“Pancho” Arana, un modelo de exportación
El joven tandilense Juan Francisco Arana se encuentra recorriendo diferentes países de Asia luego de viajar a China para realizar diferentes trabajos como modelo. Dialogó con El Eco de Tandil y contó cómo fue que comenzó, la relevancia de las redes sociales y cómo es su vida en este momento.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2019/06/Pancho-Arana.jpeg)
El rubro del modelaje se ha diversificado producto de los avances tecnológicos y muchas personas han encontrado en las redes sociales el espacio pertinente para comenzar con su carrera.
Recibí las noticias en tu email
Accedé a las últimas noticias desde tu emailY es que hoy en día las posibilidades que brindan estas herramientas y el alcance que tienen hacen que desde cualquier parte puedan conocer y contactar a los modelos. En esta ciudad son varios los jóvenes que han incursionado en este mundo, pero uno de los más destacados es Juan Francisco Arana.
“Pancho”, como le dicen sus allegados, se recibió el año pasado de Licenciado en Comercialización. No obstante, en el 2017, a modo de diversión, se adentró en un universo que hoy le permite viajar y conocer diferentes partes del planeta.
El joven tandilense de 25 años se encuentra en este momento en Manila (Filipinas), luego de estar recorriendo diferentes países de Asia trabajando como modelo. En diálogo con El Eco de Tandil contó cómo comenzó su carrera, cómo es su vida en el oriente y cuáles son sus planes para el futuro.
Trabajo como modelo
-¿Cómo comenzaste a incursionar en el modelaje?
-Me habían invitado una vez a un casting para participar en una publicidad y me pareció algo divertido en ese momento. Después me preguntaron si quería quedar en la base de datos para tener oportunidad de aparecer en otras piezas publicitarias, pero me aclararon que para eso me tenía que hacer unas fotos. Ahí, con mucha vergüenza y muchos nervios, me tomaron mis primeras imágenes.
-¿Ayudaron las redes sociales?
-Sí, tuvieron su cuota. Al principio no me animaba a mostrar mis fotos por temor, pero un día subí una a Instagram (@jfarana) y justo la vio un fotógrafo y me dijo: ‘Che, me gusta tu onda’, y me propuso un proyecto. Así conseguí mi primer test-shooting y también uno de mis primeros trabajos, que era hacer fotografías para showrooms.
-¿Lo tomabas como un hobbie o como un mero empleo?
–Más que nada lo hacía en ese momento porque me regalaban ropa, y a mí la ropa me encanta. ¡Estaba chocho!
-¿Cuándo te diste cuenta de que podía ser más serio?
-Después de medio año, aproximadamente, empecé a entender un poco más cómo funcionaba el tema y comencé a mandar mis fotos a algunas agencias en Buenos Aires. Afortunadamente, tuve algunas respuestas positivas y a principio de 2018 firmé mi primer contrato de exclusividad.
-¿Cómo surgió la posibilidad de irte a China?
-En junio del año pasado me llamaron por teléfono desde una de estas agencias y me dijeron que estaban interesados por mí en China. Fue algo muy fuerte lo que sentí en ese momento porque me comentaron que me pagaban el pasaje, me daban departamento y me ponían un chofer; me pintaron un panorama tremendo. Igualmente, yo estaba trabajando en la consignataria (Ledesma y Arana) y era una decisión muy difícil la que tenía que tomar. Después de mucho meditar, creo que el 17 de octubre me estaba subiendo al avión en Ezeiza.
-¿Sólo modelas para fotos o también hacés otras piezas multimedia?
-Si bien lo más normal es hacer fotos, es multirrubro esto; se hace de todo. Justamente el último trabajo que tuve fue un video presentación de Rackspace, una compañía de tecnología que tenía que promocionar la apertura acá en Filipinas.
-¿Te sirvieron tus estudios para lo que hacés?
-Creo que una parte importante de ser modelo también es saber venderse a uno mismo, porque en este rubro la marca sos vos. Entonces me parece que mis estudios sí me sirven. Muchas veces no es lo más importante cómo te ves sino cómo sos, y en la mayoría de los casting tenés oportunidades de relacionarte con el cliente o con el castinero. Si en ese momento entablás una conexión, las chances crecen. Y para eso hay que saber venderse, hay que estar atento.
-¿Qué exigencias hay para ser modelo?
-Depende cuáles sean tus expectativas; hay muchos mercados hoy en día. Hay perfiles requeridos, pero hoy ser modelo también es un poco más. Por ahí si me preguntás para serlo acá, como lo que estoy haciendo yo, precisás cierta altura, cierta cara y cierto físico. Pero esas cosas creo que de a poco también están cambiando.
-¿Trabajaste con alguna marca reconocida?
-Con marcas conocidas no, no he trabajado. Sí con algunas que son famosas en China pero no en la Argentina. Ojalá algún día se dé.
:format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2019/06/Pancho-Arana3.jpeg)
La vida en Asia
-¿Cómo era tu vida en China?
-Yo estuve en Xiamen, una ciudad relativamente chica para lo que es el país ya que tiene 3,5 millones de habitantes. La vida era muy tranquila pero tenía que estar disponible para cuando me tocaba trabajar, porque te avisaban de un día para el otro; ellos viven para el trabajo.
-¿Aprovechaste para conocer?
-Trabajé bastante bien y por suerte tenía bastante tiempo libre como para salir a conocer. Mi motor más grande es viajar y recorrer, quiero saber del mundo. Y esto me daba la posibilidad de instalarme tres meses en China, que para mí era soñado. Ver cómo trabajan, cómo viven, aprender más de la cultura. ¡Es vivirla, estás ahí, no te la cuentan!
-¿Dónde vivías?
-Vivía en un departamento con un francés, una chica brasileña, dos ucranianas, una rusa y una noruega. Pero como a medida que se van cumpliendo los contratos los modelos viajan a otro país, entraba y salía gente todo el tiempo.
-Y con el idioma, ¿cómo te las arreglaste?
-Para el día a día te manejás con el celular, hay muchas aplicaciones de traducción; y para hablar con los clientes tu agente te hace de interlocutor. Yo me iba casi todos los días a lo del almacenero de abajo de casa y nos pasábamos dos o tres horas charlando. Nos hicimos muy amigos.
-¿Actualmente dónde estás?
-Ahora estoy en Manila (Filipinas) haciendo algunos trabajos pero más que nada de vacaciones. Mi objetivo era conocer Palawan, una provincia hermosa de acá.
-¿Por dónde anduviste?
-Arranqué en China y después me fui a India, donde estuve dos meses también. Luego anduve por Tailandia, donde la intención era modelar pero me picó el bichito de viajar y a los tres días de haber llegado me fui a una isla y no pude parar. Estuve un poco más de un mes recorriendo con mi mamá, que me fue a visitar porque hacía mucho que no nos veíamos. Cuando ella se fue, yo partí a Vietnam y después de un mes me vine a Filipinas.
-¿Mientras tanto seguís modelando?
-En este momento lo que estoy haciendo es viajar y conocer lugares, pero si hay oportunidades de modelar, las hago. Lo bueno de esto es que se puede realizar en cualquier lado. Por ejemplo, cuando llegué a Manila visité un par de agencias, aproveché e hice un par de fotos.
-Acá hacías también calistenia, ¿seguiste con eso allá?
-En China me aboqué más al gimnasio, en India volví a la calistenia y ahora que ando de un lado para el otro lo estoy dejando un poco. Igualmente sigo entrenando porque me sigue gustando hacerlo. Pero ya hace ocho meses que me fui y hace tres que estoy paseando, entonces se me complica.
De ahora en adelante
-¿Cuáles son los planes para el futuro?
-No tengo muchos planes sinceramente, solo sé que tengo un pasaje abierto para volver que lo puedo usar antes de octubre. Así que mientras esté acá por Asia voy a aprovechar lo máximo posible para recorrer y trabajar también, obviamente. Pero estoy tratando de vivir el día a día.
-¿Extrañás mucho estando lejos de tus afectos?
-Obviamente algunas cosas se extrañan, como compartir momentos con la familia o los amigos; se hace difícil estando lejos. Y después se echa mucho de menos la comida. De todas maneras, con el celular no me siento lejos porque en cualquier momento le mando un mensaje a mamá, por ejemplo, y me responde, o la llamo. Entonces por más que estemos a miles de kilómetros, hablamos y no me siento lejos; el poder estar comunicado acorta las distancia un montón y hace que no se extrañe tanto.
-¿Pensás regresar a la Argentina?
-Sí, pienso volver. Pero creo que de visita. Si en el momento que esté allá me dan ganas de quedarme, me quedaré, pero no estoy pensando en eso ahora. La estoy pasando bien de esta manera, estoy disfrutando, y mientras me siga dando resultados, voy a tratar de seguir así.
