Pelucas Solidarias Tandil: el impacto emocional de recuperar la imagen durante el cáncer
Marita Lerchundi, referente de la organización, detalló el proceso de confección y entrega de pelucas para pacientes oncológicas. Un trabajo que combina la técnica profesional con el acompañamiento humano en los momentos más difíciles.
El diagnóstico de una enfermedad oncológica conlleva una carga emocional y física que transforma la vida de las pacientes de manera radical. En medio de ese proceso, la pérdida del cabello suele representar uno de los golpes más duros para la autoestima y la identidad. Frente a esta realidad, el espacio Pelucas Solidarias desempeña una labor fundamental en Tandil, brindando no solo una solución estética, sino un refugio de contención y seguridad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailLa referente local de esta iniciativa, Marita Lerchundi, participó recientemente en Plataforma Magazine (Eco TV y Tandil FM 104.1), donde compartió los detalles de una tarea que se sostiene gracias a la generosidad de la comunidad y al compromiso de un equipo que entiende el cabello como un elemento vital de la identidad femenina.
“Es un momento muy difícil y las pelucas toman este protagonismo de poder ayudarlas a enfrentar ante la sociedad y ante un espejo lo que les va sucediendo”, expresó Lerchundi durante la entrevista. La profesional destacó que el trabajo comienza mucho antes de que la paciente reciba su peluca, iniciándose con la concientización sobre la donación de cabello, una acción que moviliza a diversos sectores de la ciudad.
De la donación a la confección
La materia prima de estas piezas es cabello natural, donado por ciudadanos que se acercan a sus peluqueros de confianza o participan en las jornadas de corte que se organizan en espacios públicos. Lerchundi recordó que estas actividades suelen realizarse en conjunto con otras instituciones, como Jano por Todos y el grupo Con Vos.
Una vez recolectado el material, el proceso de fabricación se traslada a localidades vecinas. “Hay mucha gente que se dedica a armarlas. No es el caso de Tandil, sino en Mar del Plata, donde está Adriana, que es quien las confecciona, y también la gente de Juárez, que realiza acompañamientos y confección”, explicó la referente. Este trabajo en red permite que las pacientes accedan a un producto de alta calidad de forma totalmente gratuita.
La personalización es un eje clave en la entrega. El objetivo es que la peluca sea lo más fiel posible a la identidad de la mujer, respetando el color, el largo y el estilo que utilizaba antes del tratamiento. Según Lerchundi, la reacción de las pacientes varía. “Hay gente que se las coloca y es amor a primera vista; otras tienen un rechazo inicial por la situación que están atravesando. Pero con el tiempo, la peluca se convierte en su compañera fiel”, manifestó.
Un sistema de comodato y mantenimiento mensual
El acceso a las pelucas se realiza bajo un sistema de comodato por seis meses, aunque este plazo es simbólico y se adapta a los tiempos de recuperación de cada persona. “Siempre se espera a que la persona tome la decisión de dejarla”, señaló la peluquera y colorista. El vínculo con la organización no termina con la entrega, ya que se requiere un seguimiento constante para garantizar la durabilidad de la pieza.
“Nosotros hacemos la mantención cada mes. Necesitamos que esa peluca esté en condiciones para que la persona pueda salir a la vida, que anden bien peinadas y arregladas”, detalló. Este servicio técnico es vital, ya que el cabello natural requiere cuidados específicos para no perder su apariencia orgánica y su suavidad.
Un detalle técnico importante que mencionó Lerchundi es que el uso de estas pelucas está destinado exclusivamente a pacientes que han perdido la totalidad de su cabello. “Es como un casquito, un gorrito fácil de poner, pero sí o sí tiene que estar pelada, porque si no, con el mismo cabello, la peluca se resbala”, aclaró para orientar a quienes están iniciando el proceso.
El rol del profesional como lugar neutro
Más allá de su labor técnica como peluquera, Marita Lerchundi se ha convertido en un pilar emocional para quienes visitan su salón en Maipú 520. Tras años de experiencia, aseguró que hoy vive su tarea como un placer y una responsabilidad social. “Siento que soy un lugar neutro. No soy la familia, no soy el esposo ni los hijos. Aquí pueden venir a expresar sus sentimientos sin ser juzgadas”, reflexionó.
La relación que se forja entre la profesional y la paciente suele trascender el tratamiento oncológico. Muchas mujeres, una vez que recuperan su cabello natural, continúan atendiéndose con ella para realizar tratamientos específicos, como coloraciones sin amoníaco. “Nos conocemos no desde lo lindo, sino desde los momentos difíciles, y eso te deja mucho más unida”, afirmó.
Finalmente, Lerchundi invitó a la comunidad a seguir colaborando y a quienes necesiten el servicio a contactarse al teléfono 2494-546916. Para la referente de Pelucas Solidarias, la peluquería es una herramienta de servicio. “Cuando prestamos un servicio, nosotros somos los servidos”, concluyó, reafirmando el valor de la solidaridad en la salud pública tandilense.
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