Paz Varales: Scorsese, salvar un bar a punto de cerrar, y el festival que reunió 6 mil personas a ver películas de perritos
Entrevista. Nació en Tandil pero vive en Capital Federal. Identidad, redes, cultura y el amor por el hacer.
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"En este mundo peligroso tenemos que estar juntos”, dice una canción que puede servir para definir el trabajo de Paz Varales, apasionada promotora de encuentros para quien las redes son una herramienta para formar comunidades auténticas: es impulsora de Cinéfilos, uno de los medios sobre cine más importantes de habla hispana y creadora del Festival de Canes, un evento con películas sobre perritos que ya convoca a miles de personas. También está al frente de Lucrecia, un bar que estaba a punto de cerrar, pero al que ella, a fuerza de identidad y voluntad, transformó en una de las sensaciones de la movida porteña con sus noches de piano y canciones populares.
Desde Capital Federal, adonde llegó hace casi veinte años para estudiar publicidad y guion cinematográfico, Paz dialogó con El Eco sobre el camino que la llevó de escribir en Facebook sobre Los Simuladores a entrevistar al creador de la serie, Damián Szifron. O a que el director Martin Scorsese la salude por su remera, o a compartir noches de lecturas con Graciela Borges.
“Sino, ¿Qué hacemos?”, dice Paz. “El mundo que ves en las noticias me parece que está como en un momento muy horrible. Hay algo de vivir acá, y alquilar, y no sabes cuánto tiempo más vas a estar acá. Así que aprovecho todo lo que hay, todo lo que hice y la gente que tengo para que las ideas que tengo se concreten. Y divertirme y pasar un día a día más o menos. Es el único objetivo”.
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Los primeros influencers de cine
-Hacés un festival de cine de perritos, estás al frente de un bar, hacés muchas cosas, y no sé bien por dónde empezar esta entrevista. Pero un punto de partida podría ser el portal Cinéfilos, ¿no?
-Paz Varales: Para mí es un caminito. Llegué a Capital hace 18 años, un montón. Estudié publicidad y guion de cine y después empecé a trabajar en una revista escribiendo. Era una revista de rock británico, pero me gustaba más el cine y cubrir cine y poder hablar de cine en algún lado.
Con esa revista que no me alcanzaba mucho porque terminaba escribiendo de cualquier cosa. Yo seguía una cuenta en Facebook que se llamaba Cinéfilos, que era de un chico de la Plata, Agus Peralta.
Les escribí para ver si querían crecer, hacer una web y pensé que era gente de México pero no, estaban acá en La Plata. Nos juntamos, charlamos y empezamos a dar forma, armamos una web, a hacer contenido, empezamos a cubrir festivales, a hacer lo que se hace con un medio.
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-El perfil de Instagram de Cinéfilos dice algo así como que son “los primeros influencers de cine”, ¿Es así?
-La verdad que sí. O sea, acá en Argentina no había nadie. Estoy hablando de hace 12 años. Me acuerdo cuando me dieron acceso a la página y publiqué en Facebook algo sobre Los Simuladores que tuvo una barbaridad de likes. Entonces pensé “acá hay un potencial altísimo”.
No había nadie recomendando cosas que consumimos todos, películas comunes. Ese creo que fue siempre el diferencial de Cinéfilos. Que no era snob, o cine de culto. Estábamos viendo León, el profesional, películas más taquilleras o más conocidas. Por eso también la comunidad se armó más fácil y es tan grande, y seguimos haciendo eso.
-En ese camino del que hablabas al principio, ¿el siguiente paso fue el Festival de Canes? ¿Cómo surgió?
-Es un festival súper independiente y es otro de todos proyectos sueltos que me acompañan y me van a seguir acompañando, espero por siempre.
Gracias a Cinéfilos fui a cubrir el Festival de Cannes en Francia, al que quería ir y era como la meca del periodismo en cine. Pero pasó que en pandemia se llenó de influencers de cine y cualquier persona miraba la filmografía de un director en dos días y hacía videos recomendando.
Yo quería hacer algo distinto, no hacer eso de “Tres películas que no debés dejar de ver”…Pero bueno, en 2022 aplicamos al Festival de Cannes, y los números nos acompañaban. Fue con un sponsor, ahorros y endeudándome.
Ahí vi muchos perritos y es el chiste que hace todo el mundo, del festival de Cannes y de canes. De ahí me fui a Jujuy, a un festival nacional, de cuando había festivales en mejores condiciones que ahora, y vi tres películas de perritos al hilo. Una ya la había visto, y a veces cuando ves una película repetida, tu cabeza se puede ir de a ratos. Y pensé eso, ¿por qué no hay un festival de películas de perritos?
Estaban los directores y los actores, muy accesibles, les pregunté si me bancaban, si me prestaban la película, y me dijeron que sí, obvio. Era algo como que les servía a todos, por la crisis de los actores, porque las películas necesitaban difusión, los guionistas encantados de charlar.
Empecé a juntarme con gente para proponerles ser jurado, e hice una edición chiquita, bastante sola, en un bar que pedí prestado. Pero se desbordó.
Era un evento como para 100 personas y empezaron a llegar vecinos, con perritos de todos lados, gente emocionada diciéndome, "No puedo creer esto, al fin alguien le da lugar a nuestros perros”. Acá hay tanto perrito en departamento, y la gente re quería compartir una película con su perro.
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-Eso fue en el 2022, y el festival creció…
-Sí, eso fue en noviembre de 2022. Fue muy pequeño y muy hermoso. El segundo año me junté con otro tandilense, Juan Speroni, y Julieta Laucella que trabajó en el Festival de Cine de Mar del Plata, y juntamos fuerzas.
Se armó un súper festival, y al año siguiente lo hicimos en Parque Thays en Recoleta y fue muy grande. En la edición 2025 fueron 6000 personas. Al principio habré visto 10 cortos, y este último año llegaron 439. Una barbaridad de cortos que hace la gente con sus perros.
Yo los miro, selecciono y se los paso al jurado. Por haber hecho Cinéfilos y tantas entrevistas, conozco gente y van de jurados re contentos. El año pasado estuvo Federico D´Elía con un perro salchicha, y toda la gente le preguntaba por el perro. Él contaba que era el primer evento en el que no le preguntaban por Los Simuladores. Ves la parte más humana, más real.
-La propuesta se instaló…
-Ahora sí. Es que es también un festival que muy orgánicamente la gente lo acompaña. Como que de repente vas a la alfombra roja a buscar algo, y están C5N, La Nación, alguien de gobierno que coló, gente que adopta, pasan muchísimas cosas. Nosotros lo organizamos, hacemos que todo salga bien, pero después la gente hace su propio festival, tiran la mantita, se quedan ahí con la pelis.
A mí me encanta y eso que lleva mucho trabajo. Pero es muy fascinante.
“Aprovecho todo lo que hay”
-Tenés mucho impulso para hacer muchas cosas, no me sale otra palabra que “manija”…
-Un poco sí, porque si no, ¿qué hacemos?
El mundo que ves en las noticias me parece que está como en un momento muy horrible. Hay algo de vivir acá, y alquilar, y no sabes cuánto tiempo más vas a estar acá. Así que aprovecho todo lo que hay, todo lo que hice y la gente que tengo para que las ideas que tengo se concreten. Y divertirme y pasar un día a día más o menos. Es el único objetivo.
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-Estuviste con Martin Scorsese, Graciela Borges fue a tu bar y pudo conocer la imagen que pusieron en homenaje a ella, hiciste tu primera nota sobre Los Simuladores y pudiste entrevistar a su creador, Damián Szifron. ¿Cuáles fueron los momentos que más destacás en este camino que estás haciendo?
-Y, lo de Scorsese estuvo buenísimo. Estaba en Cannes, y siendo latinoamericana cuesta mucho conseguir acreditaciones para películas. Hay un rango de credenciales, todos los latinos nos encontramos con una credencial de un color y los medios grandes estadounidenses otro. Entonces, había hecho la fila desde las 6 de la mañana para verlo a Scorsese en una conferencia de prensa que era la 1.
No pude entrar y estaba primera en la fila, pero no pude entrar porque después llegaron las credenciales de otro color y llenaron la sala. Me quedé afuera con mi remerita de Scorsese y lo esperé, y se la mostré. Fue como un mimo que duró 5 segundos y me volví como con un poco más, con la sensación de haberme traído algo.
Y Szifron para mí es Dios. Es esa persona que hace cosas de las que me gustaría que se me hayan ocurrido hacer a mí. Un cine de cosas que me pueden pasar. Los Simuladores me parece una idea genial, casi un estilo de vida, y me encuentro con referencias de esa serie en casi todo lo que hago. Hermanos y Detectives, Tiempo de Valientes, toda su obra.
Charlar unos minutos con él estuvo buenísimo. Tuve la posibilidad de ir al rodaje de la película nueva que está filmando y ver con la obsesión con la que filma, no se le escapa ningún detalle. Es como muy contagioso, dan muchas ganas de hacer cosas bien.
-Se viene una nueva edición del Festival de Canes. Pero más allá de ese evento, ¿Cuál es el próximo paso en tu camino?
-No tengo una gran idea en mente más que sobre vivir y estar tranquila y disfrutar. Estoy en un momento en el que estos proyectos me dejan estar paseando con el perro a las 2 de la tarde en Buenos Aires, o irme a Tandil por el cumple de mi viejo, y me parece un privilegio tener esa libertad.
El bar me paga el alquiler, Cinéfilos camina solo y hay un montón de cosas. Hoy me encantaría poder seguir así, que esto dure mucho tiempo. Hoy sobrevivir en este mundo me parece ya una meta en sí misma, así que de acá a noviembre toda la energía puesta en el festival para que sea precioso y tenga cosas nuevas, porque ideas siempre hay.
Me gustaría algún día volver a hacer el Festival de Canas, un festival de cine y vejez muy hermanito del de canes. También hacer un documental, tengo ahí unos proyectos truncos, mucho material y pocas ganas de editar.
El Festival de Canes lo hemos hecho en Uruguay, ahora estamos hablando con Rosario, y me encantaría poder hacerlo en todos lados. Porque es algo lindo para este momento en el que todo el mundo tiene perritos, me parece que socialmente tiene algo muy hermoso desde lo social, incentiva a la gente a filmar, y para filmar tenés que ver películas. En el festival la gente adopta, agranda su familia, y hay una red que puede ir haciéndose por distintas ciudades y replicándose.
Una llave, un piano y un bar prestado
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-También estás con un bar, Lucrecia, que está en un muy buen momento de convocatoria…
-Aproveché toda mi experiencia en Cinéfilos y de redes sociales. Las uso desde que existen, me gustan y me resulta algo fácil. Así que en momentos de bajo laburo siempre me puse a hacer redes. En pandemia tuve cuatro cuentas de gastronomía, y una era el bar Lucrecia.
Es un lugar muy grande, donde antes funcionaba un teatro. En el verano del 2024 me dijeron que el proyecto estaba por cerrar, y si se me ocurría hacer algo. Me dieron la llave del lugar y muy poca plata, porque no tenían.
Entonces me puse a hacer esos cambios por los que pensaba que el lugar podía tener un potencial bárbaro. Recorrí pinturerías, y hablé con Jorgito Daneri (El Dano, artista de Tandil), y le pedí una ilustración que él había hecho de la película La Ciénaga. El bar se llamaba Lucrecia y empecé a asociarlo con Lucrecia Martel.
Le di una identidad que no tenía. Un amigo llevó un piano porque tenía ganas de hacer ciclos de música, y empezó a ir muy bien. Y a desbordar. Se súper viralizó y a llenar de gente. Hoy abrieron piano bares por todos lados y me alegra un montón. Sobre todo en estos tiempos que cuesta tanto llenar un local gastronómico, haberlo hecho con la música, amigos y cosas prestadas, es muy bueno.
-Cuesta, pero a la vez, los proyectos que contás convocan mucha gente desde la cultura, desde el arte, desde la música y desde el cine…
- La verdad que sí, sobre todo este año lo estoy viendo mucho con la música. Como que la gente se junta a cantar canciones que cantaron mil veces, más aún que música nueva. El plan de salir un rato, comer una milanesa y cantar “Dar es dar” con extraños. Te llevás algo más, y se ven cosas maravillosas en la unión. Hay una cosa muy rica en las conversaciones y en todo lo que genera la música.
Redes de verdad
-Mencionaste que trabajás con redes sociales, que a veces nos encuentran pero también nos aíslan. Hay algo de tu trabajo que tiene que ver con usar las redes en función de generar encuentros de verdad…
-Sí, de usarlas como herramientas y no como fin. Para mí las redes son eso. Ya hace diez o doce años que estoy con esto y me hartaron. Pero hay algo de la red por la red, de cuando ves videos de gente que lo hace para tener más seguidores y nada más que eso, yo prefiero el otro camino.
No digo que esté ni bien ni mal. Hay muchas oportunidades para vivir de las redes hoy. Yo prefiero que me dé un trabajo, que ese trabajo me genere dinero y con ese dinero comprar lo que quiero y no tener que hacer toda una estrategia para ganar un canje.
Pero sí, lo que pasó en el bar es mucho y lo sabe todo el mundo, gracias a las redes. Pero ni siquiera las nuestras. Porque hubo una noche puntual del piano bar que salió en TikTok y en todos lados y no fuimos nosotros. Eran las redes de gente que pasó y vio li que estaba pasando en la ventanita y lo viralizó. Gente que no conozco y estoy eternamente agradecida.
Pero las redes solas para mí no son nada. Si alguien va al bar, lo tratan mal, o el ambiente es malo, no vuelve nadie.
Redactor El Eco de Tandil