Murió Horacio Angelillo, una de las voces destacadas en la historia de Radio Tandil
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Ayer se conoció la triste noticia del fallecimiento de Horacio “Oso” Angelillo, a los 76 años, reconocido periodista que desarrolló su carrera en los micrófonos de Radio Tandil. Se encontraba internado en la Nueva Clínica Chacabuco, hace varios días.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa muerte de Angelillo conmovió a los colegas periodistas, ya que fue una de las voces recordadas, tanto por su desempeño en el informativo, como en el espacio de deportes de la AM 1140, hasta su jubilación.
Además de estar a cargo del servicio informativo, también participó en ciclos políticos y trabajó en el equipo de Deporte al Día, a cargo de Sergio Mauricio Pinchentti, que llevaba adelante las transmisiones de fútbol y acompañaba a los equipos tandilenses en sus presentaciones por el país.
En el último tiempo, Angelillo había conducido distintos programas de radio y entre los más recientes se destacó en “La cueva del Oso”, siempre por Radio Tandil, propuesta que buscaba llegar a las problemáticas de los barrios tandilenses –como decía- “olvidados”, a través de las intervenciones de los oyentes.
“Desde chico me dicen Oso, porque tenía una gran cabellera. No se rían, con los años la fui perdiendo, aunque el apodo quedó y hoy cae justo para el nombre del programa”, decía con humor por entonces, en febrero de 2014.
En su extensa trayectoria atravesada por múltiples funciones, se desempeñó con jefe de locutores en la Radio Madre y se convirtió en guía de aquellos que hacían sus primeras experiencias en el aire. Allí dejó infinitas anécdotas, que forman parte de la historia de los medios locales.
Por caso, en diciembre de 2015, el Sindicato de Trabajadores de Prensa de Tandil le había entregado un presente en reconocimiento a sus largos años en el ejercicio de la profesión.
Buen vecino
Nacido el 16 de octubre de 1944, en esta ciudad, más allá de su rol de periodista, era reconocido por su don de buena persona, caracterizado por su humildad, nobleza, empatía, responsabilidad, confianza, tranquilidad y gratitud.
Su entorno y sus seres queridos lo valoraban como compañero de tareas y entrañable amigo, con el cual era placentero compartir momentos, eventos o proyectos.
Como trabajador, fue responsable, honesto y noble, pero sobre todo era buena persona. Que vuele alto y descansé en paz.
Sus restos serán velados hoy, de 9 a 11, en las instalaciones de Casa Crespo, Iacaruso y Santillán, desde donde partirá el cortejo para su inhumación en el cementerio parque Pradera de Paz.
