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Preocupación de vecinos de La Porteña por la fumigación con glifosato a sólo un metro de la Escuela Primaria 33

“La población de la escuela está en peligro”, advirtieron. Ya expusieron que “no sabemos qué va a pasar con nuestros chicos de acá a 10 años, qué afecciones a la salud pueden llegar a tener, entonces la situación es muy grave”. Consideran fundamental que se modifique la ordenanza municipal.

Rody Becchi

Vecinos del paraje La Porteña le manifestaron a El Eco de Tandil su preocupación por la fumigación con glifosato que se viene realizando hace tiempo en un campo situado a tan sólo un metro de la Escuela 33, situada en el kilómetros 122 de la Ruta 30. Asimismo, aseguraron que ellos como frentistas que residen en la zona temen por los efectos en la salud a largo plazo que puedan provocar los agroquímicos que se están utilizando en diversos espacios rurales de la zona. Buscan que se modifique la ordenanza municipal.

Silvia Gómez, una de las vecinas, explicó que si bien hay varios campos en la zona que están siendo fumigados y que sienten el olor a veneno, tienen especial preocupación por el que está situado lindante a la Escuela 33, ya que no hay ni un metro de distancia con el establecimiento educativo.

“Están los niños expuestos a los venenos. Si bien se fumiga en general los fines de semana, el veneno queda, así que estamos pidiendo que aunque sea se respeten los 150 metros de distancia respecto a las escuelas, que establece la ordenanza actual”, argumentó.

Por su lado, Lucía Mestre contó que con los vecinos se vienen reuniendo hace ya algunos meses preocupados por esta problemática, luego de que comenzaron a sentir olor a veneno y a padecer diversas enfermedades respiratorias, a las que no le encontraban sentido hasta que se empezaron a informar respecto al glifosato y su implicancia en la salud.

La ordenanza

Frente a ese panorama, presentaron una carta al Municipio firmada por más de 30 familias hace aproximadamente un mes, en la cual solicitaban que se cumpliera con la distancia establecida en la ordenanza vigente de 150 metros respecto a escuelas y 300 respecto a zona urbana.

De cualquier modo, en el caso de la Escuela 33, esa distancia no se está cumpliendo.

“Hicimos una nota, la firmamos los vecinos, la llevamos al Municipio, luego de unos días el director de Medioambiente se comunicó con nosotros para informarnos que había sido sancionado el dueño del lote lindero a la escuela, y que esa sanción la iba a dictaminar un juez. Hasta ahí fue, entre comillas, nuestra primera victoria, pero inmediatamente nos enteramos de que el arrendatario de este campo hizo un descargo en donde desconocía haber realizado un tratamiento con agroquímicos con glifosato”, expuso.

Y agregó que “nosotros tenemos fotos, y una situación muy testimonial de un vecino que el domingo de las elecciones pasó por acá, y vio el mosquito fumigando. El que lo manejaba le dijo que estaba por echar el glifo. Luego, se comunicaron con el dueño que dijo que iba a dejar la distancia correspondiente, pero a los dos días de la sanción desconoció el haber aplicado veneno”.

“Estamos en peligro”

“Cualquier persona que entiende sabe que el pasto está quemado, que está sembrado y esto es una receta, no hay mucha creatividad personal, se sabe que es abc cuando se echa fertilizante, así que estamos muy preocupados porque la población de la escuela está en peligro. Los vecinos también estamos en peligro, es un tema que nos convoca hace ya unos meses y empezamos a escuchar que en Gardey está sucediendo lo mismo, en De la Canal también y nos estamos empezando a organizar”, aseguró.

Remarcó que la problemática los desanima porque “del otro lado hay un ser muy poderoso, y nosotros somos familias normales que estamos preocupados por nuestra salud y la de nuestros hijos, la de los trabajadores de la educación que vienen a esta institución”.

Silvia Gómez recordó que hubo una presentación formal en el Concejo Deliberante a través de la Banca XXI, el 15 de agosto, a través de la doctora Graciela Canziani y un grupo de estudio, donde se pidió básicamente cambiar la regulación vigente, porque “150 metros es muy poco, en los fallos que están saliendo en distintos pueblos o ciudades por lo menos la distancia es de 1500 a 2 mil metros de escuelas”.

“Es pobre la ordenanza que tenemos, dentro de los 300 metros se permite igual usar banda azul dentro de los cual está el glifosato porque lo categorizan como levemente nocivo pero en realidad hay estudios que demuestran que es muy nocivo. Se hace esa ley a favor de la producción agroquímica”, manifestó.

Asimismo, sostuvo que “están saliendo ordenanzas a 1500, 2 mil metros, incluso algunas ciudades han logrado hasta 5 mil metros. Nosotros estamos apoyando la presentación del anteproyecto que hizo Graciela Canziani, y vamos a seguir con acciones para ayudarnos mutuamente. Justamente el 20 de noviembre tenemos una reunión con vecinos de otros sectores de Tandil con la misma problemática como para aunar fuerzas, y apoyar esta ordenanza que ya se presentó”.

En cuanto a la sanción al campo lindero a la escuela, afirmó que “eso pasa a Fiscalización Vegetal que tiene que comprobar si se está fumigando o no y eso va a caer en un juez que decidirá multar o no. Hay otros campos de la zona que también fumigan; muchos dejaron de fumigarse por quejas de vecinos, pero quedan otros que es muy fuerte el veneno que se siente. Sin embargo, están de alguna manera cumpliendo con esa ordenanza pero tampoco nos sirve, por eso queremos que se modifique”.

Una situación muy grave

Lucia Mestre indicó que “estamos en un momento donde toda la provincia está tratando estas cuestiones, justamente porque las poblaciones se están expandiendo y estamos llegando a los límites con estos campos. Los riesgos son muchísimos. Días atrás falleció la directora de una escuela rural en San Antonio de Areco a causa de los agroquímicos, que si bien no hay estudios que lo aseveren pero la aparición de cáncer y enfermedades respiratorias en pueblos fumigados son comunes”.

“Nosotros mismos no nos explicábamos el malestar, resfríos prolongados, dolores de cabeza constantes, hasta que empezamos a levantar la vista y ver un mosquito acá, otro allá, y empezamos a asociar”, manifestó.

Por su lado, Sebastián Jodra planteó que “algunas de las afecciones a la salud no son inmediatas, entonces es difícil dimensionarlas, pero los nenes vienen día a día a la escuela y no sabemos qué va a pasar con nuestros chicos de acá a 10 años, qué afecciones a la salud pueden llegar a tener, entonces la situación es muy grave”.

“Hay fallos en otras localidades dando cuenta de la vinculación directa del uso de agroquímicos y los daños a la salud”, sostuvo.

Silvia Gómez adelantó que van a “insistir por una ordenanza mejor. El grupo de Graciela Canziani hizo pruebas en 15 escuelas rurales y en todas encontraron agrotóxicos”.

Sebastián Jodra consideró que “Tandil está quedando muy atrás en comparación con otros distritos de la provincia. En este caso es aberrante la situación porque es directamente contra el alambrado, no hay posibilidad de que las aulas que están a 10 metros del alambre no tengan presencia de estos pesticidas dañinos para la salud. En relación al dueño del campo y los aplicadores, lo que están haciendo es desmedido porque no pueden argumentar no conocer”.

Por último, Lucía Mestre sostuvo que “nuestra ordenanza es limitada pero la Corte Suprema de Justicia dictaminó a favor de una distancia de mil metros lindantes a establecimiento escolares y viviendas, hay una contradicción entre la ordenanza municipal y la provincia”.

 

Nota proporcionada por :

  • ElEcodeTandil

Comentarios

  • Coincido con lo lamentable comentario que intenta desvalorizar la denuncia de los vecinos . Seguramente desconoce la cantidad de trabajos cientificos al respecto . Y además puedo comentar que con mi marido vivimos en una zona cercana , y él estuvo teniendo tremendos ataques alérgicos , muy agudos que en principio no asociamos al tema , tema que surgió en una consulta a un especialista .
    Así que un poco más respeto por la mirada y reclamos de los demás y por otro lado menos avaricia por parte de los que se fugan el dinero vendiendo y fomentando el uso de agrotóxicos..

  • El comentario de Lalo Malinarich es desubicado y a la vez peligroso. Pretende descalificar un reclamo vecinal, exigiéndoles conocimientos técnicos que no tienen por qué tener; pretende también reducir el riesgo y los daños de los plaguicidas a su mala aplicación, ocultando que esos riesgos y daños son intrínsecos a su uso, que no pueden ser evitados no importa la manera en que sean aplicados. Conocimientos que el Ingeniero Agrónomo Lalo Malinarich sí debería tener, dada su profesión y su pretensión comunicativa. En primer lugar, decir que los reclamos en contra del glifosato son demodé es asignarle a esos mismos reclamos una cuestión de moda, lo que manifiesta mala intención o un absoluto desconocimientos de los daños comprobados y de los reclamos judiciales que están ocurriendo ahora mismo en otros países. En los EEUU las demandas contra los formulados de glifosato de la corporación Bayer-Monsanto pasaron de poco más de 18.000 a más de 42.00 en los últimos tres meses. Y ya hay condenas por cifras multimillonarias en dólares, por su relación comprobada con el linfoma no hodkin; también hay demandas en otros territorios. Sí, los daños más graves de los plaguicidas en general y del glifosato en particular no son agudos, sino crónicos y se manifiestan con el tiempo; como la carcinogenicidad y la teratogenicidad y las alteraciones genéticas. Incluso en generaciones futuras. Es cierto, es muy importante que seamos serios. Los estudios toxicológicos de registro del glifosato y sus formulados no son estudios científicos porque nunca fueron publicados en la literatura científica, por lo que nunca pudieron ser contrastados por investigadores independientes. En cambio, hay más de 800 estudios que sí fueron publicados en la literatura científica que dan cuenta de su toxicidad (ver la Antología Toxicológica del Glifosato de Martín Rossi en http://naturalezadederechos.org/antologia4.pdf). No se trata de aplicar plaguicidas con supuestas buenas prácticas agrícolas. Se trata de iniciar un proceso de reconversión de nuestro sistema agroalimentario hacia la agroecología, que nos permita recuperar la seguridad y la soberanía alimentaria e insertarnos competitivamente en mercado agroalimentario nacional e internacional

  • Una lástima que un reclamo atendible por una cuestión de incumplimiento de una norma sea absolutamente degradada por el desconocimiento absoluto de lo que opinan. Es totalmente demodé seguir con la cantinela del glifosato. Decir aberraciones como que en el futuro los chicos pueden tener dentro de 10 años problemas de salud graves, o que el cáncer de una maestra se debe a los agroquímicos. Un poco de sentido comun, por favor. Los productores agropecuarios son personas, los aplicadores son personas. Los pastos se secan (“se queman”) porque el glifosato es un herbicida y se fabrica para eso, para que “mate al pasto”. Un señor habla de que vio un mosquito y dedujo que eso asociado a un dolor de cabeza o un resfrio prolongado marca la peligrosidad del glifosato,…… cual es la lógica de eso???? Seamos serios para que nos tomen en serio. Por favor

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