco de Tandil, Dolores definió que “hacía falta un proyecto como este en la ciudad para contribuir a la movida cultural local, de eso nos dimos cuenta con la buena repercusión que tuvo el primer número”.
Y aunque se hace camino al andar y la revista ha mutado desde sus orígenes, pervive la identidad de lo que desean transmitir. En el devenir, la publicación redujo su tamaño por una cuestión de practicidad y costos, pasaron de imprimir 50 ejemplares a hacer 300 y no temen mezclar pintura, ilustración, fotografía, literatura, y expresiones varias, que encuentran una unidad en el núcleo de Malas Artes.
Pour la galerie
Por otro lado, reseñó que hace poco más de dos años surgió la oportunidad de montar un espacio de exhibición en Macanudo, con una rotación mensual, que permite mantener viva la llama artística durante todo el año. La cantidad y variedad de público que concurre al bar lo vuelve el escenario ideal para dar a conocer nuevos nombres y propuestas.
En este marco, el próximo sábado 3 de septiembre se inaugurará la muestra de Xerry, el álter ego de Geraldine Jensen, artista que expondrá una serie de pinturas. Así, cada mes, en las paredes del lugar se cuelgan nuevas obras, que llegan a partir de la postulación de los mismos hacedores visuales. Para ello, los interesados deben completar un formulario que se encuentra en el perfil de Instagram de Malas Artes. La participación es totalmente gratuita, con el montaje y la difusión incluidos.
En tanto, también evaluó que en ambas iniciativas participa gente nueva de todas las edades y que ello se debe al trabajo sostenido en el tiempo, que ya empezó a dar sus frutos.
“La galería funciona con muestras individuales o colectivas de artistas que, de alguna manera, se linkearon con Malas Artes. Hay un grupo de 25 artistas que varía en cada edición y ya han pasado 250 nombres”, indicó.
La unión hace la fuerza
Pese a la cuarentena y los avatares de la pandemia, la rueda nunca dejó de girar y para Dolores la premisa siempre fue mantener el proyecto activo. Pasado el cimbronazo del Covid, la vida retomó su ritmo habitual y las presentaciones con público volvieron al ruedo, entre otras actividades.
En tanto, en el momento de las restricciones que prohibieron durante varios meses las presentaciones y eventos culturales, idearon una premiación junto a la Facultad de Arte de la Unicen, que se realizó a través de las redes sociales, para aliviar un poco la compleja situación económica del sector.
Al respecto, Dolores refirió que “la pandemia fue durísima pero pudimos, por suerte, sacar una revista cada año. La mandamos a la casa de los artistas y a quienes la habían comprado, y en un momento hicimos un minievento con los participantes, como para encontrarnos”.
“En Malas Artes pulsamos la unión, muchas veces las disciplinas se encuentran separadas, por diferentes causas, y la revista las une a todas ellas. Y reúne a artistas ya reconocidos con nombres incipientes. Muchas veces nos han dicho que la participación en el proyecto sirvió para darles el empujoncito que necesitaban para salir a la cancha y darse a conocer”, expresó.
Con este logro, para el equipo detrás de este proyecto la meta ya está cumplida y esperan continuar expandiéndose cada vez más. Así, la rueda mágica del arte sigue girando y hay lugar para todos, sólo es cuestión de hacerlo posible.