Luego del reclamo, confirmaron la reapertura de los centros de día para personas con discapacidad
El Municipio firmó el decreto luego de obtener la aprobación de Provincia. Autorizó al funcionamiento de establecimientos destinados a la atención de personas con discapacidad. Desde El Andamio, Dina Bos, celebró la noticia y garantizó el cumplimiento de los protocolos.
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El anuncio se conoció después del reclamo que impulsó un grupo de padres, hermanos y familiares de personas con discapacidad, que elevó una carta a la directora provincial de Promoción de Derechos para Personas con Discapacidad, María Cecilia Terzaghi, para pedir por la apertura de los centros de día que trabajan con los mismos protocolos con las escuelas especiales.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa norma comunal hace referencia al decreto provincial 725/21, que permitió el funcionamiento de ese tipo de establecimientos producto de la autorización de la Jefatura de Gabinete de la Provincia de Buenos Aires y la evaluación del protocolo específico por parte del Comité de Seguimiento del Covid-19 del Sistema Integrado de Salud Pública.
A su vez, señala que se deberá seguir el protocolo y lineamiento establecido por el Comité de Seguimiento, conjuntamente con los indicados en las actuaciones provinciales NO-2021-05209978- GDEBA-MJGM.
Estado de situación
A comienzos de marzo, la Jefatura de Ministros de la Provincia de Buenos Aires autorizó la solicitud de habilitación de funcionamiento de los Centros de Día para Personas con Discapacidad, aunque la situación sanitaria de la ciudad y el cambio de fase obligó a la comuna a realizar las consultas pertinentes a la administración bonaerense para confirmar la autorización de apertura de los espacios en el nuevo estadio.
Mientras tanto, desde la Dirección de Discapacidad y Adultos Mayores se mantuvo contacto con familiares y referentes de las instituciones y se los acompañó en las gestiones elevando a la directora provincial la nota realizada por familias, que dio pronta respuesta y se ocupó de trasladar las inquietudes al Ministerio de Salud bonaerense.
La directora de Discapacidad y Adultos Mayores, Lucía González, señaló que “somos conscientes del trabajo realizado puertas adentros de las instituciones y la importancia de continuar con la actividad presencial para los jóvenes y adultos que allí asisten, atendiendo a la necesidad de acudir a espacios terapéuticos y de rehabilitación”.
Destacó que los protocolos “fueron estrictos y son respetados por los concurrentes y profesionales que allí se desempeñan, no registrándose contagios en estos espacios”.
Es en ese sentido, “y entendiendo que los protocolos presentados fueron aprobados por las autoridades provinciales, es que se pudo determinar la habilitación del funcionamiento de estos espacios”.
Protocolos y cuidados
Para la responsable de El Andamio, Dina Bos, fue un “logro enorme” y garantizó el cumplimiento de los protocolos sanitarios vigentes, mientras espera que las instituciones se reordenen para volver a funcionar.
“Los cuidados serán excesivos, con aforo y la circulación interna”, aseguró, y detalló que “no irán todos los días y no se cruzarán grupos entre sí”. De todos modos, contó que desde marzo “se trabajó así y los resultados fueron muy buenos”, ya que no reportaron ningún caso. “Ahora vamos a extremar algunas medidas y el compromiso de las familias es fundamental”, resaltó.
En diálogo con El Eco Multimedios, Bos planteó que “comprendemos la situación sanitaria de la ciudad y el complejo momento, pero a esto se suma la angustia de las familias que ven cómo sus hijos se deterioran sin el acompañamiento de las instituciones especializadas”.
En marzo, “pudimos volver porque se hizo un trabajo en equipo”, que derivó en la elaboración de un protocolo local, que contó con el asesoramiento de la directora de Discapacidad y Adultos Mayores, Lucía González. El documento se elevó a Provincia, “se aprobó y pudimos funcionar”.
Cuando se decretó la Fase 2, “cerraron las puertas de las instituciones para personas con discapacidad que dependen de Salud” y el impacto emocional “fue enorme”, pensando incluso que se reeditaba la experiencia vivida en 2020.
Durante el primer año de la pandemia, con los meses de aislamiento estricto, las experiencias fueron variadas. Los casos “más complejos y severos mostraron un deterioro, incluso a nivel social”, que en el contacto diario con otros “aprenden sus habilidades sociales, estimulan el nivel cognitivo; las personas con discapacidad intelectual, si no tienen esta estimulación que viene de afuera, genera un deterioro”.
Pese a este difícil planteo, Bos marcó como positivo el trabajo de las familias para acompañar a sus hijos. “Fue muchísimo; desde la casa han hecho lo imposible por estar con ellos, conectarse a una reunión por Zoom y hacer lo que los terapistas le indicaban. Fue genial”, valoró sobre una posibilidad que permitió un “acercamiento y una cuestión afectiva y emocional” entre las familias y los grupos de trabajo que “no se había logrado tanto”.
De todos modos, remarcó que las situaciones complejas son aquellas en las que “no se pueden sentar frente a una computadora, que no tienen lenguaje o los medios” para poder llevar adelante la virtualidad.
