Montarosa presenta La Reina del Páramo en Tandil: “es acercar el material a su lugar de origen”
Será con formato banda completa, el viernes 15 a las 21 en Casa Violeta, junto a Emil Banda.
Cuando Montarosa dejó Tandil hace una década todavía tenía fresco el folklore que había curtido en su casa natal, con el que había hecho sus primeras armas en la guitarra. Ya en Capital Federal, un día se fue con los indies y tuvo un amor y también muchos más, y de ese cruce entre lo montaraz y lo urbano nació el proyecto musical que lleva su nombre.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa banda - que completan Tuti Posse, Celestina y Fran Limón- lleva cinco años creciendo a paso firme con la canción como bandera. El último paso en ese camino es La Reina del Páramo, un disco que ya presentaron en el teatro porteño Margarita Xirgu y este viernes 15 lo harán en Casa Violeta, junto a Emil Banda. Una fecha que promete no sólo ser una fiesta, sino también el reencuentro de las canciones con la ciudad que fue su lugar de origen.
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El germen del disco puede rastrearse en la pandemia, cuando resonaban diferentes distancias que Montarosa tradujo como “páramo”, un lugar desamparado y deshabitado. Con el fin de atravesarlo trazó primero un mapa sensible hecho de canciones, y después reunió a su banda y a sus amigos para plasmarlo para siempre en una grabación que hicieron entre Tandil y Ayacucho, con producción de Benito Malacalza.
El resultado es un álbum pero también una invitación a “cruzar un pueblo abandonado y secreto”, con más de un punto en común con Tandil, con su terminal, sus perros de bronce, y sus relatos de amor, de encuentro y despedida.
Cada canción abre una puerta a vivir una historia, y quizás por eso cuando Montarosa habla de su propuesta lo hace a partir de de conceptos como “guión” o “narración”. Cada arreglo, cada sonido, cada atmósfera -cuenta- se justifica si acompaña al elemento central de su música, que es la palabra. El viernes 15, alrededor del fuego de la banda en vivo, la historia va a volver a empezar.
- ¿Qué te genera tocar en Tandil, volver con tus canciones y presentando un disco nuevo?
-La verdad que es una re emoción. Tenía muchas ganas de que pasara, hace mucho tiempo, porque se siente muy distinto. He ido a tocar como solista a distintas fechas que me han invitado y estuvo muy bueno, pero para mí hay algo que es muy distinto con la banda, algo de lo que pasa con la energía, que es mucho más hacia afuera.
El show solista es bastante más intimista, y a éste tengo muchas ganas de compartirlo allá con la gente querida. Me parece que más allá de que ya hace un tiempo que estoy en Capital, sigo sintiendo que soy de Tandil, como esa cosa simbólica de ser de allá, y desde el primer momento me imaginé que cuando pudiera sacar un disco, llevarlo.
La pandemia interrumpió esa ilusión, y que que ahora se pueda dar me conmueve, porque siento que es como devolver un poco, o acercar el material a su lugar de origen.
Incluso hay una canción central en el disco que habla de Tandil, para quien lo quiera entender o no, pero para mí está muy presente. Y estuvo muy presente también durante la pandemia, esa distancia con Tandil, así que bueno, es como una gran alegría poder llevarlo para allá.
-Estuviste tocando como solista, pero esta vez venís con la banda completa. ¿Con qué se va a encontrar el público?
-Se van a encontrar con una banda donde la canción está muy presente, muy al frente. Por ahí pensándola desde el formato, pero también de la presencia de las voces, de la presencia de las letras, como guión de lo que va a pasar.
Se van a encontrar con una banda en la que los cuatro cantamos, entonces hay arreglos vocales muy interesantes. Se va a encontrar con un grupo humano que tiene como su fuerte el generar encuentros, en generar cercanía con la gente, para el que nos conoce y para el que no, esa es la impronta de los shows.
Que tiene que ver con ser un momento de encuentro, más parecido a la peña, por más que lo que hacemos es rock, siempre se trata como de generar esa cercanía con la gente y hacer que la gente se sienta involucrada, eso intentamos.
Además va a estar Emil con su proyecto, que es algo que me ilusiona un montón también porque siento que son dos proyectos cancioneros, como que tienen una misma raíz.
-Con respecto a la canción como raíz, ¿parte de ahí lo que hacen?
-Sí, totalmente. De hecho nos pasa tal vez al revés, como que a veces la canción empieza y termina, entonces después es como que tenemos que buscar la manera de estirar, de armar todo lo otro que pueden llegar a ser las atmósferas, los enlaces.
No es una banda que parta desde la experimentación o la improvisación, todo lo contrario. El eje siempre está puesto en la palabra y en lo que se está narrando.
Siempre hay como un ojo muy claro no solo con no tapar lo que se está diciendo, que la voz no quede atrás, sino también con que si vamos a poner algún elemento sonoro que tenga relación con eso.
-En La Reina del Páramo hay menciones a “la terminal”, a “los perros de bronce”, e incluso a la “ciudad natal”, algo que desde acá se lee como una referencia a Tandil. ¿Estuvo presente la ciudad durante la composición? ¿Cómo te atravesó esa presencia?
-Sí, estuvo re presente. Las canciones fueron creadas ahí, entre el periodo de pandemia y pos pandemia. Y Perros de Bronce fue como que surcó el disco. Para mí La Reina del Páramo habla un poco de la distancia de distintas maneras, la distancia emocional, la distancia con los demás, la distancia con el pueblo natal.
Incluso elegir estar en la distancia para poder elegir volver, como todo ese atravesamiento emocional que a muchos se les despertó con la pandemia, pero que para mí ya era algo que me acompañó desde el momento que me fui de Tandil.
Pero después, la ciudad atravesó el disco en otros sentidos más concretos que tiene que ver con que lo grabamos entre Tandil y Ayacucho. Entonces fue también una vuelta a casa a grabar y elegimos hacerlo así para tener un momento de mayor conexión con el material. Nos daban más ganas de que todo el disco, toda la creación fuera un verdadero encuentro entre nosotros, de nosotros con el material, de nosotros en el estudio.
Tuvo una impronta muy humana también la grabación, desde el trabajo de Gastón Gauna (de Nido Récords, que grabó el disco), hasta Fede Islas, que ofició de fletero para llevarnos todas las cosas y darnos una mano con lo que necesitáramos.
Fue algo que para mí de alguna manera fue también muy Tandilense, que acá en Buenos Aires, yo no lo veo tanto, que tiene que ver con el contar con el otro, con esa gente que te dice que sí al toque y esa energía que siento que está re impresa en el disco.
-Hablan de que el disco va del rock al folk, y pensando en el último tema, “Salir al monte” que es en el que se marca mejor el aire folclórico, ¿Va por ese camino lo próximo que están preparando?
-En realidad habría que decir más honestamente que ese es el comienzo de la música de Montarosa, tiene un comienzo mucho más montaraz, por eso también hay una relación ahí con el nombre.
Ese es el hilo con el que empezó todo. Vengo bastante del folclore porque mi padre es bailarín, mis hermanas son bailarinas de folclore, y se mamó mucho el folclore en mi casa y es algo que me gusta mucho.
Y tal vez fue el primer género que yo aprendí a tocar en la guitarra también. Después la vida me encontró con el rock y el indie, que es algo que me apasionó en otro sentido. En ese cruce después fuimos andando musicalmente otras cosas, pero eso es más el origen que lo que viene.
Y algo que me está pasando ahora es tener ganas de que la música también me haga bailar o pueda hacer bailar a quien viene a escuchar. Elegir algo que también, aunque tenga su mensaje y su palabra, pueda como movilizar a los cuerpos de otra manera.
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