Organizaciones sociales protestaron frente al Servicio Local de Niñez contra la judicialización de las infancias
Agrupaciones que trabajan en los barrios denunciaron que la dependencia municipal emplea como única estrategia de intervención la desvinculación de menores de sus familias ante situaciones de vulnerabilidad. Además destacaron que el Municipio no reconoce la labor territorial de las organizaciones ni existe una red de articulación para abordar los problemas de forma conjunta.
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En la jornada de ayer, un grupo de militantes de organizaciones sociales nucleadas en el MTE y Patria Grande, se acercaron a la sede del Servicio Local de Promoción y Protección de Derechos del Niño, Niña y Adolescentes, ubicada en Alem 1146, para expresar su repudio al accionar municipal en torno a las infancias.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa manifestación se dio en el marco de la cuarta Marcha de la Gorra, propuesta que, a nivel nacional, desde hace años visibiliza la violencia policial y del aparato estatal contra la población más vulnerable.
De esta manera, bajo la consigna “No a la judicialización de niñeces e infancias”, con banderas, carteles y viseras colocadas de forma simbólica, empapelaron la fachada del edificio. Haciendo frente al sol del mediodía, una veintena de manifestantes se expresaron en el frente de la dependencia a cargo de Lisardo Pavioni y compartieron un comunicado para dar a conocer el escenario que se despliega en las barriadas populares.
Brenda Di Spalatro, de la agrupación Viento de Abajo, una de las referentes del trabajo territorial que se lleva a cabo en los barrios, dialogó con El Eco de Tandil y denunció que “el Servicio Local viene sistemáticamente judicializando la situación de los menores en la ciudad”.
Precisamente, desde estos espacios apoyan habitualmente a las familias que el pasado julio acamparon en el Juzgado de Familia 2 para reclamar que les devuelvan a sus hijos. Dicho grupo de padres aseguró en ese entonces que desde el Servicio Local “inventan cosas” que no son ciertas para quitarle a sus hijos.
Vulneración de derechos
A partir del trabajo diario que desarrollan en el territorio, las organizaciones conocen de primera mano la historia de cada familia y las necesidades que surgen en la vulneración de derechos. “Vimos a lo largo de la pandemia cómo el Municipio se ha retirado de la promoción y protección de los derechos del niño, quedamos sosteniendo todas las situaciones las organizaciones a través de los comedores, y espacios educativos y culturales, mantuvimos relaciones con las familias”, relató Brenda.
En concreto, los movimientos sociales con anclaje en los barrios denuncian que en las políticas del Estado comunal prima la adoptabilidad de los menores y no el tratamiento integral de cada situación.
Así, desde su lugar, sostienen que no aplicar otras estrategias de fortalecimiento y revinculación, es no entender la vulneración de derechos de las familias en cuanto a vivienda, trabajo y violencia de género, entre otras cuestiones sustanciales.
Además, aseveraron que aquellos vecinos que acuden al Servicio “sufren estigmatización de quienes coordinan el espacio” y afirmó que “es el lugar al que nadie quiere venir porque temen por el vínculo de los padres, madres e hijos y la integridad de sus familias”.
Falta de reconocimiento
Por su lado, Carolina Moreira detalló que se sigue precarizando a los pequeños y a sus familias, en tanto expresó la preocupación de todo el arco de trabajo territorial por el incumplimiento de la Ley 13.298 de Promoción y Protección de los Derechos de los Niños.
“Señalamos en este sentido a las autoridades municipales, que miran para otro lado pero son responsables de bregar por los derechos básicos. Repudiamos estas prácticas que en vez de garantizar derechos judicializan a las infancias”, puntualizó.
Si bien las agrupaciones participan de las reuniones del Consejo Local de Niñez, expusieron que no son reconocidos como eslabones fundamentales de la red de sostenimiento que debe generarse en los barrios para abordar las diversas y complejas situaciones que se producen.
Al respecto, Di Spalatro manifestó: “Nos hemos sentido atacados por los diferentes espacios que integran el Consejo Local, a veces terminan una reunión sin dar continuidad al temario, sin reconocer lo que hacemos en los barrios. Sostenemos el trabajo diario, estamos con las familias, generemos vínculos y no nos tienen en cuenta cuando se hacen las intervenciones”.
Una articulación que no existe
Además, esgrimió que el trabajo debe hacerse de manera coordinada con la sociedad civil que interviene y acompaña en el territorio para crear una verdadera red.
“No son sólo las cuestiones extremas como la judicialización sino también las tareas de todos los días y el sostenimiento de la vida cotidiana. El trabajo en red no es una forma de hacer que ellos lleven adelante, nos invisibilizan pero queremos que se tenga en cuenta el trabajo que hacemos porque cubrimos todo lo que ellos no hacen”, defendió Carolina.
“Necesitamos un Estado Municipal que reconozca el trabajo de las organizaciones sociales en los diferentes barrios de Tandil: creemos que es necesario dejar de pensar desde una mirada adultocéntrica y volver a ver a nuestros pibes y pibas como sujetos de derechos”, cerró.
