Madres Territoriales aseguraron que “sí se puede salir” del consumo problemático
Natalia Lorea y Mónica Rodríguez compartieron sus experiencias familiares y reclamaron una mayor articulación en los procesos de internación compulsiva. Además, anunciaron una charla abierta junto al Municipio en Movediza.
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“Quiero demostrarle a las mamás que sí se puede”. La frase pertenece a Natalia Lorea, referente de Madres Territoriales en Tandil, y resume el eje del testimonio que compartió junto a Mónica Rodríguez durante una entrevista en “Plataforma Magazine”, por ECO TV y la 104.1 FM.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailAmbas atravesaron durante años situaciones de consumo problemático con sus hijos y hoy forman parte de una red de acompañamiento para otras familias. Lejos de un relato derrotista, las dos mujeres eligieron poner el foco en la recuperación, en los procesos y en la necesidad de sostener redes comunitarias.
“Después de todo lo malo, se vinieron cosas buenas”, aseguró Lorea al contar que su hijo, hoy de 23 años, lleva cuatro años desde “el día uno”, como llaman dentro del grupo al inicio de la recuperación.
“Va a ser papá, formó su familia, sigue en su trabajo y gracias a Dios todavía se sigue manteniendo en pie, peleándola día a día”, relató.
Rodríguez, por su parte, contó que su hijo Gonzalo, de 26 años, atraviesa actualmente una internación y tratamiento. “Esta vez se interna y no voy a aflojar”, sostuvo al recordar las dificultades y retrocesos que atravesaron durante los últimos años.
Ambas integran Madres Territoriales, una organización conformada principalmente por madres y familiares de personas con consumos problemáticos, situaciones de vulnerabilidad social y exclusión.
En ese marco, días atrás anunciaron una charla abierta que brindarán este viernes desde las 17.30 junto al Municipio en el CIC de Movediza (La Pastora y Misiones) en la que se otorgarán herramientas y espacios de escucha para familias que atraviesan problemáticas similares.
“Una no lo puede creer”
Las historias de ambas comenzaron de manera similar: cambios de conducta por parte de sus hijos, ausencias prolongadas, violencia y faltantes en el hogar.
“Mi historia arranca con mi hijo en consumo desde muy chico, desde los 14, pero yo como mamá me di cuenta casi a los 18, cuando ya estaba todo más que complicado”, contó Lorea.
Según relató, las primeras señales aparecieron en modificaciones de comportamiento. “Las contestaciones, las llegadas tardes, todas las veces en que no sabés dónde está. Y a eso le sigue la falta de cosas en la casa”, enumeró.
“Al principio no lo querés aceptar”, reconoció. “Lo negué tanto que después, cuando me fue yendo bien, dije: ‘quiero demostrar que sí se puede’”, sostuvo.
Rodríguez atravesó un proceso similar. “Mi hijo Gonzalo se inició en el consumo más o menos a los 14 años, con marihuana”, recordó. “Una niega el estado del problema del nene. Mi hija me decía: ‘mamá, Gonzalo tal cosa’. Y yo le decía ‘no, no’. Una no lo puede creer”, relató.
Con el tiempo, explicó, comenzaron los episodios de violencia y hurtos. “Faltaban cosas en la casa. Yo tenía que trabajar y cuando venía encontraba que algo faltaba”, señaló. Incluso relató que en una oportunidad realizó una denuncia contra su propio hijo.
Internaciones y procesos judiciales
Las dos madres coincidieron en que el acceso a una internación compulsiva suele implicar un largo recorrido previo y múltiples gestiones familiares.
Lorea recordó que, tras “golpear muchísimas puertas”, logró obtener una internación compulsiva ordenada por un juez. “En mi caso, él tenía muchos problemas con la justicia: iba a terminar preso o me lo iban a matar”, sostuvo.
Rodríguez también recurrió a la vía judicial. “Esta es la segunda internación compulsiva que tiene, estuve buscando siempre la orden del juez, que no es muy fácil”, afirmó.
En Argentina rige la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657, sancionada en 2010, que establece un enfoque de derechos humanos y promueve tratamientos comunitarios e interdisciplinarios, priorizando las alternativas ambulatorias por sobre las internaciones.
La normativa define que la internación involuntaria debe ser un recurso terapéutico excepcional y sólo puede aplicarse cuando exista una situación de riesgo cierto e inminente para la persona o terceros.
Además, la ley exige dictámenes profesionales interdisciplinarios, la constatación de que no existen otras alternativas eficaces y un informe sobre las estrategias previas implementadas.
“Un chico complicado no puede decidir”
Uno de los puntos sobre los que más insistieron las integrantes de Madres Territoriales fue en las dificultades que, según describieron, suelen aparecer luego de obtenida la autorización judicial.
“Yo te puedo decir que, hoy en día, no es tanto el juzgado”, sostuvo Lorea. “Generalmente tenemos fiscales y jueces que se toman el tiempito de leer los legajos de cada chico”, comentó.
Sin embargo, indicó que muchas veces los obstáculos aparecen en las evaluaciones posteriores dentro del sistema de salud. “El juez te puede firmar la autorización, pero muchas veces los llevan, los evalúan y, si el psicólogo o el psiquiatra considera que el chico está apto para la sociedad así esté drogado, haya tenido un intento de suicidio o una agresión en la casa, lo vuelven a mandar a la casa”, cuestionó.
“Un chico complicado no puede decidir”, afirmó.
En ese sentido, aclaró que el planteo de las familias no apunta contra los trabajadores de salud mental, sino a la necesidad de una evaluación más integral. “Muchas veces toman como que nosotros vamos contra el hospital o el área de salud mental. Y no vamos contra ellos, sino que a veces pedimos que se tomen un poquito de tiempo de evaluar al chico, pero también para hablar con la familia”, expresó.
“Hay chicos que realmente están en peligro y está en peligro su familia también”, agregó.
Redes de acompañamiento
Actualmente, el hijo de Rodríguez realiza tratamiento en la organización Vientos de Libertad, en Tandil, mientras que el hijo de Lorea continúa su proceso en Vencer para Vivir, en Zárate.
Además, mencionaron otros dispositivos de atención y destacaron el crecimiento de espacios comunitarios vinculados a la recuperación de personas con consumos problemáticos.
La propia articulación entre ellas surgió a partir de una entrevista periodística previa, también en El Eco Multimedios. “Yo la vi en la tele y mi hermana me pasó la nota. La busqué y le escribí”, recordó Rodríguez sobre el primer contacto con Lorea.
Desde entonces, ambas participan activamente de Madres Territoriales y de grupos de acompañamiento para familias y personas recuperadas. “Nada mejor que otro par para poder contenerse”, resumieron.
La organización mantiene abiertas distintas vías de contacto a través de Instagram, en la cuenta nobajo_losbrazos, y mediante WhatsApp al 249 421-7100, donde también funcionan grupos de apoyo para padres y jóvenes en recuperación.
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