Necrológicas
V STELLA MARIS CASTAÑO DE MENGUCCI
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailStella Maris Castaño de Mengucci, falleció el pasado 26 de agosto a los 69 años. Nació el 12 de febrero de 1950 en Tandil, hija de Celestino Castaño y Rosa Angélica Pereyra. El 13 de julio de 1968 conoció a Mario y juntos formaron una hermosa famila que hoy la recuerda así.
“Te fuiste dejando un vacío enorme, muy difícil de llenar. Única en todos los aspectos, gran hija, hermana, esposa, mamá, tía y abuela.
Vamos a extrañar tus consejos, tus comidas, tus matecitos, tus mimos, en fin vamos a extrañar tu presencia.
Todo lo lograbas, y con esa sonrisa y esa calma que te caracterizaba, hacías que todo pareciera fácil. Nos queda un gran dolor, de esos que no se pueden explicar con palabras, pero que vamos a tratar de aplacar recordando los momentos más lindos y continuando con el legado que nos dejaste, que es la familia, los amigos y el amor que nos une.
Siempre nos va a faltar ‘la capitana’ en nuestras reuniones, pero estamos seguros de que nos vas a guiar y ayudar a que nuestras lágrimas se conviertan en sonrisas y poder continuar sin vos.
No te imaginas lo que te vamos a extrañar y la falta que nos vas a hacer en cada momento de nuestras vidas. ‘Por ti brillo mi sol un día y cuando pienso en ti, brilla de nuevo’. Te amamos por siempre. Tu familia”.
V JOSÉ CELESTINO RICCO
José Celestino Ricco fue un hombre de trabajo principios y valores. Nació el 22 de noviembre de 1930 en la ciudad de Tandil, hijo de inmigrantes su madre María Rosa López Delgado (española) y su padre César Augusto Ricco (italiano).
José supo librarle batallas desde pequeño a la vida, trabajador incansable brindó servicios en el ferrocarril durante 45 años y también de profesión plomero-gasista.
Supo cosechar grandes y buenos amigos. Amante del ciclismo deporte que practicó a lo largo de su vida.
Formó una familia con Marta Otero esposa y compañera, y tuvieron dos hijos Patricia Marcela Ricco y Juan Carlos Ricco, por los cuales veló hasta el último día de su vida. Junto a ellos llegaron los hijos políticos Guillermo Ruperto González a quien quiso, admiró y lamentó su pérdida temprana de esta vida y su hija política María Karina Aiello para quien fue un padre, guía y ejemplo de vida.
“Pudimos darle para su felicidad tres nietos Florencia Ricco González, Aldana Belén Ricco y Massimo Ricco a los cuales amó con un amor bello e incondicional.
Hoy lo recordamos con este pequeña reseña de su vida, pero permanecerá presente en nuestras vidas y vivo en nuestros corazones por siempre. Que tu alma descanse en paz José ‘Pepe’”.
V JOSE MARÍA CATTANEO
Llegó al mundo con ese don hermoso de ser querido por cada persona que tuvo el placer de cruzarse en su camino. Amigo incondicional. Marido fiel, leal. Papá híper presente y dedicado. Abuelo compinche.
Lector de cuentos interminables antes de dormir. Instructor número uno de bici sin rueditas. Amante del fútbol (millonario hasta el final), del tenis, la Fórmula Uno y las pepas de panadería.
Compañero indiscutible a la hora de viajar y acampar. Apasionado de la playa. Reparador de teles por vocación. Radioaficionado por pasión (LW8EMQ). Hizo de Dios su amigo fiel y transmitió eso con seguridad y alegría, siendo Ministro de la Eucaristía en su amada María Auxiliadora. Compartió y enseñó como un buen profesor de vida, cada enseñanza, cada vivencia.
Hace unos años un temblor molesto se adueñó un poquito de tu cuerpo, pero jamás perdió las ganas, el buen humor y mucho menos el apetito. Costaba un poco seguirle el tranco, pero despacito y sin apuro llegaba a cada brazo que quería abrazarte y cuidarte.
“Pocos días atrás, sin golpear y sin aviso una palabra fea y aterradora llegó para llevarte, pero pobre, que ilusa, creyó que te ibas y acá estás más presente que nunca.
Nos dejaste el alma llena de hermosos momentos, risas y chistes de salón que vamos a recordar por siempre. Te llevamos bien pegado al corazón para toda la eternidad. Hasta siempre ‘Pochito’. Gracias por tanto. Te amamos”.
V MARIO ALBERTO ARROYO
Mario Alberto Arroyo, alías “Beto”, nació el 29 de julio de 1958 y vivió toda la vida en calle Constitución al 800. En el barrio era muy querido y respetado. Era simpatizante del Club Boca Juniors y trabajó de ayudante de albañil y resero. Falleció en Tandil el pasado 30 de agosto de 2019 a la edad de 61 años.
“Nos despedimos de vos, pero vives en nuestros corazones. Por eso podemos decir que no has muerto, porque tu presencia nos cuidará como cuando en vida lo hacías. Le damos las gracias al Señor por habernos permitido conocerte y disfrutarte tantos años. Ahora estás con él, esperando por todos nosotros. Te amamos siempre”.
FT CLAUDIO ANIBAL BURGOS
Nació en Tandil el 11 de julio de 1960. Cursó sus estudios en el Colegio San José y desde niño jugó al fútbol en el Club Gimnasia y Esgrima, desempeñándose con éxito en el puesto de arquero, saliendo campeón en sexta división, reencontrándose en los últimos años con sus compañeros de aquella época.
En su adultez estudió Apicultura obteniendo el título de Perito en Apicultura, profesión que desarrolló en años posteriores. Fue artesano, realizando bijouterie en coco, alpaca, esmalte sobre metales, etc.
Años más tarde descubrió el oficio de picapedrero concurriendo al “Taller Municipal de Picapedreros y Escultores”, actividad que desarrolló con pasión y le permitió realizar exposiciones en piedra y en pintura. En este taller cosechó amigos entrañables, así como también en la “Incubadora de Arte”.
En 1990 se casó con Sarita Lechuga formando una hermosa y numerosa familia con sus hijos Agustín (29), Nazarena (23) y Benjamín (19).
“La familia quiere agradecerte por haber estado en nuestras vidas con tus abrazos y tus besos llenos de dulzura. Por los valores con los que nos criaste. Por hacer de nosotros las personas que somos hoy. Fuiste y serán un ser muy especial, con mucho amor para dar. Por siempre en nuestros corazones. Sarita, Agustín, Josefina, Nazarenos y Benjamín”.
V WALDINA DEL VALLE FIGUEROA
Llegó a esta vida el 8 de agosto de 1947 en Catamarca, siendo sus padres Ramón Figueroa y Paulina Salas, creciendo junto a sus ocho hermanos en Icaño de la mencionada provincia.
Se casó con Adalberto Benigno Cisterna y fruto de ese amor nacieron sus dos hijos Miguel Adalberto y Daniel Alejandro Cisterna. Posteriormente llegó su nieta Lucía Virginia a quien amó con locura.
Fue una ferviente y amorosa ama de casa a la que le gustaba cocinar, además de pasear y ver películas.
“Querida mamá el día que partiste te llevaste contigo parte de nuestra alma, Y desde ese día te extrañarnos y añoramos. Estás en ese cielo infinito rodeada de paz y amor. Nuestro amor eterno para ti. Miguel y Daniel, tus hijos”.
